titular

+ Libros
pulsa la portada para ir a la web de Alba

1. El laberinto:
más información
Alba Editorial
+ log actual
1 · 2 · 3 · 4 · 5 · 6 · 7 · 8 · 9 · 10 · 11 · 12 · 13 · 14 · 15 · 16 · 17 · 18 · 19 · 20 ·
+ Artículos
En construcción
+ Más...
subtitular
  20 - Referéndum en Suiza || 2009-12-02 || actualidad ||

Andan estos días algo revueltos en Europa por un referéndum celebrado en Suiza, por el cual se ha prohibido levantar nuevos minaretes islámicos en el país. El referéndum fue promovido por un partido de extrema derecha, en contra de los demás partidos, pero consiguió un respaldo del 53 por ciento.

Resulta curioso. Así, a vuelapluma, uno podría pensar que los únicos aportes suizos al devenir histórico internacional han sido trabajar como mercenarios de reputada crueldad a principios de la Edad Moderna, contribuir a sanear las finanzas de los nazis o limpiar el dinero de la mafia y los más execrables dictadores en sus secretísimos bancos privados. Pero no. Resulta que, como todas las naciones, también han protagonizado episodios encomiables, como acoger a los protestantes cuando fueron perseguidos en los países de mayoría católica, como Francia, desde el siglo XVI. De hecho, aquellos exiliados protestantes encauzaron el desarrollo industrial del país, pues en su gran mayoría eran artesanos, mientras que en Suiza predominaba la población rural. La reputada relojería suiza, por ejemplo, se fraguó en la ciudad de Ginebra, base de operaciones de Calvino y el lugar donde marcharon todos los relojeros franceses tras la expulsión de los hugonotes en el siglo XVII.

Supongo que cuatro siglos son demasiados para recordar los beneficios de una emigración bien acogida. En cambio, los suizos, como tantas otras nacionalidades, durante este tiempo han reforzado uno de nuestros peores instintos naturales, el recelo hacia el otro, hacia la diferencia, sobre todo, si no resulta necesario económicamente. No son nuestros vecinos alpinos distintos del resto del planeta. Si en España hicieran un referéndum sobre la manera en que deben vivir las minorías, el resultado sería igual de aterrador. La diferencia es que, menos en Italia, donde el gobierno está masacrando a la población gitana, y en algún que otro país más, los políticos no son tan insensatos como para preguntar a la población su opinión sobre los derechos humanos. La pena de muerte, el respeto por las minorías, la separación entre la Iglesia y el Estado… no son temas que convenga menear demasiado, pues una parte significativa de la población nos haría retroceder a tiempos preilustrados.

Por lo demás, se podría analizar qué resulta más peligroso, si el islamismo o el cristianismo, que es la religión mayoritaria de Estados Unidos, que de cuando en cuando invade un país para no perder la práctica; pero no tiene demasiado sentido seguir por esa línea argumental. Cualquier vulneración de los derechos humanos, como la libertad de culto, es espantosa, ya la protagonicen los fundamentalistas o los suizos.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  19 - Las edades de Friedrich || 2009-12-02 || arte || la muerte
Las edades es uno de los cuadros más inquietantes de Caspar David Friedrich (1774 - 1840), cuya obra, en general, suele ser melancólica, con figuras solitarias que se pierden, insignificantes, ante la magnitud de la naturaleza, de la divinidad.

Monje a la orilla del mar, Friedrich

Monje a la orilla del mar (1808-1809)

Friedrich, uno de los principales abanderados del romanticismo alemán del siglo XIX, pintó Las edades hacia 1834, poco antes de su prematura muerte, en un período en el que el declive de su popularidad, y las dificultades económicas consiguientes, le estaban avivando una profunda tristeza.

Los personajes de la playa, símbolo de las edades de la vida, muestran a miembros de su familia. El hombre con chistera es probablemente uno de sus sobrinos, los dos niños sus hijos menores y la joven sentada a su lado su hija mayor. El propio Friedrich se representó como el anciano que, de espaldas al espectador, se apoya en un bastón. Los niños levantan una bandera sueca, relacionada con la incertidumbre política de su Pomerania natal, cuya hegemonía se disputaban suecos y alemanes.

Aunque las cinco naves que se acercan a la orilla —y el que ya ha encallado y permanece enterrado en una posición que evoca una tumba—, se puedan interpretar con distintos matices, en esencia, simbolizan el transcurso de la vida, una metáfora habitual del cristianismo desde tiempos antiguos. Además, es probable que estos barcos también estén relacionados con la «Nave de Cristo», una metáfora recurrente entre los luteranos, la cual se podría traducir como la necesidad de vivir siguiendo los preceptos cristianos si se quiere alcanzar el puerto de la Gloria.

Las edades, Friedrich

 Las edades (1834-1835).


  18 - La Crónica de Núremberg || 2009-12-01 || iconografía ||

La Crónica de Núremberg es un libro impreso en el siglo XV, que cuenta con xilografías muy sofisticadas. Aunque en la obra intervinieron diversos autores, el artífice principal del proyecto fue el erudito alemán Hartmann Schedel (1440-1514).

Los contenidos se agrupan en siete bloques, cada uno correspondiente a una edad del mundo. Esta división obedece a la antigua proyección judeo-cristiana del Génesis a la historia del mundo. Igual que Dios tardó una semana en hacer el mundo, equivaliendo cada día a 1000 años humanos, desde el Génesis al Apocalipsis transcurrirán 7.000 años divididos en siete edades de mil años cada una.

La Crónica sigue esta estructura:  

Edad Contenidos
Primera Del Génesis al Diluvio
Segunda Hasta Abraham
Tercera Hasta David
Cuarta Hasta la cautividad de Babilonia
Quinta Hasta Jesús
Sexta Época actual
Séptima Apocalipsis

Hay muchas reseñas biográficas acompañadas de ilustraciones. Algunas son estereotipos, como las de Cleopatra o Diógenes.

Pero otras están más pensadas, como la de Séneca, que se abrió las venas obedeciendo una condena a muerte del emperador Nerón, o la de san Dionisio, al que unos bárbaros cortaron la cabeza.

Entre las ilustraciones dedicadas al mundo clásico, la que más me llama la atención es la de Circe, Odiseo y todos sus compañeros transformados en animales por las artes de esta hechicera.

Hay varias ilustraciones dedicadas a ciudades, como esta de Constantinopla (la actual Estambul).

Una ilustración más para terminar de hacernos una idea de la riqueza iconográfica del libro: el Diluvio.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  17 - Ancho de banda || 2009-11-28 || personal ||

Esto es un desastre. Una vez más, este mes es probable que los últimos días el servidor bloquee mis webs por exceder el ancho de banda que tengo contratado, aunque estamos ya a 28 y este mes de noviembre sólo tiene 30 días, así que quizá concluya sin contratiempos (tachán, ¡emosión, emosión!).

ancho de banda

No sé bien cómo solucionar esto. No tengo dinero para contratar más ancho de banda y tampoco quiero borrar nada de lo que tengo subido... En fin, hasta que encuentre una solución, te pido disculpas si los últimos días de cada mes se "caen" El Laberinto o La fábrica de píxeles.

ancho de banda


serie: || comentarios: 3 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: ·
  16 - Infiernos particulares || 2009-11-28 || varios ||

«El infierno es el espejo de nuestra vergüenza, de nuestros remordimientos, del mal extendido por doquier. El infierno se nos pega a la piel como túnica indestructible, como piel de camaleón, adoptando los colores de la angustia de nuestro tiempo».

Historia de los infiernos. Georges Minois.

Ilustración del Catálogo Internacional de Registro de la Hora (1914). Smithsonian Institution Libraries, SC.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: Infierno ·
  15 - Recuerdos de la era analógica || 2009-11-27 || literatura ||

Si eres lector habitual de este web log, quizás te hayas preguntado qué significaban las dos últimas entradas. De momento, sólo te puedo decir que están relacionadas con una de las mejores obras escritas en español de los últimos tiempos: Recuerdos de la era analógica, de Daniel Tubau, publicado por Ediciones Evohé. No estoy exagerando.

Como bien saben los amantes del género, hay varias modalidades de ciencia ficción, como la Sci-Fi dura, que aborda temas científicos de forma compleja, o las Space Opera, aventuras que tienen el espacio como escenario, de las que La guerra de las Galaxias constituye un ejemplo bien conocido. Una de estas modalidades, que podríamos llamar «meta ciencia ficción», es la que emplea los recursos del género para plantear cuestiones de interés universal, como hicieron Jonathan Swift, Borges, Stanislaw Lem o Frank Herbert, entre otros. Recuerdos de la era analógica es una de estas obras y con el tiempo se convertirá sin duda en una de las referencias literarias de este inquieto siglo XXI.

Si quieres ir abriendo boca antes de conseguir el libro, puedes visitar la página www.antologosdelaarqueored.com, que sirve de complemento, en la que nos proponen un concurso muy divertido. El interfaz quizá te resulte extraño, sobre todo si no has conocido el sistema operativo MS-DOS, pero basta con seguir las instrucciones tecleando la palabra help para resolver cualquier duda… a disfrutarlo!

www.antologosdelaarqueored.com


serie: || comentarios: 1 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  14 - Rastreando en la arqueo-red II || 2009-11-26 || literatura ||

Señales de humo que se escapan por una rasgadura del espacio tiempo que sucederá ayer. El verbo se hizo enigma y tras el espejo cristalizó un libro arrebatador. Dulce vértigo de la sin respuesta…

El juego comienza en

www.antologosdelaarqueored.com

rastreando en la arqueo-red


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: ·
  13 - Rastreando en la arqueo-red || 2009-11-25 || literatura ||

rastreando en la arqueoweb


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: arqueo-red ·
  12 - Anna y Richard Wagner || 2009-11-22 || fotografía ||

A principios del siglo XX, Anna y Richard Wagner comenzaron a felicitar la Navidad a sus amigos enviándoles todos los años un retrato suyo en el salón de su casa.

Anna y Richard

En la primera fotografía, la de 1900, vemos al joven matrimonio decorando el árbol de Navidad, que no faltará en ninguna foto, incluso, en los años más difíciles. Richard, vestido como un señor, es quien pone los adornos, mientras que Anna le mira, quizá enamorada. Anna sostiene un gato negro, que no volverá a aparecer. En la pared hay colgado un cuadro, que parece un árbol genealógico, flanqueado por dos pequeños bustos. A la izquierda, un instrumento que podría servir para medir la temperatura o la humedad. Este adorno tal vez sea sintomático de un gran cambio que se estaba produciendo en la ciencia médica. A lo largo del siglo XIX, la fisiología se había consolidado como disciplina madura e independiente y se habían inventado diversos artefactos para analizar objetivamente los procesos biológicos (frente al ojo subjetivo del médico antiguo), tales como el esfigmomanómetro de Julius Hérisson, que servía para medir el pulso cardíaco.

anna y richard

Por lo que vemos en el crismas de 1908, podríamos deducir que la vida les está yendo bien, por lo menos, en asuntos económicos. Ambos están más gorditos, sobre todo él, que ya no mira desafiante al futuro, sino al espectador. O se han cambiado de casa o han realizado una obra, porque en la pared del salón ahora existe una ventana, la cual siempre permanece cubierta por una cortina, quizá la misma hasta 1935. Anna sostiene un traje que me parece un uniforme, aunque no estoy seguro. El cuadro genealógico ha desaparecido y en su lugar vemos tres pequeños cuadros, como si el matrimonio estuviera personalizando un espacio que antes pertenecía a otros, a la familia. Señal de bienestar, vemos dos muebles en el salón. A un lado, un aparador, al otro, un escritorio sobre el que se amontonan libros desordenados, síntoma de trabajo y lectura arrebatada. Anna sigue mirando a Richard, que tampoco esta vez le presta atención.

Anna y Richard


Cuatro años después, en 1912, se han producido pocos cambios. El salón está aún más abarrotado de objetos. Descubrimos que el escritorio debe ser de Richard (¿no tiene un pequeño despacho?). Sobre él hay un cuadro que no consigo reconocer. Richard mira absorto unos papeles y Anna ya no dirige su mirada sobre él. Ensimismada, está enrollando unas láminas que no se distinguen bien.

Anna y Richard

1915. Estamos en la primera guerra mundial. Alemania está triunfando en todos los frentes. Nadie parece capaz de frenar su poderosa maquinaria bélica y Richard, orgulloso, astuto y seguro de sí mismo, nos mira enmarcado por un mapa de Centroeuropa con los avances del ejército alemán. ¿Por qué Richard no está en el frente si más o menos debe tener la edad en la que los hombres son reclutados? La mesa está cubierta por todo tipo de viandas y regalos que han recibido. Anna también nos mira, ¿con socarronería?

Anna y Richard

1917. Alemania ha sido derrotada. El hambre y la miseria azotan el país. Probablemente como resultado de la escasez de combustible, Anna y Richard aparecen por primera vez abrigados, con las manos en los bolsillos para protegerlas del frío. Ambos han perdido mucho peso y Richard se ve envejecido. Sostiene una pipa apagada en la boca. Él, que siempre se ha mostrado tan elegante, apenas va calzado con unas pantuflas. Anna está muy guapa con esa extraña media sonrisa suya.

anna y richard

En la fotografía de 1927 podemos comprobar que los malos tiempos han pasado. Los dos han ganado peso, pero Richard sigue envejeciendo más deprisa. Tiene el pelo encanecido y lleva unas gafas que nunca vimos antes (aunque quizá las tuviera y se las quitara por coquetería). Ha sustituido la pipa por un puro y de uno de los bolsillos del chaleco cuelga la ostentosa cadena de un reloj. Enfrente de Anna, uno de los regalos de este año, la novedosa aspiradora.

Anna y Richard

1935, otro año de crisis para Alemania. La vejez se abate inclemente sobre la pareja. Richard mira a Anna, que, indiferente, sigue fijando la vista hacia nosotros.

Anna y Richard

1942. Es el apogeo de Alemania durante la segunda guerra mundial. Ambos sonríen, aunque Richard mira hacia el espectador, mientras que no sabemos qué está mirando Anna.

Al año siguiente, Anna enviará una foto en la que se ve el salón vacío. Sin árbol ni regalos. Richard había muerto durante el pasado verano. Fue la última de la serie, aunque ella murió 5 años más tarde, en 1948.

Todas las fotografías se conservan en el Heimatmuseum Charlottenburg, de Berlín.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  11 - Kurt Wallander || 2009-10-17 || literatura ||

En las estanterías de la casa de Fausta y Sandro Filesi, mis abuelos maternos, había muchas novelas policiacas. Vivían en Palmi, un pueblo costero al sur de Calabria, donde solíamos pasar los veranos. En aquellos días, en los que el aire acondicionado era un mito más de las películas americanas, la vida se desconectaba desde que terminábamos de comer, después de haber pasado la mañana en la playa, hasta las cinco o las seis de la tarde, momento en el que el pueblo volvía a nacer después de una silenciosa siesta colectiva.

Durante esas horas, en las que enmudecían hasta las chicharras, perdía casi la conciencia leyendo aquellas novelas, que devoraba una tras otra sentado en un gran sillón, muy cómodo, que había en el salón. Salvo alguna incursión al baño para fumar un cigarrillo sin ser descubierto, durante dos horas mi mente vagaba por escenarios fantásticos, como el Londres del siglo XIX, o la New York de los años 20, de la mano de los más variopintos detectives. Mis favoritos eran Sherlock Holmes, de Conan Doyle, el simpático padre Brown, de Chesterton, y el inmenso Nero Wolfe, de Rex Stout.

Desde entonces, uno de mis placeres veraniegos es leer novelas de detectives o policiacas. En general, el ritual comienza al principio del viaje estival. En las librerías de la estación de tren o del aeropuerto busco algún autor que no conozco y me compro una o dos novelas suyas, dependiendo de las horas del trayecto y las páginas de la obra. Si me gusta, a lo largo del verano voy leyendo algunas más y, en caso de que el autor me apasione, como me sucedió hace poco con Camilleri, se convierte en lectura recurrente para el resto del año escolar.

palmi

La casa de Fausta y Sandro

El descubrimiento de este verano fue el detective Kurt Wallander, del escritor sueco Henning Mankell. Como me gustan mucho los países nórdicos, por lo menos hasta el siglo XIV, que luego les pierdo un poco la pista, hacía tiempo que aguardaba la ocasión de conocer a este personaje. Me lo había recomendado Teresa Filesi, una gran experta del género, a la cual le había producido cierto desasosiego el paisaje vital de los protagonistas. No era para menos. Si las descripciones de Mankell sobre las relaciones personales de los suecos se aproximan siquiera remotamente a la realidad, la soledad resulta abrumadora.

Wallander tiene una hermana a la que no ve jamás, un padre con el que apenas habla y una hija de la que puede pasar un año sin tener noticias suyas. Está divorciado y con su amante solo se encuentra esporádicamente. La única relación de amistad que mantiene es cierta cordialidad, distante, con algunos compañeros de trabajo. Se alimenta a base de bocadillos apresurados y whisky. Pero lo más llamativo es que no parece un caso extraordinario. No hay el menor atisbo de calidez entre los personajes, ni siquiera cuando el afecto parece evidente. Todas las relaciones son tan frías y superficiales como el clima en el que habitan. Como no he vivido en Suecia ni tengo muchas más referencias literarias de los últimos cien años, desconozco si esta imagen se corresponde con la realidad.

Volviendo a Mankell, sin duda, os recomiendo su lectura, muy entretenida. Aunque no sea el primero de la saga de este atormentado detective, para empezar a conocerlo creo que el mejor título es La leona blanca, una trepidante aventura en la que Wallander se ve envuelto en una trama internacional relacionada con Sudáfrica.

mankell

Henning Mankell


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  10 - Reseña en El Viajero || 2009-10-17 || reseñas ||

Isidoro Merino escribió este verano una reseña sobre los laberintos y mi libro El laberinto para El Viajero, de El País. La verdad es que me gustó mucho, me pareció muy buena. La transcribo aquí, pero también puedes leerla en la web de El País.


No me sigas, estoy perdido

Un sinuoso viaje por la historia y la geografía de los laberintos

ISIDORO MERINO - 25/07/2009

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. ¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió".

El cuento de Borges La casa de Asterión, con su melancólico y manso minotauro, habla de laberintos y casas con infinitas puertas. Pasatiempos vegetales de aristócratas holgazanes, enigmáticos símbolos en los muros de las catedrales, planos para guiar a los muertos en su viaje al inframundo, dédalos infantiles como el de Alicia en Disneyland París, o formados con espejos, como el de la colina Petrin de Praga o el que Orson Welles concibió para matar a Rita Hayworth en La dama de Shanghai...

El hilo de Ariadna

El laberinto diseñado por Dédalo, donde el reseñado por Dédalo, donde el rey Minos encerró al Minotauro, ha atrapado durante milenios la imaginación. Jardines palaciegos y construcciones diseñadas para perderse invitan a repetir la búsqueda que hizo Teseo a través de corredores, glorietas idénticas y callejones sin salida. Un libro recién publicado, del arqueólogo Marcos Méndez Filesi, sirve de hilo de Ariadna (el que indicó la salida a Teseo) para no perderse por los mejores laberintos del planeta. Minos, el mítico rey de Creta, gobernó la isla desde el palacio de Knossos. Su esposa, Parsifae, le fue infiel con un toro; fruto de ese amor taurino fue Asterión, el Minotauro, criatura de cuerpo humano y testa de miura.

Atendiendo al tipo de recorrido, el autor del libro distingue dos tipos: los clásicos, con una única vía sin encrucijadas que es necesario recorrer en su totalidad para llegar al centro, y los mazes o perdederos, con múltiples caminos alternativos que pueden conducir al exterior o a un callejón sin salida.

A la primera categoría pertenecen la mayoría de laberintos que decoran los templos medievales, como los de las catedrales francesas de Chartres, Poitiers y Amiens. Un diseño a base de círculos concéntricos a partir de dos ejes en forma de cruz conocido en Italia como Nudo de Salomón. Formas similares aparecen en petroglifos prehistóricos como el de Mogor (Pontevedra), en algunas monedas griegas y romanas del periodo clásico encontradas en Creta, y en los turf mazes (laberintos de hierba) ingleses, como el de Alkborough, uno de los más antiguos de Inglaterra, de 13 metros de diámetro, o el de Hilton, cerca de la ciudad de Cambridge.

Arte de podadores

Con el desarrollo del ars topiaria, el arte de podar las plantas, y favorecidos por el gusto por todo lo que olía a mitología, los jardines de setos se propagaron por Europa durante el Renacimiento. Una moda que pervivió en los siguientes tres siglos, que tomaron como modelo los de jardines italianos como Villa d'Este, en Tívoli; Boboli, en Florencia; el palacio Giusti, en Verona; Barbarigo de Valsanzibio, cerca de Padua, o Bomarzo, en el Lacio.

El laberinto vegetal más antiguo documentado en España es el que mandó levantar Carlos V en el Real Alcázar de Sevilla (sustituido en 1910 por el actual), aunque el esplendor de los dédalos llegó en el siglo XVIII de la mano de los Borbones. Uno de los más bonitos es el de los jardines de La Granja (Segovia). Concebido para el juego galante, fue diseñado en 1713 por Dezallier D'Argenville a base de setos de haya y carpe que dibujan una espiral central flanqueada por dos grupos de calles que doblan en ángulos rectos.

Los otros laberintos

Aunque no aparece en el libro de Méndez Filesi, también cabría hacer una referencia, por su rareza, al bhulbhulayah (laberinto) del Bara Imambara, un palacio construido por el gobernador de Lucknoww (Utar Pradesh, India) en 1784. En él, 489 corredores idénticos situados a diferentes alturas conforman un complejo laberinto tridimensional. Imprescindible ir con un guía para no perderse.

Menos tangibles, también existen laberintos matemáticos, como el teorema de Fermat y el fractal de Mandelbrot. O la sucesión de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21...), que guarda el secreto de la forma de las caracolas, la belleza de las Madonnas de Leonardo y las proporciones del Partenón. También los hay genéticos: la doble hélice de ADN (ácido desoxirribonucleico), que determina el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos de la Tierra.

El viaje iniciático

Hasta el inocente juego de la Oca, con sus saltos de oca a oca y de puente a puente, su cárcel, su posada y casilla de la muerte, esconde un laberinto: el mapa en espiral de un viaje iniciático que algunos asocian al camino de Santiago. Como apunta el rumano Mircea Eliade a propósito de Ulises y su viaje de regreso a Ítaca, "al igual que en el laberinto, en toda peregrinación se corre el riesgo de perderse. Si se logra salir del laberinto, volver al hogar, se es ya un ser distinto".

Claro que también es posible perderse en una ciudad desconocida (o en la propia), en un hotel, en el aeropuerto o en el metro. Según Borges, "basta una dosis tímida de alcohol -o de distracción- para que cualquier edificio provisto de escaleras y corredores resulte un laberinto". Para Borges, el laberinto ideal es el psicológico, donde se produce el extravío por una falsa percepción de la realidad, o un lugar despejado (un desierto).

» El laberinto. Historia y mito.

Alba Editorial, 2009. 16 euros.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  9 - Guía de arquitectura insólita || 2009-10-17 || literatura ||

Acaba de salir publicado un libro de Natalia Tubau que promete ser muy divertido: la Guía de arquitectura insólita. Trata de los arquitectos más excéntricos de la historia. Conociendo a Natalia, promete ser un libro lleno de curiosidades divertidas, en el que imaginación y erudición se habrán combinado para encontrar comparaciones sorprendentes. Yuk, yuk... voy por el libro y os sigo contando ^^.

Guía de Arquitectura Insólita


serie: || comentarios: 1 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
  8 - Entrevista en Nosotras.com || 2009-10-15 || reseñas ||

Maria Ybarra, de la revista on line Nosotras.com hizo una reseña del libro El laberinto y una entrevista. La transcribo aquí, pero también puedes leerla en Nosotras.com.


Te suenan El Laberinto del Fauno o el juego de la Oca? Los laberintos, al igual que otros elementos de la mitología griega, nunca pasan de moda. Marcos Méndez, autor de 'El Laberinto. Historia y mito' nos habla de ello en su nuevo libro ¿Te atreves a adentrarte en él con Nosotras?

Si la vida misma te parece un laberinto del que es imposible escapar, consuélate: no eres la única. Durante toda la Historia la concepción del laberinto ha dado lugar a muchas asociaciones como esta y a otras muy diferentes. De esto nos habla 'El Laberinto. Historia y mito.' (Editorial Alba), un libro que hará las delicias de las más curiosas y de todo aquel que se sienta atraído por el mundo de la mitología. Como si del mismo Hilo de Ariadna se tratase, el libro nos guía a través de la Historia para desvelarnos las diferentes concepciones que se han asociado a este mito y a su simbología.

Los mitos griegos cuentan historias que están presentes aun en nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta, como en el caso de los laberintos. Nosotras hemos hablado con Marcos Mendez Filesi, el autor del libro, que nos adentra en este mundo un poco más:

Es usted Historiador y un apasionado de los mitos ¿Porqué fue el mundo de los laberintos el que más le cautivó?

Me apasionan todos los mitos, pero el mito de Teseo y el laberinto es uno de mis favoritos porque, adaptado a las peculiaridades culturales de cada época, ha conseguido sobrevivir desde la Antigüedad hasta casi nuestros días. Investigar la historia del laberinto es seguir la pista a un hilo de Ariadna tejido a lo largo de más de 4.000 años por manos griegas, romanas, cristianas, judías, vikingas, renacentistas... No puedo evitar sentirme fascinado por un mito tan longevo y multicultural.

En el libro hemos podido leer muchas curiosidades sobre los laberintos ¿Cuál es su favorita?

Hay tantas que no sabría bien por cuál decantarme. Me gusta mucho, por ejemplo, la relación del laberinto con la alquimia y un tipo de laberinto conocido como "la cárcel de Salomón", que vendría a representar el paso inexorable del tiempo, la muerte y la necesidad de amar para alcanzar la inmortalidad. Pero no menos interesantes son algunos laberintos que aparecen en la literatura emblemática y que están a medio camino entre el símbolo y el acertijo, o el laberinto cristiano de San Michelle, relacionado con la idea milenarista de que, al final, hasta el más humilde alcanza su recompensa... Y también tendría que hacer referencia al laberinto minoico, unas tauromaquias en las que unos danzarines saltaban por encima de un toro, y a un laberinto vikingo en el que se relaciona al héroe griego Dédalo con Völundr, el dios de los herreros escandinavos...

En fin, es una pregunta que no puedo responder sin escribir otro libro sobre laberintos.

¿Qué papel tienen los laberintos en la actualidad?

Se están volviendo a recuperar los laberintos en muchos ámbitos. Al igual que sucedió durante la Edad Media, algunas Iglesias lo están retomando, ya sea como motivo decorativo o relacionado con la liturgia, al igual que se ha incorporado al mundo simbólico de algunos movimientos de la New Age. Pero donde está adquiriendo cada vez más fuerza es en el ámbito lúdico y artístico. Por diversión, por todo el planeta se están realizando laberintos en jardines, plantaciones, prados y cualquier otra cubierta vegetal que lo permita. Además, hay una gran cantidad de vídeo juegos que consisten, precisamente, en superar laberintos habitados por monstruos, como el conocido Pacman.

También el estudio de los laberintos está cobrando impulso y esto es importante. El laberinto es un símbolo, una idea, un mito, que nos une a un sinfín de culturas desde Etiopía a Islandia y esto me parece fascinante. En la bandera de la Unión Europea no debería haber estrellas, sino laberintos.

¿Qué aspecto de la vida corriente ve usted más laberíntico?

Quizá el gran laberinto contemporáneo es la propia vida cotidiana cuando se alzan muros que nos impiden recibir estímulos externos. Me explico, creo que para aprovechar la vida es necesario recibir información y actuar en consecuencia, por ejemplo, compartiendo experiencias con otras personas, yendo al cine, leyendo un libro, viajando o conociéndose a uno mismo un poco mejor. Sin embargo, hay muchas personas que tienden a encerrarse en un laberinto de corredores estrechos, dejan de salir con los amigos, sólo se preocupan por los dimes y diretes de la oficina, limitan su ocio a ver la televisión, se convierten en Minotauros.


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: ·
  7 - New York III || 2009-10-15 || viajes || New York

El barrio que me llamó más la atención fue Chinatown, al sur de Manhattan, que desde finales del siglo XIX acogió a la población asiática que llegaba a New York. El bullicio, los carteles escritos en chino, los restaurantes de comida oriental, las tiendas de medicina tradicional china vendiendo todo tipo de ungüentos en botes antediluvianos… Fascinante.   

 

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown

chinatown


  6 - New York II || 2009-10-08 || viajes || New York

Antes de que se desarrollase la aviación, lo primero que veían los emigrantes europeos cuando llegaban a New York era la Estatua de la Libertad, que está algo más gordita de lo que pensaba. También me sorprendió el tamaño. La imaginaba más alta, pero en realidad solo mide 46 metros, una insignificancia comparada con las torres que se alzan al sur de Manhattan. Aún así, me emociono al verla. ¿Qué pensaban los millones de emigrantes cuando la veían por primera vez? ¿En la tierra prometida? ¿En las cartas que habían enviado sus parientes animándoles a dejarlo todo para emprender una nueva vida?

estatua de la libertad

Siguiendo por mar, tras pasar la isla de Ely, donde los emigrantes debían pasar un control, se llega al sur de la isla de Manhattan, el Financial District, donde estaban las Torres Gemelas. La inmensidad de los rascacielos es apabullante.

manhattan

Financial District, uno de los corazones financieros del planeta:

Financial District

 

Financial District

 

 

Financial District

 

Financial District

Y, aún así, el equilibrio parece tan inestable... o_O

 


  5 - New York I || 2009-10-05 || personal || New York

Las vacaciones blogueras se alargaron más de lo previsto, al coincidir un viaje veraniego con un agobio de entregas laborales diversas, pero ya vuelvo por aquí. 
El viaje fue a la ciudad de New York, que nos encantó a Eva y a mí. Es una ciudad que despierta una sensación muy curiosa. A la vez que resulta ajena, apabullante por la magnitud de calles y edificios, te parece todo familiar. Supongo que esto es fruto de la globalización y, sobre todo, el cine. De hecho, los primeros días casi te esperas que tras cualquier esquina aparezca Robert de Niro conduciendo un taxi.

Prácticamente, no salimos de la isla de Manahattan, uno de los cinco distritos de New York, que es donde se concentra la actividad de la ciudad.

mapa manhattan

Aunque luego nos trasladamos al sur, hospedados por mis primos Alexandra y Roland, los primeros días pernoctábamos al norte de Central Park, al comienzo del Harlem.

harlem

harlem

harlem

 


  4 - vacaciones! || 2009-07-13 || personal ||

me voy hasta agosto


serie: || comentarios: 0 || este icono abre una ventana del navegador con una versión imprimible de este artículo || enviar apunte por correo electrónico  || subir
Tags: ·
  3 - El Bosco y la locura I || 2009-06-29 || arte || locura

El otro día vimos como Sebastian Brandt escribió una obra satírica en 1494, La nave de los locos, en la que relacionaba locura y necedad, entendidas no solo como un trastorno mental, sino también como la decisión consciente y responsable de comportarse equivocadamente.

Otro ejemplo de esta concepción de la locura se encuentra en algunos cuadros de Jeroen Anthoniszoon van Aken (1450-1516), más conocido como El Bosco, por su lugar de nacimiento, en la ciudad holandesa de Herzogenbusch.

El Bosco fue un devoto cristiano, afín a la orden religiosa de la Hermandad de Nuestra Señora, de culto mariano, que participaba del movimiento de la Devotio moderna. En varios cuadros muestra esta combinación de locura, necedad y comportamiento inmoral. Como primer ejemplo al respecto, veamos el Cristo cargando la Cruz (Musée des Beaux Arts, Gante), su último cuadro sobre el tema de la crucifixión. Los rostros de la turba que acompaña a Cristo están desfigurados por la locura, la necedad y la maldad. El pecado se refleja en las caras volviéndolas repulsivas y grotescas. No es una exageración satírica, sino la convicción de que el cuerpo manifiesta el espíritu y, por lo tanto, se muestra tan retorcido como el alma. El pecador es un loco, es un monstruo.

Esta relación que establece El Bosco entre locura y maldad se advierte con mayor claridad en otras obras suyas, como La alegoría entre la Lujuria y la Gula. Como si fuera una nave de los locos, una stultifera navis, un necio navega a bordo de un barril de vino rodeado de un grupo de borrachos, que han abandonado sus ropas, su dignidad y el pundonor, para seguir el rumbo de la gula. Uno de ellos nada perdido, pues un pastel de carne le tapa los ojos, el discernimiento. A la derecha, la lujuria, es decir, el resultado de la embriaguez, aparece representada por los dos jóvenes enamorados que también están bebiendo.

Es interesante comparar este cuadro de la Lujuria y la Gula con el capítulo que le dedica Sebastian Brandt a este pecado en La nave de los locos. Es una muestra sintomática de lo desagradable que resultaba para la mentalidad cristiana de la época el exceso en la comida y la bebida, que distorsiona los sentidos y el entendimiento, que nos vuelve locos.

De la gula y la juerga

«Calza a un necio los zapatos quien ni de día ni de noche tiene reposo pensando cómo llenar la panza y el estómago y convertirse en un pellejo de vino, como si hubiera nacido para que por él se echara a perder mucho vino y él mismo fuese una helada diaria. Éste cabe bien en la nave de los necios, pues destroza el juicio y los sentidos; con la edad se dará cuenta de que le tiemblan la cabeza y las manos, abrevia su vida y acerca su fin. Cosa dañina es el vino, junto al que nadie que busque en él alegría y placer puede ser sabio. Un hombre borracho nunca descansa ni conoce medida ni distingo. Mucha lujuria viene de la embriaguez; muchos males surgen también de ella; sabio es quien bebe moderadamente.

»Noé no podía soportar el vino, pero lo encontró y lo plantó. Lot pecó por el vino en dos ocasiones. Por el vino fue decapitado el Bautista. El vino hace que el sabio se ponga la capa de necio. Cuando Israel se daba un buen hartazgo y tenía la tripa más que llena, empezaron a jugar y también tuvieron que bailar [en torno al becerro de oro]. Por ello mandó Dios a los hijos a los hijos de Arón que se abstuvieran del vino y de todo aquello que embriaga; pero los sacerdotes poco caso hicieron. Cuando Holofernes estaba ebrio, perdió la cabeza con la barba. Támiris dispuso comida y bebida cuando forzó al rey Ciro. Por el camino cayó Ben Adad, cuando perdió todos sus bienes; toda honra y virtud olvidaba Alejandro cuando estaba bebido, y hacía a menudo en su embriaguez lo que a él mismo le dolía después.

»El rico bebía como un buen compañero de copero y comió por la mañana en el infierno [Lucas 16,19]. El hombre sería libre, no sería libre un siervo, si no existiera la embriaguez y el vino. Quien ama el vino y el buen bocado no será rico ni feliz [Proverbios 21, 17]. ¡Ay de él! ¡Y de su padre! Sufrirá guerras y muchas desgracias quien siempre se llena como una vaca y quiere beber a la salud de todos y responder a los brindis que se le hacen [Proverbios 23, 29]. Pues quien sin necesidad bebe mucho vino se asemeja al que se duerme en el mar y yace sin sentido ni defensa: así hacen los que sólo piensan en la vida alegre y comen, beben y andan de juerga noche y día. Les trae el posadero, como clientes, una pierna y un cuarto de vaca y les añade almendras, higos y arroz: le pagarán el día de San Ciruelo. Muchos serían pronto muy sabios si la sabiduría estuviera dentro del vino que se echan al coleto por la mañana y por la tarde. Cada uno bebe a la salud del otro: “¡Va por ti! ¡Te toca!”. El otro dice: “Espera, me defiendo, hasta que estemos los dos llenos”. Con eso se sienten los necios ahora muy bien: uno a la copa, dos para la boca. Una soga en torno al cuello sería más sano y provechoso que cultivar semejante gula. Es una gran necedad que Séneca ya previó oportunamente y sobre la que habló en sus libros, el que algún día se concederá más honra a un ebrio que a un sobrio y se querrá ser enaltecido por estar embriagado de vino.

»También me refiero aquí a los bebedores de cerveza, cuando uno solo bebe un barril y se queda tan lleno, que se podría abrir bien la puerta con él. Un necio tiene que haber bebido mucho; un sabio puede beber moderadamente y está con ello mucho más sano que el que se llena de jarras. El vino es muy suave al entrar, pero muerde al final como una serpiente y derrama su veneno por toda la sangre, como hace un basilisco.» (1).

La gula protagoniza también otro de los cuadros de El Bosco relacionados con la locura, La nave de los locos, una alegoría inspirada probablemente en el libro de Brandt. En esta ocasión, algunos de los personajes satirizados pertenecen a la Iglesia, el monje y las dos beguinas, de las que una sostiene un laúd y la otra da de beber a un borracho. Con estos personajes critica a las costumbres relajadas de algunas órdenes religiosas de su tiempo. De nuevo desnudos, dos hombres nadan hacia el barco. En el árbol que sirve como mástil ondea una bandera con la medialuna otomana, símbolo del loco musulmán, el infiel. Y el mástil es un árbol. Un loco trata de alcanzar un pollo atado en lo alto, lo que quizá nos indique que representa una cucaña o un árbol de mayo relacionado con el carnaval, la gran fiesta de los locos. Entre las ramas asoma una lechuza enigmática. ¿Simbolizará a Atenea, diosa del conocimiento? En ese caso, ¿el árbol podría ser el del Bien y del Mal relacionado con el pecado original de Adán y Eva? ¿O es el árbol del conocimiento pagano de la Antigüedad?

 

Continuará...

Notas.

1. Como en el apunte anterior, la cita proviene de la edición de Antonio Regales Serna. La nave de los necios. Akal. Madrid, 1998.

Este capítulo, además, es un ejemplo perfecto de la manera de argumentar de Brandt. Presenta una tesis, la fundamenta en la Biblia y hechos conocidos de la Antigüedad (en lecturas de Plutarco y otros), y vuelve a recordar el planteamiento inicial al final del capítulo.


  2 - Laberintos en Vizcaya || 2009-06-28 || laberintos || laberintos cristianos

En el artículo Labores de Troya. Los laberintos de iglesia en Bizkaia (1), Joseba Juaristi y Arantza Gogeascoechea describen y analizan, con precisión de cirujano, los enigmáticos laberintos que han descubierto en Vizcaya. Han catalogado 14 laberintos en distintas iglesias vizcaínas: 3 en Santo Tomás de Olabarrieta, 2 en Santa María de Zaloa, 2 en Santa María de Uribarri y uno en las iglesias de San Pedro de Mendexa, San Nicolás de Zaldu, San Miguel de Mugarraga, Santa Águeda de Bikarregi, Santa María de Bakio, San Pedro de Murueta, Santa María de Arrankudiaga, San Antón (Bilbao).

En su mayoría siguen una planta cretense de siete vueltas o niveles; unos pocos, una similar pero de once vueltas (que los autores denominan Otfrid modificada) y dos de ellos, realizados a principios del siglo XX, una planta circular tipo Chartres. En algunos casos no se puede precisar cuándo fueron realizados, pero parece que su mayoría datan entre los siglos XVII y XVIII. Todos forman parte de la decoración del suelo del atrio, cerca de la puerta principal o lateral de la iglesia respectiva. En función del catálogo de Juaristi y Gogeascoechea podemos distinguir entre:

a) Laberintos del siglo XVII

San Pedro de Murueta (en el valle de Orozko). Realizado por Juan de Pagazurtundua en 1604. Mide 4.35 x 4.10 y sigue un diseño de Otfrid modificado. Se encuentra cerca de la puerta lateral de la iglesia y está orientado al este. Entre otros elementos, en la decoración del atrio también se incluye un tablero, una flor de lis, tres rosetones y tres nudos de Salomón.

Decoración del atrio de Murueta. (Dibujo de Juaristi y Gogeascoechea)

Santo Tomás de Olabarrieta (Zeberio). Tres laberintos realizados por Martín de Gorostiça en 1628. Uno mide de 5.30 x 4.65 metros y tiene una planta tipo Otfrid modificada. Se encuentra a la izquierda de la puerta principal y está orientado al norte. El segundo sigue el mismo diseño en la planta, pero –con 4.47 x 4.90 metros– es un poco más pequeño. Está situado en el ábside exterior, lejos de la puerta y se orienta hacia el este. El autor dejó su firma debajo de la entrada. El tercero está en la otra esquina y mide 4.10 x 4.82 metros. Los demás motivos ornamentales del atrio son similares a la Iglesia de San Pedro de Murueta: nudos de Salomón, tableros, espirales, rosetones, una estrella de 6 puntas (nudo de Salomón), una flor de lis… Por las dimensiones, belleza y dificultad de realización, es probable que este empedrado sirviera de referencia para otras Iglesias de la época. Como explican Juaristi y Gogeascoechea «una obra de empedrado de la magnitud de Santo Tomás de Olabarrieta atrajo a varios maestros de obras de otras localidades».

Un detalle muy importante es que, en la época, estos laberintos aparecen mencionados como “labores de Troya”: «En la memoria que aporta el empedrador Juan de Escalante para concurrir al remate del empedrado de la iglesia de Santo Tomás de Olabarrieta el año 1628 se afirma literalmente que la delantera de las puertas mayores aya de ser una labor de troya».

Decoración del atrio de Olabarrieta. (Dibujo de Juaristi y Gogeascoechea)

San Antón (Bilbao). No se conserva, pero aparece documentado en un texto redactado hacia 1632. Estaba en el centro de la Plaza Mayor de Bilbao, presidida por la iglesia de San Antón. En este documento de 1632, se menciona que durante unos disturbios locales relacionados con los impuestos, uno de los alborotadores fue castigado en medio de la plaza «en una labor que llaman troya».  Es probable que la mención de este laberinto como lugar de castigo estuviera relacionada con su situación en el centro de la Plaza y no existiera otra vinculación que esta mera coincidencia espacial, pero nunca se sabe. En cualquier caso, vuelve a aparecer el término de Troya vinculado a un laberinto de una iglesia de Vizcaya.

b) Laberintos del siglo XVIII

Santa María de Arrankudiaga (Barrio de Arene). Realizado en 1782 por un autor desconocido. Está muy deteriorado, mide unos 2.10 x 2.10 metros, sigue una planta cretense y se encuentra a la izquierda de la puerta principal, orientado hacia el sur. Entre los demás motivos ornamentales del empedrado destacan una espiral, las llaves de San Pedro, una escalera (relacionada con Cristo) y unos rosetones. Como explican los autores, «este laberinto de Arrankudiaga no es comparable a los demás, por ser su tamaño más reducido, lo que revela únicamente un valor como icono, y no para ser recorrido a pie. Incluso es posible que el diseño original estuviera aquí mal ejecutado».

Decoración del atrio de Arrankudiaga. (Dibujo de Juaristi y Gogeascoechea)

c) Laberintos del siglo XX

Santa María de Uribarri (Durango). Dos laberintos tipo Chartres realizados por Francisco Eguia Torrealday en 1938, durante la reconstrucción del atrio de esta Iglesia, tras un bombardeo alemán en la guerra civil.

d) Laberintos de datación desconocida

San Pedro de Mendexa. Mide 2.93 x 3.28 metros, sigue un diseño cretense y está situado cerca de la puerta principal. Se orienta hacia el oeste. El autor, anónimo, distorsionó un poco el diseño original prolongando la entrada para recrear, probablemente, la figura de un árbol.

Laberinto de Mendexa. (Fotografía de Juaristi y Gogeascoechea)

San Nicolás de Zaldu. Mide 3.80 x 4.03 metros, es de planta cretense y está cerca de la puerta principal, orientado hacia el sur.

Santa María de Zaloa. En esta Iglesia hay dos laberintos de planta cretense. Uno mide 3.50 x 3.40 metros y está cerca de la puerta principal, orientado hacia el oeste. El otro alcanza unos 2.60 x 2.36 metros y se orienta hacia el sur. Ambos están muy deteriorados. Esta Iglesia ya existía en el año 1385, pero, como señalan los autores, el atrio puede haberse restaurado en varias ocasiones pues  «el pavimento ha estado más sometido a las inclemencias del tiempo, ya que se trata de un atrio con un voladizo a cierta altura para albergar las campanas».

San Miguel de Mugarraga. De diseño cretense, está ubicado cerca de la puerta lateral, mide 2.60 x 2.90 metros y se orienta hacia el oeste.

Santa Águeda de Bikarregi. Muy deteriorado. Podría ser de planta cretense, mide 3.50 x 3.30 metros y está en la puerta principal, orientado hacia el oeste.

Santa María de Bakio. Está situado cerca de la puerta principal, se orienta hacia el oeste, mide 2.97 x 2.60 metros y podría haber seguido una planta cretense. Al haber sido reconstruido todo el atrio, no está claro si era un diseño original la Iglesia.

1. San Nicolás de Zaldu. 2. San Antón (Bilbao). 3. Santa María de Arrankudiaga. 4. San Pedro de Murueta. 5. Santo Tomás de Olabarrieta. 6. Santa María de Bakio. 7. San Pedro de Mendexa. 8. Santa María de Uribarri. 9. Santa María de Zaloa. 10. San Miguel de Mugarraga. 11. Santa Agueda de Bikarregi.

Entre las características generales de estos laberintos, los autores destacan:

a) Fueron realizados en iglesias situadas «en lugares apartados –aunque no alejados– de los núcleos urbanos; con frecuencia son templos de barriadas rurales, que se constituyeron en feligresías de segundo orden al desmembrarse de alguna parroquia principal, o incluso ermitas de cofradías de aldeas». Lo cual refuerza la sospecha de que son laberintos de carácter popular.

b) Parece claro que cumplían una función apotropaica protegiendo la entrada de la Iglesia. «La localización de los laberintos junto a las puertas hace que éstos ejerzan una función apotropaica, indicando la respetabilidad del recinto sagrado, y también nos ofrecen una doble equivalencia: el laberinto protege la puerta, y el laberinto es a la vez una puerta. Por analogía: una puerta une o separa dos ámbitos distintos, y el laberinto comunica y separa dos mundos. Esto es una clave de los posibles significados de los laberintos que se encuentran en el exterior de las iglesias».

c) Podrían formar parte de alguna especie de ritual propiciatorio relacionado con dar siete vueltas en torno a un espacio sagrado. «El laberinto de iglesia recuerda este tipo de ritos formularios y las costumbres de dar vueltas a los templos para la obtención de favores. Ello no supone que los laberintos de iglesia se hayan utilizado en rituales determinados, aunque, como ya hemos indicado, se prestan para un uso espontáneo, es decir, no sometido a una formalización a través de la liturgia. En ese sentido tienen el mismo significado que los bailes que se acostumbran a ejecutar frente a las puertas, incluido el popular aurresku, antes de iniciar alguna ceremonia […].

 »El laberinto ante las puertas pudo haberse utilizado para realizar un recorrido ritual, si bien espontáneo y no sometido a una formalización litúrgica, antes de la entrada al templo o con ocasión de pedir algún favor especial».

d) Estos laberintos podrían, quizá, guardar alguna relación con algunas danzas vascas en las que «hay trazas de bailes laberínticos como la biribilketa o correcalles, o como las danzas de cintas alrededor de un poste (zinta dantzak). Ambas danzas son corrientes en el folklore europeo. La danza de cintas se realizaba al comienzo de la primavera, por lo tanto está relacionada con la regeneración de la naturaleza, y con las fiestas que se celebraban en la Antigüedad, y que los romanos las subsumieron como fiestas en honor a Maia. El palo alrededor del cual se trenzan las cintas es conocido en Inglaterra como Maypole o poste de Mayo. Las fiestas llevan consigo toda una serie de tradiciones como los desfiles de niñas con guirnaldas: las mayas (realizadas hoy en día en varias localidades de Navarra y Gipuzkoa), y todo tipo de festejos relacionados con la naturaleza que se celebran entre la Pascua y la noche de San Juan. Hay además en el folklore vasco otras danzas laberínticas que no se relacionan necesariamente con las festividades pascuales».

¿De dónde salen?

Uno de los varios enigmas que plantean estos laberintos es su origen, es decir, ¿por qué aparecen de pronto en la decoración de algunas iglesias vizcaínas justo cuando en el resto de Europa los laberintos están desapareciendo de las iglesias? En el caso de que fueran una manifestación autóctona que surgiera hacia el siglo XVII, ¿cómo y por qué se pone de pronto de moda esta moda artística? ¿De dónde llega? ¿Por qué los vecinos la aceptaron con tanto entusiasmo como para que la demandasen en tantas iglesias? ¿Se le ocurrió por primera vez a un clérigo o artista local que había visitado otros lugares de Europa? En este sentido, podemos formular dos hipótesis de trabajo:

a) Podemos pensar que, en realidad, no aparecen entonces, sino que son supervivientes de una tradición local mucho más antigua relacionada con el laberinto. Apunta en esta dirección el que sean de naturaleza popular, de planta cretense, se encuentren en ámbitos rurales y, lo que es más importante, que en los documentos de la época los denominasen «labores de Troya». En este sentido, el reto es encontrar hallazgos laberínticos más antiguos. Sería realmente formidable que  pudiéramos relacionar por referencias iconográficas, arqueológicas o documentales estos laberintos con los juegos de Troya romanos. Y de ahí, a buscar ligazones con otros laberintos de la Antigüedad del norte de la Península –como los laberintos galaicos o los laberintos del santuario de Lucilo– hay un paso. ¿Estamos ante una tradición que podría remontarse hasta 3.000 años o más en el tiempo?

b) En el resto de Europa, los ejemplos más parecidos los encontramos en los turf-mazes ingleses, que solían denominarse Ciudades de Troya, aunque en su mayoría siguen plantas circulares claramente inspiradas en los modelos cristianos del gótico francés, y, sobre todo, en los laberintos de las iglesias escandinavas. Estos laberintos también seguían un diseño cretense, eran de carácter popular, en muchos casos cumplían una función apotropaica situados a la entrada de la Iglesia y estaban vinculados con el nombre de Troya, pues los laberintos de piedras que por centenares se encuentran en Escandinavia solían llamarse trojeborg (ciudad de Troya) o con nombres similares. En el caso escandinavo parece bastante probable que la Iglesia había tratado de asumir una tradición popular relacionada con los laberintos apropiándose del laberinto como símbolo. Es decir, lo incluyeron en la decoración eclesiástica para cristianizar un ritual pagano de sólida raigambre popular y, por eso, siguieron un diseño cretense en vez de las plantas circulares características de los laberintos cristianos. Esta línea de investigación debería analizar:

  • Las relaciones culturales de Vizcaya con Escandinavia desde principios de la Edad Moderna o, incluso, antes. (No sé ahora mismo si pudo existir alguna colonia vikinga hacia el siglo IX en Euskadi).
  • La relación de la Iglesia con las tradiciones populares de la región sur de Vizcaya en el siglo XVII. ¿Incorporaron otros elementos del folclore pagano a la liturgia o a la esfera simbólica de la Iglesia?

En fin, dejo para otro día una interpretación algo más detallada de la ornamentación de los atrios de San Pedro de Murueta y Santo Tomás de Olabarrieta, así como otras cuestiones que plantean en su pionero artículo Joseba Juaristi y Arantza Gogeascoechea.

Iglesia y laberinto de Seljord (Telemark, Noruega).

Notas

[1]. Juaristi, Joseba,  Gogeascoechea, Arantza: "Labores de Troya. Los Laberintos de Iglesia en Vizcaya", en Alonso Aldama, J.,García Román, C. y Marmolar Sánchez, I. (eds) (2007): Homenaje a la Profesora Olga Omatos. Universidad del País Vasco. Bilbao. Págs.391-416.

También se puede encontrar una versión reducida del artículo en la revista de Sawards Caerdroia, nº 38.

[2]. Le estoy muy agradecido a Joseba Juaristi por haberme dado a conocer el artículo, que resulta algo complicado de encontrar, así como el permiso para incluir sus dibujos y fotografías en este apunte del blog.


  1 - La nave de los locos || 2009-06-27 || historia || el loco

En 1494, el humanista alemán Sebastian Brandt (c. 1457 – 1521) publicó una obra titulada La nave de los locos (Das Narrenschiff), que alcanzó gran éxito y terminó de popularizar la imagen del loco como el necio, el pecador, el inmoral, que se aparta del justo camino por tener ofuscado el entendimiento. Con la excusa de que los locos se reúnan para emprender un viaje al país de Jauja, a Necelandia, Brandt critica algunos comportamientos, creencias y actitudes que le parecen mal, como la vanidad, la astrología, los malos modales en la mesa, la gula, la blasfemia, la falsa erudición, el cotorreo, la alquimia o la adulación. Como dice en el prólogo, Brandt escribió esa sátira alegórica para

«provechosa y salutífera enseñanza, exhortación y logro de la sabiduría, razón y buenas costumbres; también para condena y enmienda de la ceguera, desvarío e ignorancia de los humanos de todo género y condición».

la nave de los locos

La nave de los locos o, en latín, Stultifera navis. [1]

Como sucede con la literatura emblemática, cada capítulo consta de un título, un desarrollo moral, una ilustración y un lema. Las ilustraciones fueron realizadas por unos 5 artistas, entre los que destaca un joven Albrecht Dürer.

Veamos unos capítulos que nos sirvan para terminar de entender quiénes son los locos de Brandt. En el cuarto, por ejemplo, se critica el apego por la moda y el acicalamiento.

4. De las nuevas modas

«Lo que antaño era cosa escandalosa, se tiene hogaño por pequeño y fútil. Un honor era antes llevar barba; ahora han aprendido los hombres el modo propio de las mujeres, y se maquillan con grasa de mono y desnudan su cuello, rodeándolo de muchos collares y de grandes cadenas, como si estuvieran ante san Leonardo [patrón de los reclusos]. Con azufre y resina se rizan el cabello, dentro se bate después clara de huevo, de suerte que quede ondulado en la cestilla. Éste cuelga la cabeza fuera de la ventana, ése se pone rubio el pelo al sol y al fuego: debajo, los piojos no son caros [por la gran cantidad]. Se podrían encontrar ahora bien en el mundo, pues todas las ropas están llenas de arrugas: vestidos, abrigos, camisas y pecheras; zapatillas, botas, pantalones, zapatos, capas de piel, abrigos, orlas; la costumbre judía se quiere cultivar.

»Una moda deja paso rápidamente a la otra: eso muestra que nuestro ánimo es liviano y mudadizo a toda clase de escándalos. Muchas modas nuevas hay en el país. Vestidos escandalosamente cortos y escotados, que apenas cubren el ombligo. ¡Ay, deshonra de la nación alemana! Lo que la naturaleza quiere ocultar, se desnuda y se deja ver. Por ello, lamentablemente, las cosas van mal y pasarán pronto a peor. ¡Ay de aquel que dé motivo de escándalo! ¡Ay de aquel también que no castigue ese escándalo! Recibirá en recompensa lo que no espera».

la nave de los locos, emblema de la moda

Quien muchas nuevas modas lleva por el país, causa gran indignación y escándalo y toma al necio de la mano.

El capítulo tercero está dedicado a la codicia, una gran necedad o locura, según Brandt, ya que los bienes materiales son efímeros y la verdadera riqueza se obtiene, tras la muerte, en el Cielo.

3. De la codicia

«Un necio [un loco] es quien acopia bienes y no tiene paz ni contento, ni sabe para quién los ahorra cuando descienda a su lúgubre bodega. Más necio aún es quien malgasta con exuberancia y ligereza lo que Dios ha dado a su casa, de lo que es único administrador y sobre lo que tiene que rendir cuentas que valen más que una mano y un pie. El necio deja mucha herencia a los amigos; no quiere cuidar de su alma y teme que le falte aquí el bien temporal, sin preocuparse de lo que ello le ocasionará en la eternidad. ¡Oh, pobre necio! ¿Cómo eres tan ciego? Temes la sarna y encuentras la tiña. Más de uno consigue bienes con pecados; por eso arde en el infierno. Sus herederos hacen muy poco caso de ello; no le ayudarían ni con un guijarro; apenas darían un penique por salvarle, por profundo que yaciera en el fondo del infierno. Da, puesto que vives, para gloria de Dios; después de tu muerte, otro será señor de tus bienes. Ningún sabio ha ansiado nunca ser rico. Craso acabó bebiendo el oro por el que tanto tiempo había estado sediento. Crates arrojó al mar su dinero para que no le estorbara en su aprendizaje. Quien atesora lo que es perecedero, sepulta su alma en excrementos y estiércol».

Quien pone su dicha en el bien temporal y busca en éste su alegría y ánimo, un necio es en carne y hueso.

Relacionados con la codicia son otros dos males, la envidia y el odio.

53. De la envidia y el odio

«Enemistad y envidia producen muchos necios, de los que quiero hablar aquí. Más la envidia nace sólo de que tú codicias lo que yo tengo y tendrías gustoso lo mío, o, si no, no puedes tenerme afecto. La envidia es una herida mortal que nunca realmente vuelve a sanar, y tiene en sí la propiedad de que, cuando se propone algo, no descansa noche y día hasta que ha ejecutado su plan. Ningún sueño ni alegría le son tan caros como para hacerle olvidar el sufrimiento de su corazón. Por ello tiene una boca pálida; es seca, enjuta como un perro; sus ojos son rojos y no mira a nadie con los ojos enteros. Esto era claro en Saúl con David y en José con sus hermanos. La envidia no se ríe sino cuando se hunde el barco que ella misma ha hecho naufragar; y, cuando la envidia muerde y roe mucho tiempo, se devora a sí misma, no es de otro modo a como se degulle el Etna. Por ello se convirtió Aglauro en una piedra. El veneno que tienen en sí la envidia y el odio se aprecia mejor entre los hermanos: Caín, Esaú, Tieste, los hijos de Jacob, y Etéocles llevaban gran envidia en su interior, como si no hubieran sido hermanos, pues la sangre emparentada se incendia de tal forma, que arde mucho más que la de fuera».

Envidia y odio andan por doquier, se encuentra gran envidia en todo estamento, Neidhart [Fuerte envidia] aún no está muerto. [Al fondo se ve el Etna; Neidhart, personificación de la envidia, asoma la cabeza por un cañón del que salen abejas azuzadas por los locos].

Para terminar estos ejemplos, veamos qué sucede con la ingratitud.

De la ingratitud

«Un necio es quien mucho anhela y no se comporta honorablemente, y causa muchas preocupaciones y fatigas a aquel al que poco quiere agradecer. Quien quiera obtener beneficio de una cosa, piense convenientemente en su espíritu que ha de contar con los costos, si es que desea vencer con honor. Muy raramente queda en su estado un caballo cansado al que se le sigue montando; un caballo dócil se torna testarudo cuando se le retiene la comida. Quien osa exigir muchas cosas a otro, sin recompensarlo, es, ciertamente, un necio. Quien no puede dar por bueno lo que se le hace por una recompensa adecuada, no debe quejarse cuando se le rechace el trabajo: hay que darle un palmetazo. Todo el que quiera disfrutar de algo, mire también de recompensarlo. La ingratitud recibe mal premio, deja la fuente sin agua. La cisterna vieja no da agua si no se vierte agua en ella. El quicio de la puerta muy pronto chirría, si no se le unta de aceite. No es digno de grandes obsequios quien no se acuerda de los pequeños; con la justicia le son negadas todas las dádivas a quien no da las gracias por las pequeñas; se llama, en verdad, Sinrazón y Grosería. Todos los sabios han odiado siempre al que han conocido como ingrato».

la nave de los locos, el ingrato

Quien anhela que se le sirva todos los días, pero niega el agradecimiento y la gratitud merece recibir un palmetazo.

En suma, como vemos, la locura de Brandt no es la locura tal y como la entendemos hoy en día, sino algo mucho más complejo en lo que se mezcla estupidez y privación de la razón. De hecho, los expertos no se ponen de acuerdo en cómo debe traducirse el término alemán que emplea Brandt, narr, pues en español se pierde esta doble acepción. Algunos traductores optan por necio, otros por loco. Necio, se aproxima bastante según las dos primeras definiciones que da la RAE:

necio, cia.

1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. 

2. adj. Imprudente o falto de razón.

El problema es que hoy en día nos cuesta asociar la idea de locura a la palabra necio, por lo que quizá sea más conveniente seguir traduciéndolo como loco.

Volviendo a Brandt, ¿era el único que relacionaba la locura con el vicio y el mal comportamiento o era una creencia generalizada en la época?...

Continuará...

la flota de los locos

La flota de los locos

Notas

[1]. Las ilustraciones provienen de la edición de 1494.

[2]. Los fragmentos están sacados de la edición de Antonio Regales Serna. La nave de los necios. Akal. Madrid, 1998.


¿©? Todos los contenidos se pueden reproducir libremente para fines no comerciales.

Buscador para Daniel:
search engine by freefind advanced