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  20 - El arte del ajedrez || 2010-02-17 || ajedrez ||

«¿Pero no se comete una falta de empequeñecimiento humillante con sólo tildar de juego al ajedrez?¿No es también una ciencia, una técnica, un arte, algo que se cierne entre esas categorías, como el ataúd de Mahoma entre el cielo y la tierra, una trabazón única entre todos los contrastes: antiquísimo y eternamente joven; mecánico en la disposición, y, sin embargo, eficaz solamente por obra de la fantasía; limitado en el espacio, geométricamente fijo y ala vez ilimitado en sus combinaciones, desarrollándose de continuo y, no obstante, estéril? un pensar que no conduce a nada; una matemática que nada soluciona; un arte sin obras; una arquitectura sin substancia y, no obstante, evidentemente más duradero en su existencia y ser que todos los libros y obras de arte; el único juego propio de todos los pueblos y tiempos y del que nadie sabe qué dios lo legó a la Tierra para matar el hastío, aguzar los sentidos y poner en tensión el alma?»

Stephan Zweig. Una partida de ajedrez.


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Tags: ajedrez · Zweig ·
  19 - Textos sumerios || 2010-02-16 || webs ||

Una web formidable,The Electronic Text Corpus of Sumerian Literature, un proyecto de la Facultad de la Universidad Oxford que pretende reunir ¡todas las tablillas sumerias traducidas al inglés! I love Internet ^^.

the sumerian text


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  18 - Partida fatal || 2010-02-13 || códices || ajedrez

renaut de montauban

La partida de ajedrez degeneró en asesinato. Renaut de Montauban (1462-1470). BNF, Arsenal (ms. 5073 rés. f° 15).

Renaut de Montauban es una obra en prosa, del siglo XV, que recoge una antigua canción de gesta —Quatre Fils Aymon— del siglo XII. En los cuatro volúmenes de la obra se narran las desventuras de los cuatro hijos de Aymon de Dordone, enfrentados a un vengativo Carlomagno, a cuyo sobrino Berthoulet mató Renaut, uno de los cuatro hermanos, en el transcurso de una partida de ajedrez.


  17 - Ajedrez astronómico || 2010-02-09 || ajedrez || magia

Como vimos el otro día, en el lapidario de Abolays, un libro de magia que mandó traducir el rey Alfonso X hacia el año 1250, se reflejaba la concepción del Universo que tenían en la época. En esencia, se basaba en la idea de que Cosmos forma un todo orgánico dividido en esferas concéntricas a partir de la Tierra. Lo que ocurre en la octava esfera, donde están las estrellas y las constelaciones del Zodíaco, afecta al resto de las esferas, en general, con intensidad decreciente a medida que va descendiendo hacia el centro.

Además, vimos que pensaban que los seres humanos tenemos cuatro humores en el cuerpo –la sangre, la bilis negra, la bilis amarilla y la flema–, los cuales están asociados a uno de los cuatro elementos, que a su vez están vinculados con los astros que se distribuyen en las esferas que separan la Tierra de la esfera de las estrellas.

Esta manera de entender el Universo es la que subyace en cuatro juegos que se incluyen en el llamado Libro del ajedrez, dados y tablas, en el que se explican diversos juegos, como el ajedrez, el alquerque, algunos derivados de los dados y lo que denomina «tablas», que son variantes del backgamon.

De los cuatro juegos que mencionaba, el más complejo parece que es el ajedrez astronómico (1).

ajedrez astronómico

Ajedrez astronómico. Libro de juegos. folio 96v.

El ajedrez astronómico

El tablero

El tablero se divide en círculos concéntricos que simbolizan las esferas del Universo. Desde el centro hacia fuera:

0. La Tierra, sobre la que no se juega. Se divide en cuatro círculos concéntricos que representan los cuatro elementos: tierra (marrón), agua (blanco), aire (morado claro), fuego (bermellón).

1. La Luna: 12 casillas.

2. Mercurio: 24 casillas.

3. Venus: 36 casillas.

4. Sol: 48 casillas.

5. Marte: 60 casillas.

6. Júpiter: 72 casillas.

7. Saturno: 84 casillas.

8. Octava esfera, sobre la que no se juega. Son las estrellas y constelaciones del zodíaco.

detalle ajedrez astronómico

Además, el tablero se divide cada 30 grados en 12 segmentos, los cuales se corresponden a los 12 signos del zodiaco (2).

ajedrez astronómico, detalle

Las fichas

Había siete fichas, una para cada jugador. Quizá estuvieran talladas, como las del ajedrez, pero la riqueza cromática de las descripciones podría significar que fueran dibujos miniados, como los naipes. Cada figura representaba un astro. Es una lástima que el códice no recoja el dibujo de las fichas, pues debían de ser muy interesantes, pero se describen con detalle:

 Saturno, el que está más alto de todos, es un hombre viejo y delgado, que sólo va cubierto por unos paños menores y una manta negra sobre la cabeza. Tiene la cara triste y, como hombre cuidadoso, se lleva la mano a la mejilla.

Júpiter está cerca de él y parece un hombre de mediana edad. Es de cara alegre y va vestido con ropa verde. Se cubre la cabeza con un birrete de color azul marino. Delante de él tiene un libro.

Marte es un joven vestido con coraza y yelmo, como los antiguos griegos. Lleva en una mano una espada desenvainada y con la otra sujeta por el pelo la cabeza cercenada de un hombre.

El Sol parece un joven rey, con una corona de oro en la cabeza, que va vestido con paños dorados y relucientes. En la mano derecha empuña una macana redonda [¿un cetro o una especie de hacha?] y, en la otra, un ramo de flores, como los que llevan los emperadores cuando les coronan.

La figura de Venus es una joven muy hermosa, de cabellos rubios muy largos. En la cabeza tiene una guirlanda de rosas y va vestida con paños violetas. En la mano derecha tiene un peine y, en la otra, un espejo en el que se está mirando.

Mercurio es un joven, vestido con paños de muchos colores, que está escribiendo en un libro. (3).

 La Luna es una mujer joven, vestida con paños blancos, que sostiene sobre la cabeza la figura de la Luna.

Premisas teóricas de las reglas

Al igual que el ajedrez reflejaba la visión moral y social de la época, este tablero astronómico pretendía mostrar la relación astronómica, mágica, que tenían entre sí los astros.  

«Conviene ahora que se muestre otra natura de juego muy noble y muy extraño y muy apuesto y de gran entendimiento para los entendidos y mayormente para aquellos que saben el Arte de la Astronomía.

»Y este juego nuevo es hecho según los siete cielos en los que están las (sic) siete planetas. Y el octavo en el que están los doce signos y las otras estrellas fijas. Y mostrando de cada uno como andan sus andamientos y como se catan [miran] echando los rayos unos a otros; los unos de catamiento de amor; los otros de mal querencia».

Es decir, este juego atiende a la relación que establecen entre sí los astros, la cual puede ser de amor o de «mal querencia» (tradúzcase por antipatía, rechazo, repulsión, violencia, en el sentido que le da Platón en el Timeo). Además, esta relación se produce cuando dos astros se miran echándose rayos, es decir, cuando se producen determinadas conjunciones astronómicas.

Otro día analizamos qué significa esto de que la visión produce rayos que modifican las cosas, ahora veamos cómo se traduce esto en las reglas y el tablero.

Reglas

1. Cada signo del zodiaco establece una relación respecto a los demás. Esta relación puede ser neutra, de amor o de mal querencia y, por lo que me ha parecido entender, son:

Sextiles, desde el signo al segundo, inclusive, hacia la izquierda y la derecha. Es una relación de amor.

Trinos, también es de amor y es el cuarto signo, hacia la izquierda y la derecha, desde el que estamos contando.

Cuadraturas. Es de mal querencia y es el tercer signo, hacia la izquierda y la derecha, desde el que estamos contando.

Oposición. El signo enfrentado.

Neutrales. El propio signo y los dos adyacentes al enfrentado.

Relación del signo de Aries respecto a los demás signos.

Relación del signo de Aries respecto a los demás signos.

De todas maneras, no queda nada claro, por el texto original, esta distribución que acabo de explicar. Quizá no sea exactamente así, pero no tiene importancia para lo que nos atañe, ver cómo se refleja en un juego la concepción astrológica de la época.

2. Juegan siete jugadores, a cada uno se le asigna un astro al azar tirando un dado de siete caras y se coloca en el círculo correspondiente, en la primera casilla de una constelación que se indica en las reglas del códice:

  • Tirada del dado 1 - Luna. Posición de partida, cáncer.
  • Tirada del dado 2 - Mercurio. Posición de partida, virgo.
  • Tirada del dado 3 - Venus. Posición de partida, Tauro.
  • Tirada del dado 4 - Sol. Posición de partida, leo.
  • Tirada del dado 5 - Marte. Posición de partida, escorpión.
  • Tirada del dado 6 - Júpiter. Posición de partida, sagitario
  • Tirada del dado 7: Saturno. Posición de partida, acuario.

posiciones de partida

 

3. Cada jugador empieza la partida con doce tantos. Se lanza el dado para ver quién empieza y, a partir de ahí, se va en orden. Cuando le corresponda, cada jugador tira un dado de siete caras y debe mover obligatoriamente tantas casillas hacia la derecha como puntos ha sacado (tengo que confirmar la dirección, que supongo irá en la de las esferas móviles, que no recuerdo ahora cuál era). En función de dónde caiga, le puede pasar lo siguiente:

  • Sextiles: gana dos tantos.
  • Trinos: gana tres tantos.
  • Cuadraturas: pierde trestantos.
  • Oposición: pierde doce tantos.
  • Neutrales: no pierde ni gana nada.
  • Conjunción corporal: esto es fatal y se antepone a las posibilidades anteriores. Cuando la ficha cae en un signo donde ya hay otra ficha, debe pagar doce tantos.

Moraleja

En suma, tiene pinta de ser un juego muy divertido. Todos los astros tienen las mismas posibilidades de caer en un tipo de casilla u otro —50% benignas, 25% malignas, 25% neutrales—, pero el ritmo de cada uno se acompasa a la naturaleza de cada planeta (Saturno, pesado y lento, melancólico; Luna rápida y errática; etcétera). Tengo pendiente comprobar si se establece algún tipo de relación matemática con los ciclos de los astros.

backgamon astrológico

Backgamon astronómico. Libro de juegos. folio 97v. Al lado de este ajedrez astronómico, se describe otro juego similar, cuya lógica es la misma (4).

Notas

1. Texto original del facsímil:

Este es Tablero de los escaque se de las tablas; que sse iuega por Astronomia.

Mostradastodas las tres maneras de Juegos que son dichasen los Libros ante deste; tanbien en eliogar de los Escaques; como de los dados e de las tablas. e departidos todos los departimientos que en ellos ha; e de como se pueden iogar;segund las mas apuestas maneras que los omnes y fallaron; por entendimiento e por uso.

Con uiene agora que se muestre otra natura de iuego muy noble & muy estranno e muy apuesto. e de grand entendimiento; pora los entendudos.e mayor mientre pora aquellos que saben la Arte de Astronomia.

Et este iuego nueuo es fecho segundo los siete cielos en que estan las Siete planetas. Et ell ochauo enque estan los doze Signos e las otras estrellas fixas. Et mostrando de cada uno como andan sus andamiento se como se catan echando los Rayos unos a otros; los unos de catamiento damor; los otros de mal querencia. Et esto segund los sabios partieron el cielo en doze quartos. e demuestran por cada uno dellos segun tel mouimiento delas planetas; quales el catamiento de amor o de desamor.

Delos Sextiles. Et estos catamientos son Siete. los dos que llaman de sextil;que son damor; que se cuentan desse mismo Signo al tercero. assi como si contassen. de Aries a Gemini que es su tercero delante. o dell Aquario que es su tercero detras.
Delos Trinos. Et otros si los Trinos son dos; assi como de Aries a Leo que es delante. o del a Sagitario que es detras

Delas quadraduras e dela posicion. Otros si son dos quadraduras quese muestran de malquerencia. assi como de Aries a Cancro o del aCapricornio; Et ha y oppositionem que se ffaz desse mismo signo alotro que es contra ell. assi como de Aries a Libra o de Cancro a Capricornio.

Dela coniuncion corporal. Et sin esso ha y coniunction corporal que es aiuntamiento de dos planetas en un signo. e auegadas muestra amor & auegadas des amor.Et este es mas fuerte que ningun catamiento o en bien o en mal. Et segunda questo que agora aqui dixiemos;es este iuego establecido.

De la figura del Tablero & de como deue seer fecho. Este Tablero ha de seer de Siete lados de fuera por que han y de iogar siete jogadores cada uno con su planeta. Et han de tener doze(doze) tantos de qual precio se abinieren. Et ha en ell ocho cercos de dentro redondos; segund son los ocho cielos. Et el cerco ochauo ha de seer llano. & las figuras de los doze signos puestas en ell como deuen seer. que son estas:

  • Aries.
  • Tauro.
  • Gemini.
  • Cancer.
  • Leo.
  • Virgo.
  • Libra.
  • Scorpio.
  • Sagitario.
  • Capricornio.
  • Aquario.
  • Picis.

Et es partido en doze partes segunt .estos doze signos.

Et del comienco de cada Signo sale una linna & taia los otros siete cercos; & llega fata el cerco dell helemento del fuego.

Et los otros siete cercos son segund los siete cielos; en que estan las siete planetas. & son un poco cauados. &esta en cada uno dellos una tabla quadrada que anda enderredor.

Et enestas tablas ha logares o ponen las figuras de las siete planetas quando quieren iogar. & caduna destas tablas ha de seer dela color dela planeta que han de poner en ella.

Etotrossi ha y quatro cercos redondos que son segundo los quatro helementos; que son de dentro destos ocho.El primero es uermeio que es por ell helemento del fuego. El segundo es cardeno claro por ell helemento dell ayre. El tercero es blanco;por ell elemento dell agua. Elquarto es redondo a manera de pella & de color parda que es por ell helemento dela tierra.

Del departimiento delos siete cercos;& de quantas casas ha en ellos. Estos siete cercos sobre dichos; El primero es partido; en ochenta & quatro casas. El segundo. es partido; en setaenta & dos casas El tercero es partido en sessaentacasas. El quarto es partido en quarenta & ocho casas. El quinto es partido en treynta & seys casas. El sexto es partido en ueynt & quatro casas. El septimo es partido en doze casas.

Et como quiere que los Siete cielos son departidos en mas partes; & non podrien aqui caber en este tablero que fuessen apuestos; tomamos destos departimientos segunta quella cuenta lo mas breue que conuiene a este juego.

De las figuras que los sabios antigos pusieron las siete planetas & de que colores son.

De la figura de Saturno. Saturno es el primero que estamas alto de todos & fizieron le a figura de omne uieio & magro queanda coruo & desnudo todo si no pannos menores & enbuelto en una mantanegra sobre la cabeca & que es tristede cara & tiene la mano ala mexiella como omne cuydadoso.

De la figura de Jupiter. Ivpiter que esta cerca ell; ha semeianca domne de mediana edat. & de cara alegre & uestido de pannos uerdes & que tiene en la cabeca coffia ultra marina & tiene un libro antessi.

De la figura de Mars. Mars ha semeianca de omne mancebo. & uestido de armaduras antiguas de grecia todas uermeias& tiene en la mano derecha una espada sacada dela uayna. & en la otrauna cabeca domne colgada por los cabellos fresca mientre descabecada.

De la figura del Sol. El sol ha semeianca de Rey mancebo que tiene corona doro en la cabeca. & uiste pannos doro reluzientes. & tiene en la mano siniestra una macana redonda. & en la otra (un ramo) un Ramo con flores assi como los Emperadores quando los coronan.

De la figura de Venus. Uenus ha figura de mugier manceba muy fremosa & los cabellos muy ruuios luengos por las espaldas& tiene en la cabeca guerlanda de Rosas & uestida de pannos de violet. &tiene en la mano derecha un penne& en la otra un espeio en que se cata.

De la figura de Mercurio. Mercurio ha semeianca domne mancebo uestido de pannos de. muchas colores. & que esta escriuiendo en un Libro.

De la figura dela Luna. La Luna ha semeianca de mugier manceba; uestida de pannos blancos. & tiene con amas la manos sobre su cabeca una figura de Luna.

De como se deuen entablar estas siete Planetas en el Tablero quando quieren comencar a iogar conellas.

  • En el primer cerco que esta mascerca del cerco delos Signos;ha de estar la planeta que llaman Saturno.
  • En el segundo hade estar la planeta que llaman Jupiter.
  • En el tercero ha de estar la (p)planeta que llaman mars.
  • En el quarto ha de estar la planeta. quellaman Sol.
  • En el quinto ha de estar la planeta que llaman Venus.
  • En el sexto ha de estar la planeta que llaman mercurio.
  • En el seteno ha de estar la planeta; que llaman Luna.

Et assi se han de entablar en sus casas. Et por que las mas del las han dos (dos)casas sennaladas en sus Signos;ponemos la en aquella que estamas apoderada assi como.

  • Saturno en Aquario.
  • Et Jupiter; en Sagitario.
  • Et Mars en Scorpio.
  • E el Sol en Leo.
  • Et Venus en Tauro.
  • Et Mercurio en Virgo.
  • Et la Luna en Cancro.

De como este iuego de los escaques se ha de iogar con un dado & no con mas.

Este juego se deue iogar desta manera. que cada uno de los iogadores que lancen su suerte con un dado en que ha siete sobre ffazes& ha en el puntos; duno fasta siete.por que sepa cada uno con qual planeta .ha de iogar.

  • El que ouiere por suerte los siete que son los mas puntos; aura Saturno.
  • Et el que ouiere los seys; aura Jupiter.
  • Et el que ouiere los cinco; aura Mars.
  • Et el que ouiere los quatro; aura el Sol.
  • Et el que ouiere los tres puntos; aura Venus.
  • Etel que ouiere los dos; aura mercurio.
  • Et el que ouiere ell uno. haura la luna.

Et otrossi lancan batalla. & el que la uenciere aura la mano. & lanca el dado & quantos puntos le muestra; tantas casas ha de andar con su planeta. Et si non andudiere tantas casas por que non salga del signo en que esta ; nin gana nin pierde. mas si entrare en ell otro Signo; pierde o gana segun tel catamiento que ouiere con las otras planetas.

Et si esta planeta entrare en el sextil de la otra; gana del la dos de doze. & si entrare enso trino; gana tres de doze. Et si entrare en su quadradura; pierde tresde doze. Et si entrare en su opposicion;pierde seys de doze. Et si entrare en suconiuncion; ha de pechar doze.

Et desta guisa se ha de iogar este iuego.

Et esta es la figura del tablero; &de las Siete planetas de como estan entabladas en el.

2. La malla resultante de cruzar los círculos de las esferas con los segmentos del zodíaco recuerda a un astrolabio, instrumento de medida astronómica que, probablemente, inspiró este juego. (Además de la ilustración de Macrobio en el Comentario de el sueño... que explico otro día).

esquema astrolabio

Esquema en las instrucciones para realizar un astrolabio en el Libro del Saber de la Astronomía de Alfonso X. Edición facsímil de la UCM.

3. Estas representaciones de los planetas se derivan de las cosmogonías árabe e india, que a su vez derivan de un curioso pastiche entre el modelo cosmogónico ptolemáico y el egipcio. Dos ensayos muy interesantes sobre este tema:

Alberto García Avilés. Imágenes mágicas. La obra astromágica de Alfonso X y su difusión bajomedieval. En Alfonso X: aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa vol. 1. Editora Regional de Murcia. Murcia, 1997.

Ana Domínguez Rodríguez. Astrología y mitología en los manuscritos
ilustrados de Alfonso X El Sabio.
En España Medieval, 2007. Vol. 30.

4. Texto original del facsímil:

LIBRO DELAS TABLAS.

Este es el Tablero delas tablas segund la natura delos Escaques; quese iuega por Astronomia.

El Tablero delasTablas ha de seer de siete lados; assi como elTablero de los Escaques.tan bien de dentro como de fuera. & dela parte del lado que es de dentro; ha de auer siete casas.

Et esto deue seer en cada uno delos otros lados. & entre ell un(o) lado. & ell otro; ha de auer un departimiento que departe amos los lados.
Et da quel departimiento hade auer una Linna luenga que llegue fata en medio del punto del tablero.

Et cada unas de las tablas destos lados; han de seer dela color de las plantas. Et las tablas han de seer tantas como son las casas.

Et sobre cada un lado a de seer; figura da la planeta a que pertenece; aquella do pintada & colorada daquella color quel conuiene.

Saturno de negro.

Iupiter de uerde.

Mars de uermeio.

El Sol de Amariello.

Venus de uiolet.

Mercurio de muchas colores diuersas.

La luna blanca.

Et por end aquestas tablas que pertenecen a aquella planeta; an a sseer de su color.

Et ell entablamiento ha de seer desta guisa. que todas las siete tablas sean entabladas en la primera casa de las setenas que esta aman siniestra. &han siempre de iogar a la mano diestra; segunt los puntos que mostraren .los dados de las siete llanas que desuso dixiemos. Et non cuenta y la casa en que estan entabladas ni la otra casa que esta a su mano diestra; que es entablamiento de las otras siete tablas. si no si fincasse y una tabla sennera que la puede tomar la casa uazia que puede y fincar; segunt le dixiere la  Astronomia

Et el iogar es desta guisa. que cada uno de los jogadores; tenga siete tantos. de qual precio se auinieren demorauedi; o de qual moneda quisieren. & si tomare tabla dell otro; nola ha de tornar. & deue tomar dell un(c)[t]anto; por ella & por quantas tomare. & assi andan todos en derredor; fasta que finca todo el iuego en uno de los que iogaren. ca aquel finca poruencedor.


  16 - Mike Worrall || 2010-02-01 || laberintos ||

Me envía Addictive Epicurian la referencia de Mike Worrall, un artista británico que pinta unos laberintos formidables.

El que más me gusta es El jardín de la Melancolía, que me recuerda al muro que levanta la Muerte en Las tres luces, de Fritz Lang.

Mike Worrall

Garden of Melancholia, oil on canvas, 2004. © Mike Worrall

Otros dos a modo de ejemplo.

Mike Worrall

Poets Corner, oil on linen, 2002. © Mike Worrall

Mike Worrall

Sculling the Forest. 1991. © Mike Worrall

Puedes ver más en su web:

www.mikeworrall.com


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  15 - laberintos de sal || 2010-01-28 || laberintos ||

Por Daniel me entero del trabajo de un artista japonés muy interesante, Motoi Yamamoto, el cual hace unos laberintos de sal fascinantes.  

laberinto de sal, yamamoto

Laberinto. Sal. Museo de arte contemporáneo , Kanazawa, Japón. © Motoi Yamamoto

Más obras de Motoi Yamamoto en su web:

http://www.motoi.biz


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  14 - Erik Johansson || 2010-01-28 || fotografía ||

Me envía Pepe la referencia de un fotógrafo sueco llamado Erik Johansson, cuyo trabajo me parece muy sugerente e ingenioso. Johansson retoca con gran pericia sus fotografías para crear imágenes surrealistas muy líricas y divertidas. Valgan estas tres de muestra:

Erik Johansson

Fishy island. © Erik Johansson

Erik Johansson

Gå din egen väg. © Erik Johansson

Erik Johansson

Anlagd översvämning - Winner in scandinavian photo's photo challange 2007. © Erik Johansson

Puedes ver más trabajos suyos en su web:

http://www.alltelleringet.com

 


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  13 - El lapidario de Alfonso X || 2010-01-26 || magia || lapidarios

Los lapidarios del mundo clásico

Se denominan lapidarios a los tratados sobre las propiedades  de las piedras, un término que abarcaba en la antigüedad una gran cantidad de sustancias —como el carbón, el cuerno de unicornio, las perlas o los fósiles—, dado que no era necesario que tuvieran un origen inorgánico, como sucede hoy en día, sino que bastaba, groso modo, con que fuera un elemento duro y compacto. De hecho, se pensaba que, al igual que las plantas, muchas piedras nacían y crecían de forma natural ya fuera en el interior de la tierra, en la profundidad del mar o en el seno de algún animal, tal y como sucedía por ejemplo con la farfiri, que surgía de la espuma del mar.

Los principales lapidarios del mundo clásico que se han conservado son:

a. El lapidario órfico, un largo poema de 774 versos que fue compuesto por un autor anónimo (1), tal vez, hacia el siglo II, aunque también se barajan fechas más tardías. Además de realizar una firme defensa de la magia, este lapidario describe 28 piedras, algunas de las cuales sirven como amuleto para propiciar el favor de los dioses, como el Ágata arbórea: «Y si llevases en tu mano un trozo de piedra con dibujo de árboles, más podrías ablandar la mente de los dioses inmortales». (2).

b. El lapidario de Damigeron-Évax, probablemente escrito en época imperial a partir de tratados más antiguos. Incluye un catálogo de 80 piedras. Este lapidario ya relaciona las propiedades de las piedras con los signos del zodíaco, al igual que debía de hacerlo un lapidario de un tal Jenócrates de Éfeso, hoy perdido, que menciona Plinio. (3).

c. Los libros XXXIII al XXVII de la Historia Natural de Plinio el Viejo (siglo I).

d. El libro V del De Materia Medica, de Dioscorides,un médico de origen cilicio que vivió en el siglo I. (4). Este lapidario, junto con el de Plinio, se caracteriza por su espíritu científico. Salvo alguna excepción, como la piedra serpentina, son sustancias reales y la descripción se limita a enunciar sus posibilidades terapéuticas, al margen de la vertiente mágica y astrológica que veremos en el lapidario de Abolays. Para hacernos una idea del estilo, valga como ejemplo la descripción de la rúbrica sinópica (míltos sinopikē):

«La rúbrica sinópica mejor es espesa y de peso, de color de hígado, sin piedras, de color uniforme, muy suculenta al desleírse. Se recoge en Capadocia en ciertas cuevas. Una vez filtrada, se lleva a Sínope y se vende, por lo que ha tomado esa denominación. Tiene virtud, desecativa, opilativa, astringente, por lo cual precisamente se mezcla en los emplastos de heridas y en las pastillas desecativas y retentivas. Restaña el vientre si se toma envuelta en huevo y aplicada como lavativa. Se les administra también a los enfermos del hígado».

El lapidario de Alfonso X

El lapidario de Alfonso X es un tratado de alquimia práctica (5) sobre las propiedades mágicas y terapéuticas de unas 360  piedras clasificadas según las constelaciones del zodiaco. Se conservan tres códices de esta singular obra, dos de ellos se guardan en Monasterio de San Lorenzo de El Escorial —el h-I-15 (c. 1250) y el h-I-16 (c. 1276)— y una tercera copia más tardía en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Según se cuenta en el prólogo del manuscrito escurialense h-I-15, el tratado es una traducción al castellano de un antiguo manuscrito caldeo, pueblo al que se solía vincular con la magia, traducido al árabe por un misterioso personaje llamado Abolays, del que solo se nos dice que era musulmán.

«Y entre todos los sabios que se más de esto trabajaron, fue uno que hubo nombre Abolays. Y como quiere que él tenía la ley de los moros, era hombre que amaba mucho los gentiles, y señaladamente los de tierra de Caldea, porque de allí fueran sus abuelos. Y porque él sabía hablar aquel lenguaje y leyola su letra, págase mucho de buscarlos sus libros y de estudiar por ellos; porque oyera decir que en aquella tierra fueran los mayores sabios que en otras del mundo.

»Mas, por las grandes guerras y las otras muchas ocasiones que y acaecieron, muriera la gente, y ficaron los saberes como perdidos; así que muy poco se hallaba de ello. Y este Abolays había un su amigo que él buscaba estos libros y se los hacía haber. […]

»Ende cuando Abolays halló este libro, fue con él muy ledo, ca tuvo que hallara en él lo que codiciara hallar de este saber de las piedras. Y desde que hubo por él mucho leído, él entendió lo que en él era, trasladolo de lenguaje caldeo en arábigo. Y en su vida puñó de probar aquellas cosas que en él yacen, y hallolas ciertas y verdaderas, ca él era sabidor del arte de astronomía y de la natura de conocer las piedras».

Tras la muerte de Abolays, el libro debió de circular por diversos lugares hasta que, finalmente, terminó en manos del rey Alfonso X el Sabio. Hacia el año 1250, Alfonso X encargó al médico judío Yudah Mosca el Menor y a Garci Pérez, un «clérigo que era otrosí mucho entendido en este saber de astronomía», que lo tradujeran al castellano.

De todas maneras, a pesar de ser una traducción, dadas las numerosas referencias a piedras de la península Ibérica, parece seguro que los autores de la traducción alfonsí, u otros eruditos de la época, añadieron sus propios contenidos. Como señalan Eladio Liñán y María Aponte:

«Por las múltiples referencias que se hace a las localidades españolas donde se encuentran las piedras opinamos que no fue una copia literal sino que probablemente se incluyeron en él algunos de los conocimientos que tenían los copistas». (6).

Piedras, estrellas y magia

El manuscrito h-I-15 incluye cuatro lapidarios. En los tres primeros, las piedras se clasifican atendiendo a criterios astrológicos y son el Libro de las piedras según los grados de los signos del zodíaco, el Libro de las piedras según las fases de los signos y el Libro de las piedras, según la conjunción de las planetas. El cuarto, atribuido a un naturalista árabe llamado Mahomad Aben Quich, se ordena alfabéticamente, tal y como se indica en el título, Libro de las piedras ordenadas por el ABC.

Aunque se han perdido algunas descripciones, en el primer lapidario, el más importante, se analizan 360 piedras, agrupadas de treinta en treinta según los signos del zodiaco. Además, cada piedra se corresponde a uno de los 30 grados de cada signo. En la descripción de las piedras se suele repetir la misma estructura. Tomemos como ejemplo el prasma.

1. Primero indica a qué signo pertenece y cómo se denomina, por lo general, en árabe, latín o caldeo:

«Del deciseteno grado del signo de Tauro es la piedra a que dicen zavarget en arábigo, y en latín prasma».

2. Luego explica sus características físicas, como el color, la textura y la naturaleza (fría, caliente, húmeda, seca).

«Ésta semeja en el color a la esmeralda, y es hallada en aquellas minas mismas del oro que las otras hallan, pero a las vegadas la hallan en otras. Y es terrena y pedreña en complexión. De natura es fría y seca, y la su verdura y la su resplandor es muy mejor que de la otra esmeralda».

3. Sigue una descripción de sus propiedades terapéuticas y el modo de uso. En este caso, da valor y combate los peligros del parto.

«Y su virtud es tal, que, si la ataren a la mujer a la cosa al tiempo del parir, pare ligeramente y sin peligro. Y aun hace ál, que el que la trae consigo, hácele perder el miedo que los hombres han de noche cuando están señeros; y esto es porque esfuerza y conhorta mucho el corazón».

4. A veces, antes de terminar incluye también alguna peculiaridad llamativa. En nuestro ejemplo, que está enfrentada al jaspe verde.

«Esta piedra ha gran enemistad con la otra que dijimos, a que lo dicen adehenie en arábigo, y en latín jaspe verde. Pero son ambas de una color, más la mejor de ellas, y la más hermosa, es este prasma. Y cuando quieren probar de cual guisa se quieren mal, toman estas dos piedras y allegan las una a otra. Y a poca de sazón, hallan en el prasma gotas negras. Y eso mismo hace la esmeralda con esta piedra que es dicha dihenie».

5. Por último, explica con qué estrella mantiene una relación más estrecha. Cuando esta estrella se encuentra en determinada posición, aumenta el poder de la piedra.

«Y la estrella que es en el talón del pie diestro de la imagen de Perseo, ha poder sobre esta piedra, y de ella recibe la fuerza y la virtud. Y por ende, cuando esta estrella fuere en el ascendente, mostrará esta piedra más manifiestamente sus obras».

Las propiedades mágicas de las piedras abarcan un amplio espectro terapéutico. El taroc, por ejemplo, sirve para curar picaduras de arañas, avispas y tábanos. 

«Y su virtud es contra todos los tósigos de los animales que no son mucho emponzoñados, así como arañas y avispas, y tábanos, y estas cosas menudas atales que nacen de la tierra, casi dieren de ella a beber, sana luego. Y si la colgaren sobre la herida o mordedura de estos animales, tolle el dolor y sana a poco de tiempo».

Más útil parece la preciada siphe, que cura y previene el dolor de estómago.

«Y su virtud es tal, que sana del dolor de estómago y de los intestinos a quien la trae colgada sobre ellos. Y si la trajere antes que haya la enfermedad, será seguro de no haberla; y si al que la ha, dieren de ella a beber, sana luego al hora. Y porque tamaña salud viene de ella, por eso le pusieron este nombre. Y por esta razón es contada por una de las piedras más preciosas». 

Los efectos del tarmicon recuerdan a la actual Viagra.

«La virtud de esta piedra es tal, que si la mete el hombre en la boca, en cuanto la y tuviere, enderezásele el miembro varonil, y yacerá con la mujer cuantas veces quisiere, que no se le abajará, ni enflaquecerá, ni hará mal. Y si la molieren con alguna cosa húmeda, y untaren con ella aquel miembro, hace su obra más fuertemente».

La alcarabe servía para ralentizar la descomposición de un cadáver al retener la sangre, una virtud por la que también se recomienda para el dolor de corazón y de estómago, así como la fractura de huesos.

«De natura es fría y seca. Y su virtud es tirar las pajas. Y cuando la muelen, y echan los polvos de ella sobre cuerpo de hombre muerto, guárdale de podrecer; y esto hace ella, por la propiedad que ha en sí de retener y de enjugar, y por esta misma razón, veda la sangre que corre de las narices, o de cualquier otro lugar del cuerpo y otrosí veda el camiar. Y bebiendo de ella, sana de la enfermedad a que llaman coriza, y de la tremor del corazón, y del dolor del estómago, y otrosí de hendidura, o de quebrantadura del hueso, poniéndola molida sobre él».

lapidario de alfonso x

Folio del manuscrito escurialense h-I-15. Sólo he podido apreciar unas pocas ilustraciones de la edición facsímil, pero al parecer son formidables y muy representativas de la progesiva alegorización de las constelaciones en clave clásica.

La lógica de la magia

Aunque hoy en día el lapidario de Abolays nos pueda parecer un disparate inconexo, en realidad es coherente con el conocimiento de la época, incluida la manera en que concebían Universo. De hecho, una característica fascinante de la magia culta del Medioevo es que consigue relacionar elementos tan dispares como las piedras y las estrellas en sistemas coherentes. Como señala Daniel Tubau en su brillante ensayo sobre las sociedades secretas:

«La principal similitud entre la magia y la ciencia es que ambas son materialistas o mecanicistas; ambas creen en las relaciones de causa y efecto: las cosas no suceden porque sí, por puro azar, pero tampoco por designio de un Dios caprichoso». (7).

Las relaciones de causa y efecto del lapidario alfonsí son complejas. Alguna habrá que de verdad cumpla las propiedades terapéuticas que se indican, como el mercurio, el «argente vivo», que «mata al que lo bebe», o la piedra abortiva que llaman movedor, que «cuando la pulen, y toman lo que sale de ella, y lo dan a beber a mujer que sea preñada, morirá luego la criatura, y la echará de sí muerta o viva, de cual guisa quiere que esté».

En algunos casos se advierte con claridad lo que en antropología se conoce como la ley de semejanza (7). Este tipo de magia, denominada imitativa u homeopática, se basa en la creencia de  que, por simpatía, lo semejante produce lo semejante. Por ejemplo, la «piedra del hígado», que «semeja al hígado en color y en facción», tiene la virtud de sanar el hígado con tan sólo mantenerla suspendida sobre esta víscera:

«Si la colgaren sobre el hígado que sea enfermo, sana; y si bebieren del agua que de ella sale, hace otro tal y guarece. Y generalmente sana a todo mal del hígado, y abre las carreras de él por colgarla o por beberla».

Es el mismo mecanismo que explica las propiedades médicas de la magnitad, el imán, que cura las heridas provocadas por hierro.

«Y en el arte de física es muy provechosa, ca si a algún hombre dieren a beber limadura de hierro, o alguna otra manera de tósigo en que haya hierro mezclado, o fuere herido con hierro emponzoñado, moliendo de esta piedra, y haciendo la polvos, y mezclándola con cual olio quisiere, y dándola a beber al que lo es entosigado, saldrá el tosco por parte de yuso, y sanará luego. Eso mismo hará si la pusieren molida sobre la llaga del que fuere entosigado».

Otro ejemplo es la piedra yemení (una variedad del azufaratiz), probablemente un fósil, que, al encontrarse dentro de otra piedra, propicia el embarazo.

«Y es de color negra, y liviana de peso, y ha figura de agalla. Y no la hallan sino en la ribera del río de aquella tierra. Y es blanda, y ligera de quebrantar. Y cuando la quebrantan, hallan dentro otra piedra que es dura y fuerte de quebrantar. Y ha tal virtud que si molieren aquella piedra que hallan dentro, y la volvieren con la leche de la mujer, y mojaren en ella una poca de lana, y la pusieren en la natura de la mujer, cuando yaciere con ella el hombre, empreñarse de la primera vez. Y eso mismo hará cual animal quiere si la piedra fuere mezclada con la leche de la hembra que fuere de natura de él».

Además de por semejanza, esta magia simpática se produce también cuando dos elementos son diametralmente opuestos, tal y como se explica en el lapidario alfonsí hablando del imán, sustancia caliente, que atrae al hierro, de naturaleza fría:

«Esta piedra ha naturalmente virtud en sí de tirar el hierro con muy gran fuerza. Y porque semeja gran maravilla a los que no saben la natura de las propiedades de las cosas, que esta piedra, que es caliente y seca, pueda tirar el hierro que es frío y seco, decimos que no se deben maravillar por ello; casi bien parar en mientes a los dichos de los sabios, hallarán que todas las cosas que tiran unas a otras, lo hacen en dos maneras; o por semejante o por el contrario».

Es el caso también de la piedra que llaman secutaz, de naturaleza húmeda y caliente, que provoca el efecto contrario, mantener seco y frío el pene durante la noche. 

«De natura es caliente y húmeda, pero es más en ella la calentura que la humedad. Y ha tal virtud, que, el que la trae consigo, encartonada en plata, no le aviene en sueños polución, y si la ha por alguna enfermedad, trayéndola, sana. Y eso mismo hace, si hacen de ella emplasto, y ponen sobre mordedura de can rabioso o de otra bestia ponzoña».

También se advierte en el lapidario la ley del contacto. Esta magia, que se denomina contamínate o contagiosa, supone que dos cosas que estuvieron alguna vez en contacto siguen interactuando entre sí a pesar de la distancia. El ejemplo más claro es la manera en que la posición de los astros vinculados a cada piedra acrecienta su poder, pero, por mostrarlo con un caso menos enrevesado, veamos la piedra que aparece en el mar cuando se pone Venus, cuyo brillo depende de la posición de este planeta:

«Del XVI grado del signo de Libra es la «piedra que parece en la mar cuando se pone Venus», y escóndese cuando nace. Y ésta hallan en la Mar Tenebrosa, donde son halladas las otras piedras en que se muestra la virtud de las planetas. Y hállanla en aquella tierra, a la parte oriental, orilla de la mar. De color es amarillo muy tinta, y goteada de gotas cárdenas. Fuerte es y dura de quebrantar, de guisa que otro cuerpo no la quebranta sino solamente el oro.

»De grosa sustancia es, y muy pesada. Hermosa es mucho de color, y clara y lucia. Y la fuerza de Venus parece en ella contraria de ella otra en, e ya hablamos en el quinceno grado de Tauro, ca ésta se alza, y nada sobre el agua desde que se pone Venus hasta que sube, y desciende al fondo desde que sube hasta que se pone, y así hace todavía.

»Y aún muestra la su virtud más manifiestamente; que cuando la sacan fuera, a la tierra, oscurece cuando sube Venus, y desde que se pone, esclarece. Y ha tal virtud, que quien la trae consigo, es seguro de no morir en agua ahogándose en ella.

»Siempre la hallan en forma de pilar, pero los maestros tajan de ella cual forma quieren. Y otrosí, quien la mete en zumo de caña hueca, que es una manera de coles, sueltas, mezclándose con ello, y hácese agua. Y si untan con ella al gato, cáenle todos los cabellos y el cuero, y sana de aquella enfermedad; y si dan a beber, hace otro tal. Pero el que la bebe, pierde voluntad de yacer con mujer».

Ahora bien, en la mayor parte de los casos resulta muy complicado advertir a primera vista las razones por las que se atribuyen determinadas propiedades a una piedra, entre otras razones, porque ni siquiera sabemos en muchas ocasiones a qué elemento real puede corresponderse (9). Así, por ejemplo, es difícil saber qué lógica subyace tras la piedra del azul.

«Del XXII grado del signo de Capricornio es la «piedra del azul». Ésta es muy conocida, y hállanla en muchos lugares. De color es muy cárdena, y la mejor de todas es la que hallan en tierra de Horacen y la más preciada es aquella en que parecen venas o gotas de color de oro.

»Ligera es de quebrantar, y cuando la ponen cerca de oro, o los vuelven en uno, parece cada uno más hermoso por sí. Y su virtud es tal, que, si ponen los polvos de ella en los ojos, presta mucho. Y otrosí, poniendo un pedazo de ella en el fuego, que sea sin humo, álzase de ella llama cárdena, y recibe en sí gran calentura y gran agudeza, como quiere que ella sea fría y seca. Y otrosí recibe fuerza de retenimiento. Y si dieren los polvos de ella a beber, purga todo humor grueso, y es buena contra toda enfermedad que viene por melancolía. Y otrosí ha virtud de hacer venir su flor a la mujer en el tiempo que debe, tan bien por beberla, como por ponerla en la natura, y presta otrosí al dolor de la vejiga. Y hace otra cosa, que si la vuelven con agua, y lavan con ella la cabeza, hace los cabellos crespos. Piedra es que entra mucho en la obra de física.

»Y la estrella postrimera de las dos que son en el espinazo de Capricornio, ha poder en esta piedra, y de ella recibe la virtud. Y cuando es en el ascendente, muestra esta piedra más cumplidamente sus obras».

Aún más complicado es entender en qué puede haberse inspirado el autor para describir la piedra que huye de la miel.

«Del quinceno grado del signo de Cancro es la «piedra que huye de la miel». Ésta es de natura fría y húmeda, y hállanla en la isla que dicen Merutaz, que es en la Mar bermeja, por donde pasaron los hijos de Israel; pero esta isla es despoblada, más las naves pasan cerca de ella en yendo y viniendo. Y allí ha muchas maneras de piedras, de que nombraremos de algunas de ellas en este libro, cada una en su lugar donde conviene. Mas esta de que hablamos es dura y pesada, y de color cárdena como azul, fuera ende que tira ya cuanto a bermejura; y hallan de ellas grandes, y otras pequeñas.

»Su propiedad es tal, que aborrece la miel, así que, cuando la ponen cerca de ella, salta y huye cuanto puede. Y hay otra prueba; que si esta piedra muelen, y la mezclan con agua, incorpórase con ella, de manera que no la pueden ende partir, sino tomando la miel, y mezclándola con ella, ca entonces deja el agua y pártese de ella».

El humor de las estrellas

Una pista para entender la relación de causa y efecto de las propiedades de algunas piedras es por su «naturaleza». Como hemos visto, las piedras se corresponden a una constelación del zodíaco, de la que toman su naturaleza. El secutaz y el delmenicari,por ejemplo, son de naturaleza caliente y húmeda porque se corresponden al signo de acuario.

Signo

Naturaleza

Aries

Caliente y seca

Tauro

Fría y seca

Géminis

Caliente y húmeda

Cancro

Fría y húmeda

León

Caliente y seca

virgo

Fría y seca

Libra

Caliente y húmeda

Escorpión

Fría y húmeda

Sagitario

Caliente y seco

Capricornio

fría y seca

Acuario

Caliente y húmedo

Piscis

Fría y húmeda

Estos tipos de naturaleza derivan de los tratados hipocráticos del siglo IV a.C., en los que se sostenía que la salud humana dependía del equilibrio entre los cuatro líquidos que pensaban que tenemos los seres humanos: la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema (10).

«El cuerpo del hombre tiene sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra: en ese hecho reside su naturaleza y es el que crea la salud y la enfermedad. Existe esencialmente salud cuando esos elementos están en justa proporción de combinación, de vigor y cantidad, y cuando su mezcla es perfecta; existe enfermedad cuando uno de esos principios está en exceso o, en defecto o cuando aislándose en el cuerpo, no se combina con los demás».

Hipócrates y sus seguidores, como Teofastro, pensaban que estos humores tenían un estado natural —frío, caliente, seco y húmedo—, que estaba asociado a su vez a uno de los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego. Una parte de las enfermedades se producían cuando se rompía el equilibrio entre estos estados o elementos.

«Mientras están combinados el frío y el calor no perjudican, debido a que el calor se equilibra y atempera con el frío, y el frío con el calor. Cuando uno de ellos se disgrega, entonces perjudica» (11).

Humor

Elemento

Organismo

Carácter

Sangre

Aire

Corazón

Sanguíneo

Bilis amarilla

Fuego

Hígado

Colérico

Bilis negra

Tierra

Bazo

Melancólico

Flema

Agua

Cerebro, pulmón

Flemático

Teoría de los humores

Esta teoría de los humores constituyó la premisa de partida de la medicina occidental durante siglos y también inspiró a su reverso irracional, es decir, a la magia, a pesar de que el propio Hipócrates detestaba a los «magos, purificadores, charlatanes y embaucadores» (12).

Así, por ejemplo, en el Picatrix, otro libro de magia que tradujeron los eruditos de la Escuela de Toledo en época de Alfonso X, se explican algunas relaciones derivadas de esta teoría de los humores. En un cuadro sinóptico del misterioso autor del tratado:

Naturalezas simples

Calor

Frío

Humedad

Sequedad

Primeras naturalezas compuestas

Caliente

Frío

Húmedo

Seco

Segundas naturalezas compuestas

Calor seco

Frío húmedo

Calor húmedo

Frío seco

Terceras naturalezas compuestas[elementos]

El fuego

El agua

El aire

La tierra

Cuartas naturalezas compuestas[estaciones]

El verano

El invierno

La primavera

El otoño

Quintas naturalezas compuestas
[seres humanos y animales]

La hiel
[bilis amarilla]

La flema

La sangre

La atrabilis
[bilis negra]

Sextas naturalezas compuestas
[plantas]

El unte

Las semillas

El aceite

Las raíces

La teoría de los humores y las cuatro naturalezas según el Picátrix (13).

Ahora ya podemos comprender algunas relaciones de causa y efecto que antes se nos escapaban. Nuestra enigmática piedra del azul, por ejemplo, cura las enfermedades que vienen de la melancolía porque tiene su misma naturaleza fría y seca. Es el mismo razonamiento, por poner otro caso, del coral, que pertenece al signo de tauro. Es una piedra de naturaleza fría y seca, asociada por lo tanto al bazo y a la bilis negra, por lo que «quien la bebe con algún licor deshará la postema que se hace en el bazo».

La teoría de los humores no explica las propiedades de todas las piedras, al igual que no lo hacen las leyes de semejanza y contagio, pero de momento vamos a dejarlo ahí para analizar la relación de las piedras con los astros.

La octava esfera

En varios pasajes del lapidario de Abolays se dice que las piedras reciben sus «virtudes» de los signos del zodíaco a los que se corresponden, con los cuales están ligados mediante «ataduras». Como explica sobre todo en el tercer prólogo, todos los elementos del universo adquieren sus propiedades de «las figuras que son en el cielo ochavo» (las constelaciones) y estas propiedades se ven potenciadas cuando el sol pasa por la constelación correspondiente en su aparente movimiento alrededor del zodíaco:

«Ca ésta es regla general de todas los planetas, y de las estrellas fijas, y de las piedras que se acuerdan con ellas, y de las yerbas y de los animales, ca todas han virtud y fuerza, que reciben de Dios por mano de los sus ángeles, y por virtud de los cielos, y de las estrellas que en ellos son, y después de los cuatro elementos, y así, hasta que llega toda cosa a alcanzar, por la virtud, nacimiento, y crianza, y mantenencia […]

»Y por ende, cuando el sol pasa por las fases de los signos, o alguna de las otras seis planetas, recibe la piedra virtud de los rayos que desciende de las figuras de las estrellas, en cuyo derecho corre la fase de aquel signo, donde según se muda el cambiamiento de las figuras, así se mudan y se cambian todas las cosas que reciben virtud de ellas, tan bien las vivas como las que no han alma.

»Ca, según dijo Ptolomeo, y los otros que fueron sabidores del arte de astronomía, toda la fuerza y la virtud que envían los cielos y las estrellas sobre las otras cosas que son so ellas, toda, es que ellas sean aparejadas para obrar. Las unas, para recibir, a que llaman materia, y las otras para obrar, a que llaman forma. Ende los cuerpos de yuso, son bajos, y por mezclamiento que han unos con otros se hacen todos así como una cosa fuerte y pesada, y por ende son de vil materia, y aman siempre recibir fuerza de la virtud de los cuerpos, altos y nobles, celestiales. Y maguer siempre la hayan en sí, porque no podrían ser hechos, ni mantenerse sin ella, pero con todo eso, más la reciben cuando están aparejados, y son en estado para recibirla cumplidamente».

Para entender esta idea es necesario que sepamos antes cómo pensaban que era el universo en la Antigüedad y la Edad Media. Cualquier persona que haya viajado en tren, seguro que ha experimentado una curiosa sensación justo en el momento de salir de la estación: siendo aún imperceptible físicamente el traqueteo del tren por su baja velocidad, mirando por la ventanilla se puede pensar que es la estación la que se está desplazando mientras uno permanece inmóvil. Con los movimientos de rotación y traslación de la Tierra ocurre lo mismo. En vez de pensar que el planeta se mueve en torno al Sol, una persona sin los conocimientos astronómicos necesarios podría imaginar que son el Sol y el resto de astros del firmamento los que giran en torno a la Tierra. Esta concepción del cosmos, denominada geocéntrica, fue la preponderante durante siglos, hasta que Copérnico demostró lo contrario en el siglo XVI.

Así, en la antigüedad pensaron que el Sol seguía un recorrido anual, llamado eclíptica, a lo largo de la bóveda celeste y las constelaciones por las que pasaba en su aparente movimiento fueron agrupadas en el zodiaco. Esta eclíptica solar era empleada para calcular los meses y marcar los equinoccios, que son los dos puntos por los que la eclíptica corta el ecuador celeste y anuncian el paso a la primavera y el otoño. Los solsticios vienen marcados por la altura del Sol: el día en que está más alto al mediodía en su movimiento diario es el de verano y en el que está más bajo, el de invierno.

elíptica y zodíaco

Si un observador que gira en torno a un monumento enclavado en el centro de una plaza pensase que él es el que permanece estático, podría imaginar que el monumento va pasando por distintos edificios a medida que va completando una vuelta. Esto es lo que pasó en la Antigüedad con el Sol y las constelaciones.

Además, pensaban que este universo en cuyo centro se encontraba la Tierra se dividía esferas concéntricas. Otro día explico esto en detalle, de momento, quedémonos con que la Tierra constituye la primera esfera. Siguen las esferas de la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, las estrellas y, por último, el cielo móvil (14), tras el que se encuentra Dios.

el universo ptolemáico

Las esferas del universo.

Para astrólogos y magos, la esfera más importante era la octava, donde se sitúan las estrellas y las constelaciones del zodíaco, pues creían cada elemento se vincula con otros verticalmente en una especie de malla por la que se transmiten propiedades y virtudes de forma progresiva y descendente. Así, por ejemplo, pensaban que los nacidos bajo el signo de Aries, dios de la guerra y belicoso, tendían a ser violentos por haber recibido parte de las propiedades de esta constelación, filtradas a medida que van descendiendo desde la octava esfera a la primera, donde se encuentra la Tierra.

Bueno, en realidad, todo esto es mucho más complejo, pero vamos a dejarlo ahí y otro día seguimos viéndolo con más calma. Quedémonos con que al final hemos descubierto que, en realidad, el lapidario mágico de Abolays no es tan extraño, sino que resulta coherente con la manera en que concebían el ser humano y el universo.

¡Cuidado!

Termino con una advertencia que, probablemente, a muchos lectores les parezca irrelevante, pero, tal y como está el patio, es importante aclarar que ningún remedio del lapidario de Alfonso X sirve para nada más que para dañarse la salud. El hecho de que sea un documento antiguo no supone que sea más válido que la ciencia médica actual; todo lo contrario, por entonces, la esperanza de vida media no llegaba a los cuarenta años. Es decir, que nadie sea tan insensato de tomarse perlas avinagradas o infusiones de antracita. Las Flores de Bach, por ejemplo, son una superchería, pero son inofensivas; sin embargo, estos remedios medievales pueden perjudicar gravemente la salud.

Notas

1. Sobre todo a partir del helenismo, fue frecuente atribuir a Orfeo la autoría de algunos textos pseudo-científicos, sobre todo si estaban relacionados con la magia, para que se tomaran en serio dado el prestigio de este personaje legendario. En palabras de Raquel Martínez Hernández:

«Por nuestra parte pensamos que este texto pertenece al amplio grupo de escritos de la Antigüedad que, al carecer de autor conocido, se atribuyen en época tardía a un autor de prestigio dependiendo de su temática. El nombre de Orfeo se fue ligando, con el transcurso del tiempo, tanto a la magia como al género científico en que se acumulan los textos lapidarios o los herbarios. Al convertirse Orfeo en garante de efectividad de conjuros y salmodias, y creyendo que este cantor fue en realidad un personaje histórico y no mítico, se le considera autor de libros que circulaban como anónimos para asegurar el prestigio de las enseñanzas transmitidas en estos escritos que sólo alcanzaron fama por ser obras del gran bardo tracio».

Martínez Hernández, Raquel. El orfismo y la magia. Tesis doctoral. Dirección de Alberto Bernabé Pajares. UCM.  Madrid, 2006. Leer on line.

2. El lapidario órfico está editado por Gredos.

Anónimo. Lapidario órfico. Biblioteca Clásica Gredos, 134. Traducción, introducción y notas por Carmen Calvo Delcán. Madrid, 1990.

3. Que yo sepa, no existe traducción alguna en español (al menos, en la Biblioteca Nacional) del Damigeron-Évax. En latín, se puede consultar una edición on line de la Universidad de Giessen. Al parecer, la mejor edición (en francés) es:

J. Schamp et R. Halleux. Les Lapidaires grecs Lapidaire orphique. Kerygmes. Lapidaires d’Orphée. Socrate et Denys. Lapidaire nautique. Damigéron. Evax. Les Belles Lettres. París, 1986.

4. El Dioscórides se puede leer on line en una gran edición de la Universidad de Salamanca.

5. Sobre la consideración alquímica del lapidario, ver:

Rosario Delgado Suárez. La Alquimia en el Lapidario del Alfonso X El Sabio. Espéculo. Revista de estudios literarios. UCM. Madrid, 2008. Leer on line.

6. Eladio Liñán y María Aponte. Criptopaleontología y terapéutica contenida en el lapidario del rey Alfonso X “El Sabio” (1279). El primer tratado de literatura paleontológica en lengua castellana. En Rev. Real Academia de Ciencias. Zaragoza. 61: 147–179, (2006). Leer on line.

7. Daniel Tubau. La verdadera historia de las sociedades secreta. Alba. Barcelona, 2008.

8. Para una explicación extensa, y muy amena, sobre los principios de la magia homeopática y contaminante, ver La rama dorada de J. G. Frazer, que en español está editado por el Fondo de Cultura Económico.

9. Tratar de identificar a qué sustancia real se corresponden las piedras del tratado parece realmente complicado. Me apunto esta nota para mí, para recordarme que tengo que preparar una base de datos sobre esto.

10. Ver en particular Sobre la naturaleza humana, de Pólibo. Está editado en Gredos en el último volumen de los tratados hipocráticos.

11. Tratados hipocráticos. Sobre la medicina antigua. Gredos.

12. Tratados hipocráticos. Sobre la enfermedad sagrada (2). Gredos.

13. Seudo Maslama el madrileño. Picátrix. Marcelino Villegas. Orán, 1978.

14. El nombre, disposición y número de las esferas podía variar según cada autor. Para la astrología, las esferas superiores a la octava, donde se ubica el zodíaco, resultaban irrelevantes. Como explicaba en1410 Pierre d´Ailly en su Ymago Mundi:

«El mundo es de forma esférica o redonda y ofrece gran variedad en sus diveras partes. En primer lugar, se compone de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego; en segundo lugar, de nueve esferas: la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno, el Firmamento y el primer Cielo móvil, más allá del que ciertos filósofos ponen un décimo Cielo inmóvil. Sobre ellas se dice que está la Esfera cristalina y después de todas la última Esfera, la Empírea, donde se halla la sede de Dios y la morada de los Santos. Pero estas dos últimas no atañen a la consideración de los filósofos y astrónomos, pues hablan en términos naturales. Pocos astrólogos hacen consideraciones sobre el décimo Cielo inmóvil, y sus especulaciones tratan más bien sobre las restantes esferas.

»Por eso colocan la novena Esfera o el primer Cielo móvil donde no aparece ninguna estrella. El movimiento de esta Esfera es regular y uniforme alrededor de toda la tierra durante un día natural y con su movimiento arrastra a todas las otras esferas desde oriente a occidente…

»Las esferas antes citadas y especialmente la octava es el principal objeto de estudio del astrólogo, porque su influencia es fuerte y poderosa, y porque en ella o debajo de ella están todas las estrellas».

15. Las citas del lapidario alfonsí provienen de la edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante, 2004. Ver.

Of line, la mejor edición del texto, es:

Lapesa Rafael y Rodríguez Montalvo Sagrario. Lapidario según el manuscrito escurialense H.I. 15. Gredos, Madrid, 1981. 


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  11 - Los relojes de Alfonso X || 2010-01-20 || historia || relojes

Hacia 1254 , Alfonso X el Sabio encargó una obra en la que se recopilase todo el saber astronómico de la época, incluidos los conocimientos árabes y judíos al respecto. El resultado fueron 16 tratados, los Libros del Saber de Astronomía, de los que cinco estaban dedicados a la construcción de distintos tipos de relojes: dos de sol, uno de velas, otro de agua y, el último, de mercurio (1).

Los cinco tratados sobre relojes fueron escritos por dos eruditos judíos, Samuel el Levy de Toledo e Isaac ibn Sid, los cuales sintetizaron en sus propuestas una tradición relojera que se remontaba a la antigua Grecia. Entre otras, se advierten referencias a la Mecánica de Herón de Alejandría, la Pneumática de Filón de Bizancio, el Libro de la Mecánica, escrito en el siglo IX por los hermanos Banú Musá, y Las llaves de las ciencias de al-Juwarizmi, también del siglo IX. Así, en estos relojes de Alfonso X confluye un saber milenario de diversas culturas, una tradición que pronto iba a dar paso a la gran revolución de los relojes mecánicos.  Vamos a verlos.

El reloj de sombra

El menos sofisticado era el reloj de la piedra de la sombra, que consistía en un reloj de sol, horizontal, de piedra, con un gnomon vertical que marcaba las horas atendiendo a las distintas épocas del año.

Fue al parecer en Mespotamia donde primero se utilizaron los relojes de sol, aunque poco más tarde también se usaron en Egipto y de ahí pasaron a Grecia y Roma, donde los perfeccionaron. Construir e interpretar un reloj de sol que nos diga la hora solar de forma aproximada es muy sencillo, con el propio cuerpo o cualquier objeto vertical –como un obelisco– podríamos hacerlo viendo la dirección y longitud de nuestra sombra: si la sombra es corta estamos en verano y si es larga en invierno, para saber la hora solo tendríamos que saber que la Tierra tarda unas 24 horas en dar la vuelta sobre sí misma, es decir, en completar un giro de 360 grados. Como 360/24 = 15, si trazáramos una semicircunferencia y marcáramos una línea cada 15 grados, cada vez que la sombra alcanzara una de las líneas habría pasado una hora. Es más, ni siquiera necesitaríamos conocer el movimiento de rotación de la Tierra. Como en la antigüedad, podríamos pensar que es el Sol quien se desplaza en torno a la Tierra describiendo media circunferencia, desde que amanece hasta que anochece, de derecha (este u oriente) a izquierda (oeste o poniente).

Por tanto, parece sencillo diseñar un reloj de sol. Solo necesitamos reunir sus tres elementos básicos: el gnomon u objeto que arroja la sombra, el plano o cuadrante en el que se proyecta la sombra y las líneas que marcan las horas. Sin embargo, en realidad el asunto es mucho más complejo y la correcta disposición de estos tres elementos requiere de sofisticados cálculos matemáticos y astronómicos, los cuales son el objeto de estudio de la antigua disciplina de la gnomónica.

Sombras de un reloj de sol

A medida que la Tierra completa su vuelta diaria sobre sí misma, la sombra proyectada va desplazándose sobre un cuadrante en el que están marcadas las horas.

El Palacio

El modelo llamado el palacio de las horas también empleaba el sol para calcular la hora, pero de forma más original. Era una especie de palacete de planta circular. En un lateral, se abrían doce pequeñas rendijas por las que iban pasando los rayos del Sol a intervalos regulares. Además, en la cúpula se abrían otras doce ventanas con el mismo propósito.

El palacio de las horas

El palacio de las horas en una miniatura del Libro del Saber.

Reloj de vela

El tercer modelo, el reloj de la vela, se armaba sobre una pequeña plataforma, en la que una vela servía de contrapeso a una placa de madera, la cual se iba levantando a medida que se consumía la vela. Por un lado de esta placa se indicaban las horas y, por el otro, las distintas duraciones del día y la noche a lo largo del año.

reloj de vela

Reconstrucción del reloj de vela (de candela). Fotografías de Eduardo Farré.

Reloj de agua

El cuarto diseño, el reloj de agua, era similar al anterior. Estaba formado por dos clepsidras de agua. Desde una de ellas, cerrada herméticamente para que evitar que se infiltraran impurezas, iba goteando agua a otra situada en un nivel inferior.  A medida que subía el nivel del agua de esta segunda clepsidra, se levantaba la placa con las horas (2).

el reloj de agua

El reloj de agua en una miniatura del Libro del Saber.

Reloj de la plata viva

El quinto modelo está considerado, en cierta manera, un precursor de los relojes mecánicos que un siglo después iban a levantarse en las torres de los ayuntamientos y las catedrales de las grandes ciudades europeas. Se llamaba reloj de la plata viva, nombre que recibía por entonces el mercurio, y, además de marcar las horas, servía de astrolabio.

El mecanismo principal era una rueda dividida en doce compartimentos comunicados entre sí por pequeños agujeros. Desde los seis compartimentos que quedaban en la parte superior, el mercurio se deslizaba a los inferiores de forma fluida y constante, moviendo así la rueda y con ella todo el engranaje de la esfera. Para desplazar regularmente el mercurio de nuevo a los compartimentos superiores, se empleaba un peso que colgaba de una cuerda enrollada en una polea. Además, el reloj incluía un sistema de sonería, unas campanas que sonaban a cada hora.

Reloj de Mercurio

Mecansimo del reloj de mercurio en una miniatura del Libro del Saber. Este reloj constituye uno de los antecedentes más claros de los relojes mecánicos.

 

Notas

1. Se puede consultar una edición digital de un fascímil de los Libros del Saber de Astronomía en los libros de Google.

Además, si estás interesado, te recomiendo un artículo muy interesante de Eduardo Farré: El libro de los relojes de Alfonso X.

2. El mecanismo de los relojes de vela y agua se inspira en un modelo que inventaron los griegos varios antes. En la Grecia clásica se adoptaron muchos de los avances que se habían conseguido en Mesopotamia y Egipto para medir el tiempo, pero –como en tantas otras ramas del saber y el arte– los griegos procesaron los descubrimientos foráneos para darles una nueva forma más desarrollada y sofisticada. Además de los relojes de Sol, recurrieron a las clepsidras para medir el paso del tiempo. Así, por ejemplo, famoso es el uso de una clepsidra en los tribunales atenienses para regular el tiempo del que disponía cada orador para pronunciar su alegato. Pero fueron los ingenieros de la escuela de Alejandría, y en particular Ctesibio, quienes diseñaron los relojes de agua más ingeniosos.

Ctesibio de Alejandría (siglo III a.C.), un portento de la ingeniería, que construyó una clepsidra de caudal constante. Ctesibio era hijo de un barbero y, cuenta la leyenda, que fue construyendo una máquina para que su padre pudiera mover los espejos de la barbería sin esfuerzo que descubrió los fundamentos de la neumática, es decir, de la tecnología que usa el aire comprimido como energía para mover los mecanismos de una máquina. Además de inventar un órgano hidráulico (el hydraulis egipcio), entre otros ingenios, construyó un reloj de agua que funcionaba de forma automática y que sirvió de modelo durante siglos.

En su Libro IX, Vitrubio describe su funcionamiento. Al parecer, el reloj de Ctesibio consistía en un recipiente cilíndrico –hecho probablemente de oro para evitar la erosión– al que iba entrando agua de forma constante y regular (que a su vez desalojaba al llegar a cierto nivel). El agua hacía ascender una especie de flotador (como en las modernas cisternas) que era una vasija cóncava en cuya parte superior había una varilla y, opcionalmente, unas ruedas dentadas, que a su vez movían el resto de la maquinaria, como unas trompetas que sonaban al llegar determinada hora y otros adornos. Encima de la varilla había una figurilla –tal vez de unos pájaros– que iba señalando la hora sobre un tambor en el que había grabado unas muescas. Para regular las horas a lo largo del año (pues no dura lo mismo una hora de Sol en invierno que en verano), o bien modificaban el flujo del agua dentro de la clepsidra o bien usaban tambores, que iban rotando a lo largo del año, cuyas muescas horarias se atenían a las horas de Sol propias de cada mes (en líneas oblicuas en función del anatema).

reloj de Ctsesibio

Esquema del reloj de agua diseñado por Ctesibio. El modelo original debía de ser mucho más complejo e incluía diversos mecanismos hidráulicos que ponían en funcionamiento adornos de todo tipo (trompetas o estatuillas que se movían en determinadas horas), pero el concepto es el aquí reflejado: el flujo del agua, que se podía regular, ponía en marcha una maquinaria para dar la hora. Este ingenio supuso el primer intento de construir un reloj mecánico, y por ende, más preciso.


  10 - La Sopa de los Templarios || 2010-01-15 || varios ||

Andy Warholl está considerado un artista de gran inteligencia, sin embargo, uno de sus cuadros más conocidos, Sopas campbell, parece de una sencillez contradictoria. A primera vista, el cuadro resulta anodino, una mera repetición de latas de sopa, pero ¿cómo es posible que un artista de la inteligencia de Andy Warhol haya dedicado su esfuerzo a realizar una obra aparentemente trivial? ¿No será que, en realidad, el cuadro esconde un mensaje mucho más profundo, un secreto que alguien pretende ocultar?

sopas campbell

Sopas Campbell, el enigma

Veamos los datos objetivos y que cada cual saque sus propias conclusiones.

En el cuadro se muestran 32 latas distribuidas en 4 filas y 8 columnas. Si multiplicamos el número de filas por el de columnas obtenemos el número 32 y, asombroso, si contamos el número de latas que muestra el cuadro descubriremos que también son 32. Esto podría parecer mera casualidad, pero el número 32, en este contexto, no es un número cualquiera. Como podemos apreciar, el 32 está formado por dos números, el tres y el dos. Analicemos primero el tres.

Recordemos que Warhol es conocido por su intención comunicativa. A diferencia de otros pintores, W quería que sus cuadros comunicaran también una idea, un mensaje.  ¿Y qué sucede si buscamos la tercera letra en el nombre Campbell? La respuesta es sorprendente. Aparece la letra M, una inicial que sólo puede corresponder a un nombre en el ámbito occidental: María, la madre de Jesús.

la virgen maría

Pero el misterio es aún más complejo, pues Warhol también pintó otro cuadro donde aparecía la letra M y, además, lo hace dos veces, la cifra que nos indica el segundo dígito del número 32. Me refiero, claro está, a su serie sobre Marilyn Monroe. ¿Otra coincidencia o ya empiezan a ser muchas las casualidades? ¿Pudiera ser que Warhol estuviera trasmitiendo un mensaje que sólo podrían entender los iniciados? En este caso, ¿Cuál es este mensaje? ¿Pudiera ser que nos estuviera diciendo que Marilyn Monroe es en realidad la virgen María?

Por mucho que nos cueste creerlo, hay muchos datos que confirman esta hipótesis, pero baste con pensar que las dos eran mujeres. ¿Otra casualidad? No, no creo.

Es más, sabemos con certeza que Marylin no era el verdadero nombre la actriz. En realidad se llamaba Norma Jeane y, por alguna misteriosa razón, decidió adoptar este segundo nombre, donde la inicial M se repite dos veces, una duplicación que nos revela el mensaje del cuadro: soy la segunda virgen María de la historia de la humanidad.

Pero el número dos también nos aporta otra pista, pues la única pareja legendaria de la historia occidental es la que formaban los guerreros templarios, los monjes guerreros, cuyo emblema era precisamente dos hombres a caballo formando una M.

sello templario

Antiguo sello templario

Otro dato definitivo nos indica que vamos por buen camino. La principal característica de los templarios fue su firme defensa del voto de pobreza y ¿de qué se alimentan principalmente los pobres? De sopa, como la que nos muestra Warhol.

Ahora el mensaje que trató de desvelar resulta evidente. Durante siglos, los templarios han custodiado a los descendientes de Jesús. Sin embargo, su fuerza y valor no fue suficiente, pues Marilyn fue asesinada. ¿Quién cometió este horrendo crimen? Una vez más, Warhol nos desvela el misterio.

Invertida, la letra M se convierte en una W, es decir, la inicial de su nombre. Esto no es por casualidad. Resulta evidente que Warhol también era un templario, pero después de renegar de la orden rubricó su oposición  adoptando un apellido que empezase por W, el antisigno secreto. ¿Y qué pudo motivar su salida si no fue que habían permitido el asesinato de Marilyn?

Empiezan a cuadrar todas las piezas del enigma. Quizás por dinero, quizás por ambición, una facción de los templarios cambió de bando. Aunque algunos se mantuvieron fieles a la misión que les fue encomendada siglos atrás, no pudieron evitar la muerte del último descendiente de Jesús, la actriz de alma virginal Marilyn Monroe.

El 3 de junio de 1968 los falsos templarios trataron de silenciar a Warhol disparándole  a bocajarro. Por fortuna, consiguió sobrevivir y, ahora, por fin sabemos  cuál era su peligroso secreto.


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  9 - Derechos Humanos || 2010-01-14 || actualidad ||

Estoy muy preocupado por el aumento del racismo y la xenofobia en España y otros países de Europa. En Italia quizá sea donde la situación está más desquiciada. En Nápoles y algunos sitios de Calabria –como el pueblo de Rosarno–, emigrantes y gitanos han tenido que huir para salvar la vida. Dicen que detrás de estas salvajadas están las mafias, la camorra napolitana y la nangreta calabresa, pero la derecha italiana está viendo las persecuciones con buenos ojos.

Hoy ya me he terminado de deprimir leyendo en la prensa los comentarios a las medidas que ha adoptado el ayuntamiento de la localidad catalana de Vic contra los emigrantes. En España se produce un hecho formidable y es que para acceder a la sanidad y la enseñanza basta con estar empadronado y obtener el padrón es muy sencillo, poco más o menos basta con presentar un recibo de teléfono. Es decir, puedes ser irregular, pero estar empadronado (de hecho, es obligatorio). De esta manera, aunque un emigrante se encuentre en situación ilegal puede ser atendido en un hospital de la Seguridad Social y sus hijos pueden ir a la escuela.

Con el apoyo del partido extremista PxC, el ayuntamiento de Vic, gobernado por CIU, PSC y ERC, quiere sacar una normativa que impida empadronarse a los emigrantes ilegales, lo que supone que ya no podrían acceder a la sanidad y la enseñanza públicas. Es decir, en esencia, en Vic prefieren anteponer el árbol genealógico a los Derechos Humanos, a la solidaridad con el necesitado, a un mínimo de ayuda humanitaria. Pero lo que me ha deprimido no es esto.

Lo que me ha producido más desconcierto son los comentarios de los lectores que he leído en los periódicos que daban la noticia. Lejos de parecerles una barbaridad, la mayoría de las personas estaban de acuerdo. Los principales argumentos que esgrimen son bastante endebles. Veamos algunos.

a) Muchos se quejan de que la Seguridad Social está atestada por los emigrantes, que no da abasto y que hay que priorizar entre los que cotizan y los que son ilegales. Esto es absurdo. Primero, si en algunos lugares de España, como la Comunidad de Madrid, la sanidad pública está colapsada es debido a falta de presupuesto. Aparte de que se podría racionalizar algo más el gasto público, por ejemplo dejando de sufragar a la casa real, a la Iglesia o bajando los sueldos millonarios de nuestra clase política, si no tenemos dinero para atender a los emigrantes podemos pedirlo a Europa, pues es la primera interesada en que España, estado frontera con el tercer mundo, tenga la situación bajo control.

Segundo, hay maneras indirectas de cotizar al Estado o, mejor dicho, de contribuir al bienestar colectivo. Es cierto que los emigrantes ilegales no cotizan (y aquí la culpa es de los empresarios, no de los trabajadores), pero, precisamente porque están sin papeles, constituyen una mano de obra barata que permite a los demás vivir mejor. Así, por ejemplo, en España se pueden comer verduras y frutas a bajo precio porque en el campo hay muchos trabajadores ilegales.

Tercero, las cotizaciones a la seguridad social de los emigrantes vienen directamente del tercer mundo. Si aquí vivimos tan bien es porque en otros sitios viven mal. Las condiciones de trabajo de los países productores, ya sea de productos manufacturados, como China, o de materias primas, como Brasil, son uno de los factores que explican que aquí podamos disfrutar de nuestro elevado nivel de vida. Cada vez que nos ahorramos dinero comprando un producto extranjero –como los muebles de Ikea o los artículos deportivos de Nike– estamos compensando el hecho de que la emigración ilegal no cotice a la seguridad social.

b) En España, coto privado del consumismo desaforado, parece que se ha olvidado lo que significa vivir mal. Leo en los foros que “por culpa de los emigrantes no pueden acceder a becas comedor” y cosas así. ¿Pero estamos chalados? Vivir mal no significa que no puedes comprarte un segundo coche o que tienes que vivir en un piso pequeño… vivir mal es pasar hambre, es no tener ni donde caerte muerto, es trabajar de sol a sol en condiciones insalubres. Tal vez, y esto habría que analizarlo, el hecho de ayudar a quien no tiene nada supone tener que apretarse el cinturón, pero es que en este país está muy holgado. Pues sí, a lo mejor hay que renunciar a parte de nuestro tren de vida pero, ¿qué más da? ¿Es que acaso los objetos tienen más importancia que los sujetos?...

Mejor no sigo que me estoy poniendo peor.

Termino con una reflexión. El ascenso de los totalitarismos en los años 20 fue gradual. Los nazis no empezaron de la noche a la mañana a matar judíos en los campos de concentración. Hoy sucesos como el de Rosarno o el de Vic nos parecen aislados, brotes locales de racismo e insolidaridad, pero detrás de estos síntomas se avecina el horror.


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  8 - Ars moriendi || 2010-01-14 || mitología || la muerte

La muerte de un avaro es una de las obras de madurez de El Bosco. El cuadro, que tal vez formaba parte de un tríptico, representa a un anciano a punto de morir. Por el saco lleno de monedas que hay en el cofre a los pies de la cama, relacionado con el pecado como revela el demonio que lo tiene abierto, podemos suponer que este moribundo ha pecado de codicia y avaricia, de preocuparse por los bienes materiales en vez de los espirituales. Ha desperdiciado su vida, pero en este momento crucial puede cambiar su vida en el más allá. Mientras la Muerte entra por la puerta, un ángel le señala la luz que viene de una ventana decorada con crucifijo y un demonio le tienta con una bolsa de monedas. ¿Superará su codicia en este instante final y obtendrá la salvación eterna? ^^

La muerte de un avaro

Este cuadro, característico de su trayectoria moralizante, probablemente esté relacionado con el ars moriendi, es decir, el arte del buen morir, un género literario muy popular durante los siglos XV y XVI, en el que se explica la manera de morir como un buen cristiano. Al igual que otros géneros macabros, como las Danzas de la Muerte, su origen enraíza en las terribles epidemias de peste que asolaron Europa durante el siglo XIV, las cuales convirtieron la muerte en un elemento más de la vida cotidiana. Fue un período realmente espantoso, donde ni siquiera se enterraba a los muertos atendiendo a la liturgia. Así lo describía Boccaccio, testigo de aquel horror, en la introducción al Decamerón:

«Esta gente de humilde condición, y tal vez gran parte de la clase media, era la que estaba sumida en la mayor miseria; por eso la mayoría de ellos enfermaban diariamente a millares, y, como no se les cuidaba, casi todos morían. No eran pocos los que de día o de noche fallecían en plena calle, de la muerte de otros muchos en sus casas sólo sabían sus vecinos cuando percibían el hedor de los cuerpos corrompidos.

»La mayoría de los vecinos, guiados no tan sólo por sentimientos de caridad hacia los difuntos sino también por el temor de que les perjudicase la corrupción de los cadáveres, adoptaban un sistema: por sí solos, o con la ayuda de alguien que quisiera prestarla, sacaban de sus casas los cuerpos de los difuntos y los dejaban delante de su puerta; quien recorriese la ciudad, especialmente por la mañana, podía verlos en considerable número; luego hacían traer ataúdes, o a falta de éstos los colocaban sobre simples tabas. Ataúd hubo que encerró dos o tres cadáveres, y más de una vez ocurrió que la mujer y el marido, dos o tres hermanos, o padre e hijo, fueran juntos en la misma caja.»  

En este contexto, resulta comprensible que surgieran estos manuales de autoayuda mortuoria. Debían estar preparados para enfrentarse a los peligros espirituales que acechaban al final de una existencia cuya fragilidad había quedado más que demostrada. Y estos peligros no eran pocos, pues pensaban que el Diablo y sus demonios aprovechaban la debilidad anímica de la agonía para conseguir el alma en el último momento.

Las dos obras más populares del género fueron el Ars moriendi CP y su versión resumida, el Ars moriendi QS, escritas a principios del siglo XV. Son tratados sencillos y de intención didáctica, reforzada por numerosas ilustraciones, en los que se ofrecen consejos para morir en la gracia de Dios.

En esta última batalla, el Diablo y sus demonios tratan de llevarse el alma del moribundo mediante diversas tentaciones, las cuales son respondidas por inspiraciones de los ángeles. La primera tentación es la duda. El Diablo trata de convencer al moribundo de que, en realidad, no existe el infierno, por lo que todos los seres humanos serán salvados hagan lo que hagan durante su vida mortal.

«O mezquino cuytado como estas en grand error: esta fe y creencia que tu tienes, non es como tu la crees o segund que la predican ni ay infierno alguno. Todos avemos de ser saluos. E avn que el ombre faga muchas cosas que sean aqui avidas por malas o se mate assi mesmo o adore alos ydolos, assi como fazen los reyes infieles y grandes ombres con grandes compañas de paganos, todo es vn mesmo fin, assi para los cristianos como para ellos, por que niguno que muere non torne mas aca. E assi esta tu fe non es cosa de alguna verdad.» (1).

Pero el ángel le rebate advirtiendo al moribundo que sin fe no puede alcanzar la salvación eterna.

«E nota que como el enfermo se viere temptado contra la fe, primeramente deue pensar quanto es necessaria la fe, por que sin ella non puede ser saluo alguno.»

La tentación de la duda

La tentación de la duda. (2).

La segunda tentación es la desesperación. El Diablo asusta al enfermo diciéndole que no tiene la menor esperanza de salvarse, pues ha pecado y Dios es inmisericorde.

«Pues claramente aty, que has seydo en toda tu vida pecador, non se queda alguna esperança de saluacion, saluo que meresces dignamente de ser condempnado.»
Esta tentación es terrible, según el anónimo autor del Ars moriendi, pues  «ninguna cosa tanto offende a Dios como la desesperacion.»

Como es habitual, el ángel responde primero citando autoridades, sobre todo a san Agustín.

«E dize Ezechiel: “En qual se quier hora que el pecador gemiere, sera saluo.” Donde dize Bernardo: “mayor es la piedad de Dios que qual quier maldad et pecado.” E assi dize sant Augustin: “mas puede Dios perdonar que el ombre pecar.» 

 Y luego recurre a Cristo.

«Jtem non deues desesperar por pecador que seas, ca Ihesu Cristo es muerto por los pecadores et non por los justos, assi como Él mesmo dize: non vine llamar los iustos, mas los pecadores.»

La tercera tentación es la impaciencia. Hay que soportar la agonía hasta el final por dolorosa que sea. Hoy en día, sostener que un moribundo deba prolongar el dolor nos puede parecer de una crueldad espantosa, aunque aún hay quien defiende esta sádica creencia; sin embargo, en la época en que fue escrito el tratado quizá no fuera tan descabellada. Por entonces, la ciencia médica era muy limitada y, salvo clara evidencia, no se podía diagnosticar con certeza que alguien fuera a morir irremediablemente.

La cuarta tentación es la vanagloria, el enorgullecerse en exceso por las buenas obras realizadas. Para que peque de soberbia, el Diablo asegura al moribundo que irá al Cielo por su excelente comportamiento.

«O cómo has obrado muchas buenas cosas, mucho te deues gloriar por que non eres assi como los otros, que han fecho y cometido males sin numero, mas avn los semejantes alas vezes con un gemido se saluan. Pues por qué justicia o razon el regño delos cielos se puede aty denegar. Por cierto por ninguna razon, por quanto tu has legitimamente peleado, pues rescibe la corona ati aparejada y auras assentamiento y grado mas excelente que los otros, pues mas has trabajado que ellos.»

Pero el ángel le avisa de que la soberbia es un gran pecado y que, en cualquier caso, todas sus buenas acciones son resultado de la voluntad de Dios, lo cual me produce cierto desconcierto, pues no entiendo por qué para pecar existe el libre albedrío, pero no para seguir el camino correcto.

«O ombre cuytado deti, por qué te ensoberuesces atribuiendo ati mesmo la constancia enla fe, esperança y paciencia, la qual a Dios solo se deue atribuir, por que tu non podrias fazer cosa alguna meritoria y buena, saluo mediante y ayudante te su gracia.»

tentacion de la vanagloria

La tentación de la vanagloria.Son divertidos esos diablejos con cara de perro y y patas de dragón. No sé si la fisonomía de los distintos tipos de demonios del tratado se corresponde a algún significado alegórico o es mero gusto del artista.

El cuadro de El Bosco es probable que aborde la quinta tentación, la avaricia, es decir, el apego por los bienes terrenales que se dejan atrás al morir. A las palabras del Diablo…

«Tu ya desamparas todos los bienes temporales, que por muy grandes trabajos y cuydados has aquirido y ayuntado, y tan bien dexas atu muger y fijos, parientes y amigos muy amados y todas las otras cosas deletables y deseadas, en cuya compañia star et perseuerar avn grand solaz y alegria te seria y non menos aellos grand bien se seguira de tu presencia.»

… responde el ángel.

«Remiembra te tan bien dela pobredad de Ihesu Cristo nuestro Señor, pendiente enla cruz por ti y desamparante la su madre y discipulo sant Johan muy amados de muy buena voluntad por la tu saluacion. Considera tan bien quantos santos ombres, menospreciando estas cosas temporales han seguido ael, padesciendo muchas persecuciones por oyr aquella palabra dulçe: `venid benditos, demi Padre posseed el regño aparejado para vos otros del comienço del mundo´.»

la avaricia

La avaricia. El moribundo no debe sentir apego por sus bienes materiales (la casa, el caballo, los toneles) ni por su familia, a la que señala el demonio orejudo.

Bueno, como vemos, es una obra amable y reconfortante para el creyente. Aunque también dice que el moribundo debe confesarse y recibir la extremaunción, en la práctica permite morir sin necesidad de ningún clérigo. Para salvar el alma basta con resistir estas tentaciones, lo cual parece muy sencillo, pues son bastante burdas, y cumplir unos requisitos sencillos para quien profesa la fe cristiana: arrepentirse, creer en Cristo y la Iglesia y devolver lo que se haya robado.

«Primeramente que crea assi como buen cristiano los articulos dela fe, segund que la Santa Madre Yglesia los tiene y cree. Segundo que sea alegre por que muere enla fe de nuestro señor Ihesu Xpisto y enla obediencia y vnidad de su santa yglesia. Tercero que proponga en su coraçon de emendar su vida si mas viuiere y de non pecar mas ni offender a Dios ni asus proximos. Quarto que perdone por amor de Dios alos que le han offendido y pida perdon de aquellos que él ha injuriado. Quinto que torne las cosas agenas. Sesto que conosca y crea que Ihesu Cristo murio por saluar anos otros y por él y que de otra manera non puede ser saluo si non por merito dela su santa passion, por lo qual faga gracias a Dios en quanto puede.»  

De hecho, resulta tan fácil obtener la salvación, incluso habiendo pecado, que resulta desconcertante. Supongo que a la iglesia secular, que por entonces estaba obteniendo pingues beneficios con las misas para las almas del Purgatorio, este tratado, que en la práctica la dejaba de lado, no le debió de hacer mucha gracia.

ars moriendis

Al que sigue las inspiraciones del ángel le espera el Cielo, a los que se dejan tentar les aguarda el Infierno, representado por ese monstruo con las faces abiertas, el monstruo engullidor, que otro día vemos con calma.

Notas

1. Las citas provienen de una traducción de la versión corta que se hizo en Zaragoza hacia el año 1479. Se puede leer on line en una edición de la Biblioteca Saavedra Fajardo.

2. Las ilustraciones provienen de una edición francesa de 1490 (RES-D-6320 (bis)). También se puede leer on line en la web de la BNF.


  7 - Haití || 2010-01-13 || actualidad ||

Si quieres ayudar a los damnificados por el terremoto de Haití, aparte de presionar a los gobiernos para que envíen toda la ayuda posible (ahora y más adelante), de momento creo que lo mejor es donar dinero a la Cruz Roja. Aunque en el peor de los casos se pierda parte en el camino, algo les llegará.

Cuentas bancarias

Banco Español de Crédito: 0030 - 1001 - 35 - 0004707271

BBVA: 0081 - 0627 - 34 - 0001114312

Bankinter: 0128 - 0010 - 97 - 0100121395

Caja Madrid: 2038 - 0603 - 29 - 6006640085

La Caixa: 2100 - 0600 - 85 - 0201960066

Banco Popular: 0075 - 0001 - 89 - 0600222267

Santander: 0049 - 0001 - 53 - 2110022225

Triodos Bank: 1491 - 0001 - 21 - 0010003006

- Teléfono: 902222292 (desde España)

- Internet: www.cruzroja.es


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  6 - Iglesia astrológica || 2010-01-13 || códices ||

Opicino de Canistris fue un miniaturista italiano que trabajó al servicio del papado de Avignon a principios del siglo XIV. Se le conoce sobre todo por sus extraños mapas alegóricos, unos dibujos fantásticos en los que combinó geografía, cristianismo, política, vivencias personales, astrología y yo qué sé cuántas cosas más.

Opicino de Canistris, el Mediterráneo

El Mediterráneo según Opicino. África y Europa parece que están a punto de besarse. En Avignon, sede del papado, reina Jesucristo. Códice Vaticano Latino 6435

Por lo que cuenta en una autobiografía que escribió a los cuarenta años (1) —probablemente para defenderse de las acusaciones de impiedad que tuvo que soportar durante años— Opicino nació en Lomello, cerca de Pavia, el 27 de marzo de 1296. Haber nacido bajo el signo de capricornio le obsesionó sobremanera durante toda su vida al considerar que este signo estaba relacionado con el Diablo y el Anticristo.

«He nacido en medio del pecado, como un chivo expiatorio, pero el bautismo me ha transformado y me ha llevado de los vicios de la cabra a la inocencia del ángel. Y si el señor Jesucristo no me hubiera rescatado en seguida del pecado, ya habría tocado el vértice del Anticristo… pero yo, cabra miserable, nacido bajo el signo terrestre de la cabra…, me doy cuenta de no haber generado otra cosa que cabras y carneros que siempre vuelven a su naturaleza siniestra.»

Su padre, mayordomo de los condes de Langosco, disponía de los recursos suficientes para que Opicino, el primogénito de cinco hermanos, pudiera estudiar. Sin embargo, al parecer el chico era un desastre y hacia 1310 le pusieron a trabajar cobrando los peajes de un puente cerca de Bassignana. Durante los siguientes tres años trata de estudiar canto, tantea la medicina y finalmente es enviado a Milán a trabajar como profesor de literatura privado de la hija de un aristócrata de Pavia en el exilio. 

Por entonces, Italia estaba dividida en dos facciones políticas que mantenían una dura pugna: los güelfos, partidarios del Papa, y los gibelinos, alineados con el emperador alemán del sacro imperio germano. Como los condes de Langosco, la familia de Opicino eran acérrimos defensores de la causa güelfa y esto provocó su ruina en 1315, cuando Pavia cayó en manos de los Visconti, señores de Milano, que abanderaban el bando gibelino. Después de un breve exilio en Génova, la familia trata de sobrevivir en Pavia, pero la situación está complicada. El padre, que no tardará en morir, ya no tiene trabajo y Opicino debe sacar a la familia adelante.

En 1319 comienza su carrera eclesiástica y, tras años de dificultades, en 1323 consigue cierta estabilidad económica al hacerse cargo de una parroquia. Son malos tiempos para ser un sacerdote güelfo en los dominios de los Visconti y, finalmente, en 1328 Opicino huyen a un exilio del que no iba a volver jamás.

Después de un largo viaje, llega a Avignon, sede del papado desde 1309 a 1377, y consigue trabajo como ilustrador al servicio del papa Giovanni XXII gracias a su gran talento para el dibujo. Aún así, Opicino tenía pocas posibilidades de haber triunfado en la curia papal. Para empezar, era un pobre plebeyo en medio de un mundo dominado por la aristocracia. A la falta de apellidos y recursos económicos se unía su desconocimiento de la sutileza y el disimulo, requisitos fundamentales para sobrevivir en cualquier corte de la época, laica o religiosa. Así, mientras que el Papa condenaba la entera localidad de Pavia, Opicino escribe una obra, que firma como «anónimo Ticinese», en la que pide el perdón para su amada ciudad. Por si fuera poco, era un hombre muy curioso y de intereses peligrosos, como la astrología, por la que estaba obsesionado, y el folclore de los antiguos celtas. Con una formación religiosa mejor, quizá podría haber enmascarado estos intereses en discursos más atentos a la ortodoxia, pero no debía de ser el caso. Para rematar la faena, desde joven le asaltaban visiones místicas.

Así, a pesar de haber arriesgado vida y fortuna por la causa güelfa, hacia 1330 es acusado de impiedad y, aunque fue absuelto, su carrera quedó truncada. Durante el resto de su vida tuvo que invertir grandes esfuerzos en disipar sospechas, pero parece ser que siguió trabajando en la curia hasta su muerte, en torno al año 1352.

Sus dos obras más importantes son el códice Vaticano Latino 6435, donde están sus mapas alegóricos, y el códice Palatino Latino 1993, que incluye 52 ilustraciones y su autobiografía.

Una de sus ilustraciones más curiosas y complejas es el diagrama de una iglesia astrológica. Me gustaría analizarla en detalle. A ver si encuentro algo de bibliografía.

Iglesia astrológica

Folio 24r. Códice Palatino Latino 1993. Pulsa la imagen para verla ampliada.

Iglesia astrológica. Detalle

Folio 24r. Códice Palatino Latino 1993. Detalle.

 

Notas

1. Salvo unos fragmentos, aún no la he podido consultar personalmente, pues ni siquiera aparece un registro con Canistris en la BNE. Por lo que he husmeado apresuradamente por Internet, parece que lo único que hay editado suyo es:

Opicino de Canistris. Le journal singulier d'Opicinus de Canistris (1337-1341): Vaticanus latinus 6435. Edición en latín y francés. Biblioteca Apostolica Vaticana. Col. Studi e testi. 2008. ISBN: 882100838X

La biografía, que lleva por título Confesiones de un cura de París, también está publicada en:

Medieval Italy: Texts in Translation. Edición de Katherine L. Jansen, Joanna Drell y Frances Andrews. Pags. 411 y ss. University of Pennsylvania Press, 2009. ISBN: 978-0-8122-4164-8. Se pueden leer unas páginas por Internet.


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  5 - Centauros arqueros || 2010-01-08 || mitología || centauros

En un artículo muy interesante, Escenas de lucha contra el islam en la iconografía románica: el centauro arquero (Codex Aquilarensis 22/2006), Inés Monteira Arias explica que, durante el románico, las representaciones de centauros armados con arcos están relacionadas con el Islam. Aparte de algún caso donde la identificación es clara al llevar el centauro un turbante, como ocurre en el centauro que aparece en un capitel de la iglesia de Nuestra Señora de la Vega en Requijada, Segovia,  Monteira basa su hipótesis en el hecho de que, en la literatura época, el musulmán siempre empuña un arco o un hacha, mientras que el cristiano está armado con una espada.

«El empleo asiduo del arco y las flechas por parte de los musulmanes en sus batallas contra los cristianos y, sobre todo, la constante asociación de este arma a los mismos en las canciones de gesta y demás fuentes escritas, hacen probable que la imagen del centauro arquero evocara y aludiera a los combatientes enemigos. Además, sabemos que dentro de los códigos épicos de la caballería las armas empleadas se convierten en un factor determinante de la categoría social y religiosa, existiendo armas indignas del caballero cristiano y otras que le otorgan una cierta distinción. De este modo, el empleo de una u otra arma no es arbitrario y casual, sino completamente determinante de los valores peyorativos o favorables que quieran atribuirse a los personajes. En este sentido, las canciones de gesta constituyen una fuente muy valiosa para la interpretación del arte esculpido. Si el arco y las flechas aparecen como elementos negativos y sólo propios de los infieles en la literatura épica, podemos suponer que recibieron una significación similar en la imagen artística contemporánea. La epopeya, como la escultura, estaba dirigida al ámbito popular, con un amplísimo radio de alcance».

centauro con arco

Capitel de la iglesia de Nuestra Señora de la Vega en Requijada, Segovia. Fotografía de www.arteromanico.com

Lo que no sé es si siempre que veamos un centauro con arco en un contexto medieval debemos interpretarlo como una representación del Islam. Así, por ejemplo, los centauros que aparecen en la Divina Comedia no parece que guarden relación alguna con esta religión, a pesar de que están armados con arcos, sino que, más bien, Dante asocia el arma con su naturaleza salvaje y cazadora.

Vi una amplia fosa que torcía en arco,
y que abrazaba toda la llanura,
según lo que mi guía había dicho.

Y por su pie corrían los centauros,
en hilera y armados de saetas,
como cazar solían en el mundo.

(Canto XII, 51-57).

Estos centauros custodian el círculo de los violentos, la fosa de los tiranos, y no el de los paganos o los infieles, y se caracterizan por ser muy violentos. Dante incluye al bueno de Quirón entre ellos, aunque señala que es su jefe y lo diferencia de Neso, mucho más impetuoso.

Viéndonos descender, se detuvieron,
y de la fila tres se separaron
con arcos y flechas preparadas.

Y uno gritó de lejos: «¿A qué pena
venís vosotros bajando la cuesta?
Decidlo desde allí, o si no disparo.»

«La respuesta —le dijo mi maestro—
daremos a Quirón cuando esté cerca:
tu voluntad fue siempre impetuosa.»

Después me tocó, y dijo: «Aquel es Neso,
que murió por la bella Deyanira,
contra sí mismo tomó la venganza.

Y aquel del medio que al pecho se mira,
el gran Quirón, que fue el ayo de Aquiles;
y el otro es Folo, el que habló tan airado.

Van a millares rodeando el foso,
flechando a aquellas almas que abandonan
la sangre, más que su culpa permite.»

(Canto XII, 58-75. Traducción de Luis Martínez de Merlo).

 

dante y virgilio con los centauros

Dante y Virgilio se encuentran con los centauros, que lanzan flechas sobre los tiranos que nadan en un mar de sangre. Entre los tiranos, “que vivieron de la sangre y la rapiña”, se encuentran Alejandro, Dionisio de Sicilia y Atila. Fol. 18, MS. Holkham misc. 48. Bodleian Library.

En cualquier caso, lo que sí parece que es una innovación medieval es armar a los centauros con arcos, tal vez por influencia de la iconografía zodiacal de Sagitario, ya que en la Antigüedad carecían de armas. En textos y representaciones, a lo sumo, empuñan mazas o piedras, pero suelen pelear con las manos desnudas. Es más, el fin de los centauros, Quirón incluido, fue por las flechas lanzadas por Heracles.


  4 - El Codex porpureus || 2010-01-07 || códices || paleocristiano

El Codex porpureus es un antiguo evangeliario griego que fue realizado hacia el siglo VI en algún lugar del imperio bizantino. Por razones que se desconocen, terminó en la catedral de Rosano en torno al siglo IX, quizá traído por algún monje que pensaba ponerlo a salvo de la presión árabe. Originalmente incluía los cuatro evangelios, pero sólo se han conservado hasta la actualidad los de Mateo y Marcos.

La traición de Judas

El nombre del códice deriva del color rojizo de las hojas del pergamino. En la lámina vemos a Cristo delante de Pilatos (arriba) y el suicidio de Judas (abajo).

El códice incluye 14 láminas miniadas, algunas de las cuales son preciosas. La que más me ha llamado la atención es una sobre la última cena, donde vemos a Jesús y los apóstoles comiendo reclinados sobre divanes, tal y como se usaba en época romana.

Detalle de la última cena

Pero la más espectacular es una que muestra a Marcos escribiendo el Evangelio guiado por la Sabiduría Divina.

San Marcos

Notas

En la web de www.calabria.org.uk han subido una reproducción de todas las láminas.

También se pueden ver en pequeño en la web del Museo Diocesano d'Arte Sacra, de Rosano, donde se custodia el original.


  3 - Sobre errores vulgares || 2010-01-06 || filosofía ||

Entre 1646 y 1672, el escritor y médico inglés Thomas Browne publicó un ingenioso ensayo titulado Sobre errores vulgares o Pseudodoxia Epidemica, en el cual analiza algunas creencias populares erróneas sobre diversos temas, como el pensar que el cristal es hielo, que exista el basilisco o que los judíos hieden. Una de sus agudas observaciones es sobre la equivocación de representar a Adán y a Eva con ombligo, ya que

«siendo el ombligo una parte no precedente sino subsecuente a la generación, nacimiento o parto, no es lícito imaginarlo en la creación o formación extraordinaria de Adán, quien surgió sin mediación del artificio de Dios, ni tampoco en la de Eva, que no fue meticulosamente procreada sino formada de súbito, y procedió de Adán de manera anómala».

adán y eva, Dürer

Albert Dürer también se equivocó al dibujar un ombligo a Adán y Eva.

mmm… sería divertido escribir algo similar, imitando el estilo virtuoso de Browne, con algunas creencias erróneas actuales.


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  2 - la mandrágora || 2010-01-06 || magia || botánica

Pedanio Dioscórides Anazarbeo fue uno de los médicos y botánicos de mayor prestigio de la Antigüedad.  Nació en Cilicia, hacia el año 40, y pasó gran parte de su vida profesional como cirujano del ejército romano. Su extensa obra De materia medica, un herbario escrito en lengua griega, fue una de las principales referencias sobre hierbas medicinales durante la Edad Media y el Renacimiento.

El ejemplar más antiguo que se conserva se encuentra en la Biblioteca Nazionale de Napoli (Codex neapolitanus Ms. Ex Vindob. Gr. 1 Salerno) y fue realizado a finales del siglo VI o principios del VII. Las ilustraciones son preciosas, como esta del bunio y el ojo de buey:

dioscorides

Codex neapolitanus. Fol. XXVII

O esta otra sobre la milhojas y la mandrágora (macho y hembra):

dioscorides

Codex neapolitanus. Fol. XC

Resulta muy curiosa la forma antropomorfa de las raíces. No sabía que era tan antigua esta vinculación de la mandrágora con la magia. Al parecer, lo tengo que confirmar, podría derivar de la costumbre mágica de tallar las raíces, grandes y gruesas, con forma humana para propiciar efectos simpáticos. La única traducción que he encontrado del texto es antigua, del año 1563, y no tengo ni idea de hasta qué punto se aleja del original, habría que cotejarla. En esencia viene a decir que esta planta también se conoce con el nombre de Antimalo y de Circea, por la maga Circe, ya que la raíz se usa en algunos hechizos. Se empleaba sobre todo como narcótico, a modo de somnífero y anestesia, y había que medir mucho las dosis pues en exceso podía provocar la muerte. Entre otras aplicaciones, servía para anestesiar al paciente cuando iban a cortarle o cauterizarle algo, para aliviar el dolor de las articulaciones, para acelerar el parto, es decir, para abortar, y para ablandar el marfil con el objetivo de facilitar su talla.

Al final del capítulo viene una anotación, que no sé si es del original o de la traducción, en la que explica por qué las raíces tienen forma humana. Al parecer, vendría por su forma, que asemeja a dos piernas humanas. Además, los estafadores añadían granos de trigo en algunos lugares, como la cabeza, y volvían a enterrar la raíz. Pasado un tiempo, las desenterraban y los brotes germinados del trigo parecían el pelo de la figura. Estas raíces tuneadas se empleaban para propiciar la fecundidad, supongo, que por aquello de la creencia mágica en que lo semejante actúa sobre lo semejado.

Modernizando la ortografía, la anotación de la traducción de 1563 dice:

«Pitágoras llamó Antropomorphon a la mandrágora, que significa figura humana, por cuanto la mayor parte de la raíz consta de dos piernas semejantes a las del hombre, aunque no contentos muchos burladores con esto, quieren persuadir que se nos parece en todos los otros miembros; y así, para engañar al pueblo ignorante y crédulo, suelen en la raíz de la caña, o en aquella de la Bryonia, esculpir y entretallar todas las partes del hombre, extendiendo ciertos granillos de trigo en aquellos lugares del cuerpo de los cuales quieren que nazcan yerbas, en vez de cabellos o pelos. Formadas pues las dichas raíces en este fraudulento artificio la meten debajo de tierra hasta que les crezca la barba y sobre otra nueva corteza, y entonces las sacan como cosa monstruosa y las venden por cuanto quieren para hacer hijos a unas mujercillas estériles que mueren por empreñarse».

A ver si me acuerdo el próximo día que vaya a la biblio y busco una traducción buena y de paso miro qué dice san Isidoro sobre la mandrágora.

Notas

1. La traducción lleva por título:

DIOSCORIDE / DIOSCODIRIDES, Pedacius. Pedacio Dioscorides Anazarbeo, acerca de la materia medicinal, y de los venenos mortíferos, traducido de lengua griega en la vulgar castellana ilustrado y con claras y substanciales annotaciones, y con las figuras de innumerables plantas exquisitas y raras por el doctor Andres de Laguna, Medico de Julio III, Pont. Maxi. Y se publicó en Salamanca en 1563.

Se puede leer on line en la Bibliothèque interuniversitaire de mèdecine et d’odontologie, de la Universidad de París.

2. El códice napolitano también se puede consultar on line en la Biblioteca Digital de la Biblioteca Nazionale di Napoli.


  1 - El códice Boturini - fol. 1 || 2010-01-05 || mesoamérica || códice Boturini

Introducción

A diferencia de los mayas, los mexicas o aztecas no desarrollaron un sistema de escritura propiamente dicho. A pesar de la complejidad de su modelo económico, donde el control de los tributos resultaba fundamental, y de su sofisticado modelo religioso, les bastaba con una escritura pictográfica, en la que se combinaban dibujos con algunos signos jeroglíficos.

Los códices donde dibujaban esta peculiar escritura solían realizarse en papel de amate y piel de venado. De esta labor se encargaban unos trabajadores especializados que se llamaban tlacuiloque. Los códices se doblaban a modo de biombos y se protegían con cubiertas de madera.

tlacuilo

En este fragmento del Códice Mendoza vemos a un tlacuilo realizando un dibujo con tinta negra y roja. El uso de estos dos colores, habituales en los códices, era un signo de su profesión.

Durante las primeras décadas de la conquista, muchos códices fueron destruidos por el temor que despertaban en algunos religiosos estos «libros pintados», las biblias paganas de los indios, pero por fortuna más adelante comenzaron a cuidarse con celo por parte de la administración colonial, ya que les resultaban de gran ayuda para resolver problemas legales, sobre todo los relacionados con la propiedad de la tierra, y para comprender la cultura que pretendían dominar.

Se han conservado unos 550 códices, de los que menos de 20 data de época prehispánica. Por áreas culturales, son:

  • Mayas: Códice de Dresde, Códice de París o Peresiano, Códice de Madrid o Tro-cortesiano.
  • Mixtecos: Códice Becker I, Códice Bodley, Códice Colombino, Códice Nuttall, Códice Vindobonensis, Manuscrito Aubin nº 20, Códice Waldeck, Códice Selden.
  • Del centro de México: Códice Borgia, Códice Cospi o de Bolonia, Códice Fejervary-Mayer, Códice Laud, Vaticano B, Códice Borbónico, Tonalamatl de Aubin, Matrícula de Tributos.

El códice Boturini, también denominado Tira de la peregrinación, fue realizado a mediados del siglo XVI, probablemente como copia de un códice prehispánico, y aborda la migración mítica de los mexicas desde el norte al centro de México. Hacia el siglo XII, un vacío de poder en el área central de México permitió que diversas tribus del norte, llamadas genéricamente chichimecas, marcharan desde sus desérticas e inhóspitas tierras hasta el sur, mucho más fértil. Entre estas tribus se encontraban los mexicas, quienes después de diversas penalidades consiguieron levantar el gran imperio que se encontraría Cortés. El códice forma una larga tira que se divide en 21 láminas. Vamos a verlas.

1. Lámina 1

Lámina 1, códice Boturini

Fol. 1. Códice Boturini (Pulsa la imagen para verla ampliada).

1.1. Una pareja misteriosa

A la izquierda vemos una pequeña isla en la que se encuentran un hombre y una mujer. Los expertos sostienen que es casi seguro que la isla represente la mítica Aztlan, lugar de garzas, o lugar de las aguas blancas, que aparece mencionada en muchas crónicas como el lugar desde donde salieron los mexicas. Curiosamente, no suele identificarse este sitio mediante ningún glifo específico.

En el centro de la isla, debajo, hay una pareja. Encima de la mujer se encuentra un signo que representa un escudo (chimalli). Como está unido a la mujer por una línea, podemos suponer que se trata de su nombre, Chimalma. Según una tradición, la madre de Quetzalcoatl, el dios más importante de las culturas mesoamericanas, se llamaba Chimalma, así que quizás podría referirse a ella.

Chimalpopoca

Detalle del folio 4v del Codex Mendoza. Para indicar que un glifo se corresponde con el nombre de una persona, dibujaban una línea ligando ambos elementos. Así, por ejemplo, en este fragmento se señala que ese señor se llama Chimalpopoca (Escudo que humea), combinando los glifos de "chimalli", escudo y "popoca", humear, que son esas volutas pardas encima del escudo redondo.

Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada, es uno de los dioses más antiguos y extendidos de Mesoamérica. José Luis de Rojas y Juan José Batalla Rosado lo resumen de la siguiente manera:

«El Tezcatlipoca Blanco o Quetzalcoatl es una de las figuras más complejas de Mesoamérica. Parte de nuestra confusión es que aparece como uno de los dioses principales, con muchos aspectos y una participación decisiva en los grandes momentos de la humanidad, pero también es el nombre de los señores toltecas, al que se atribuye la oposición a los sacrificios humanos y que figura como gran héroe civilizador. Su representación como Serpiente Emplumada, que es uno de los significados de su nombre, aparece desde muy antiguo y es muy notoria en lugares como Teotihuacan y Xochicalco en el centro de México y Chichén Itzá en la península de Yucatán. Como Quetzalcoatl suele ser representado con barba y pintado de negro, como los sacerdotes de su culto, al tiempo que lleva en la mano un sahumador con forma de serpiente y una bolsa de copal. También es muy característico su gorro cónico y el pectoral en forma de caracol cortado. Como Ehecatl, el dios del Viento, lleva una máscara característica que llamamos de pico de pato». (1).

quetzalcoatl

Quetzalcoatl. Detalle del folio 22 del Códice Borbónico.

El hombre, en cambio, no aparece nombrado, pues no hay línea alguna que lo ligue con el dibujo del templo de arriba. Esto resulta muy extraño. Es de suponer que esta pareja son dos personas muy importantes, algún tipo de ancestro mítico, por lo que no se explica que no se diga quién es el chico. De hecho, sin la parte del templo, el símbolo que está en su cabeza lo volveremos a encontrar más adelante identificando claramente a un personaje que detenta una posición muy importante (será el encargado de oficiar un ritual de sacrificios y de expulsar a una parte del grupo).

María Castañeda de la Paz sostiene que:

«El elemento que predomina en la escena es el de un templo que se alza entre ellos. Éste ha sido interpretado en alguna ocasión como un séptimo calpulli o bien como el glifo de Aztlán, pero la icnografía no engaña y lo que el pintor dibujó es claramente un templo, no una casa. Un templo en forma de tablero-talud con unas escalinatas, en cuya parte superior vemos una flecha o caña con agua. Siguiendo a Barlow, el conjunto de estos elementos nos proporcionaría el nombre de Amímitl [flecha de agua]. Estaríamos por tanto ante el templo de esta deidad, relacionada con la pareja que está sedente a sus pies.

»La figura sedente es Chimalma, a quien reconocemos por su glifo de un escudo (chimalli). Él no tiene glifo, pero el hecho de ella esté sentada detrás de él es una indicación de que son pareja y, por lo tanto, una pista para identificarlo.

»De acuerdo con Johansson, el personaje masculino debe tratarse de Mixcóatl –dios de la caza y de la guerra, quien según la Leyenda de los Soles y la Historia de los mexicanos por sus pinturas estaba casado con Chimalma y eran padres de Quetzalcóatl. Pero además, el hecho de que a él se le dibuje a los pies del templo es una indicación de que no se trata de la deidad misma sino del sacerdote de este templo […]

»Sea como fuere, cabe entonces formularse qué hace Mixcóatl y un templo del dios Amímitl en la isla. La clave para descifrar esta pregunta se encuentra en la Historia de los mexicanos por sus pinturas, documento que nos ilumina al decir que Amímitl era la vara del dios Mixcóatl y que a ésta llevaban por dios los de Cuitláhuac […] Esto significa que lo que la Tira de la peregrinación representa es al dios Mixcóatl venerado aquí a través de su vara. (2).

Bueno, no sé si el hombre es efectivamente Mixcóatl, ni si el templo está dedicado a Amímitl. Analicemos el dibujo con más detalle. La parte inferior, como señala Castañeda representa un templo, esto está fuera de toda duda. El glifo superior está formado por dos signos.

detalle del glifo

El de la derecha, esa especie de estaca con borlas, los expertos suelen señalar que equivale a agua, atl, pero me entra una duda. Como el códice está inconcluso, sin colorear, no sé por qué están tan seguros de que se trata de agua en vez de sangre. Estos dos pictogramas son muy parecidos y prácticamente sólo se diferencian por el color: azul para el agua, rojo para la sangre.

diferencia entre al agua y la sangre

En estos detalles del Códice Borbónico (fol. 14, el de la izquierda; fol. 15, a la derecha) se aprecia bien la diferencia entre la sangre y el agua.

Otro detalle en el que se diferencian estos dos glifos es en la forma en que terminan los caracolillos. Como explica Juan José Batalla:

«Agua y sangre se representaban mediante un líquido de color azul y rojo, respectivamente, que se dibujaba acotado por una línea negra. En su fluir ambas formaban generalmente “regueros” finalizados en caracolillos circulares y puntiagudos en el primer caso y en círculos de color verde en el segundo, como indicativos del chalchiuitl, piedra preciosa. De esta forma, la sangre-eztli recibía también el nombre de chalchihuatl, “agua o líquido precioso” como resultado de la unión de las palabras chalchiuitl, “piedra preciosa” y atl, “agua” (Reyes-Valerio 1989: 72-73).» (3).

El caso es que no sé si los caracolillos de nuestro glifo se corresponden a los habituales de la sangre o a los del agua. El que se encuentra en la parte superior parece claro que es del tipo redondeado, pero los otros dos, aunque son redondos, como los de la sangre, tienen un dibujo distinto en el interior. En vez del círculo concéntrico son una raya, más similar a los caracolillos del agua.

El glifo de la izquierda se corresponde a una lanzadora de dardos, un tipo de arma mesoamericana equivalente a un arco que los mexicas denominaban atlatl. Por lo que explica María Castañeda, Barlow llega a la conclusión de que se trata de Amímitl porque traduce el signo de la izquierda como mitl, es decir, flecha.

«Barlow, “El Códice Azcatitlan”, en Journal de la Societé des Americanistes, p. 104. El nombre lo traduce como agua (atl) y flecha (mitl), o sea “Flecha de agua”. Tenemos aquí la duplicación del radical flecha (mi), lo cual sucede con ciertos nombres […] Empero este nombre también podría ser como “Caña de agua” pues la palabra mitl da lugar a esta traducción. Es lo que sucede con la palabra chimantli que se traduce como “seto o cerca de cañas”».

No tengo ni la más remota idea de lengua nahua (la que hablaban los mexicas), así que quizá sea así, pero lo que no entiendo es por qué prefiere traducirlo como flecha en vez de cómo atlatl. Además, al parecer, por lo que señala Guilhem Oliver (4), existían varias formas de nombrar a las flechas en función de su uso:

«De alguna manera, la variedad del vocabulario relativo a las flechas vuelve a quedar manifiesta en las diferentes lecturas posibles del glifo “flecha” en los códices. En un estudio minucioso, Marc Thouvenot (1999:161) encontró para lo que llama “el elemento mitl”, nada menos que trece valores fónicos: “aca-, cacal-, chichimeca, cotz-, itz, mamalhuaz, mi-, mic, min, mitl, tlacoch, zo”».

Por último, señalar que en una de las escasas representaciones del dios Amimitl que hay en los códices, la que aparece en los Primeros Memoriales de Sahagún, aunque el dios empuña una flecha, no está acompañado de ningún signo de agua.

amimitl

Amimitl. Primeros Memoriales de Sahagún.

Ahora bien, la traducción de caña de agua —Ácatl—, me parece, en mi ignorancia, más sugerente, dado que uno de los nombres que recibía Quetzalcoatl era precisamente Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, lo cual resulta más coherente con la presencia de su madre Chimalma.

1.2. ¿Quetzalcoatl? ¿Amimitl?

Entonces, ¿quién es este hombre y a qué dios está dedicado el templo? No está claro. Quizá, como señala Castañeda, el personaje se trata del dios Mixcoatl, esposo de Chimalma (según algunas versiones), y el templo es del dios Amímitl. Sin embargo, el mayor problema que veo a esta hipótesis es que el hecho de que la chica aparezca detrás del hombre no implica necesariamente una relación matrimonial. Quizá sólo sea fruto de la necesidad compositiva. Es decir, en algún lado tenía que pintarla el tlacuilo y ¿por qué iba a pintarla debajo o encima del templo? Además, en algunas versiones del mito, el nombre del padre de Quetzalcóatl es otro o ni siquiera aparece por su escasa relevancia. Por ejemplo, en los Anales de Cuauhtitlan se dice:

«Año 1-Caña [Ce acatl]. En él según se dice, se refiere,
nació Quetzalcóatl,
el que fue llamado nuestro príncipe,
el sacerdote 1-Caña [Ce acatl] Quetzalcóatl.
Y se dice que su madre fue
la llamada Chimalman.
Y así se refiere,
cómo se colocó Quetzalcóatl
en el seno de su madre:
ésta se tragó una piedra preciosa […]
En el año 9-Caña buscó
a su padre Quetzalcóatl,
cuando ya tenía un poco de discernimiento,
tenía ya nueve años.
Dijo: ¿cómo era mi padre?,
¿acaso puedo verlo?,
¿acaso puedo mirar su rostro?
En seguida le fue dicho:
En verdad se murió,
allá fue enterrado,
¡ven a verlo!
Luego fue allá Quetzalcóatl,
en seguida escarbó y escarbó,
buscó sus huesos.

»Y cuando hubo sacado sus huesos,
allá los fue a enterrar
en el interior de su templo,
en el que se nombra de la diosa Quillazti […]».

Otra opción es que el templo, y por lo tanto el hombre que está a sus pies, estuvieran relacionados con Quetzalcóatl si traducimos el glifo como Acatl, caña de agua. A mí casi me convence más esta posibilidad, dado que Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl aparece en otros contextos relacionados con las migraciones.

Una de las leyendas sobre Quetzalcoatl lo hacía gobernante de una ciudad llamada Tula, la cual representaba para los aztecas la ciudad civilizada por excelencia, un edén perdido de abundancia y esplendor. Así, por ejemplo, en el códice Matritense (fols. 132-134v) leemos:

«Quetzalcóatl reinaba en Tula… Todo era abundancia y dicha, no se vendían por precio los víveres, todo cuanto es nuestro sustento. Es fama que eran tan grandes y gruesas las calabazas y tenían tan ancho su contorno que apenas podían ceñirlo los brazos de un hombre abiertos. Eran tan gruesas y largas las mazorcas de maíz, cual la mano del metate. Por todas partes rodaban, caídas cual cosa inútil. Y las matas de los bledos, semejantes a las palmas, a las cuales se podía subir, bien se podía trepar por ellas.

»También se producía el algodón de mil colores teñido: rojo, amarillo, rosado, morado, verde, verdeazulado, azul marino, verde claro, amarillo rojizo, moreno y matizado de diferentes colores y de color león. Todos estos colores los tenía por su naturaleza, así nacían de la tierra, nadie tenía que pintarlos. También se criaban allí aves de rico plumaje: color de turquesa, de verde reluciente, de amarillo, de pecho color de llama. Y aves preciosas de todo linaje, las que cantan bellamente, las que en las montañas trinan.

»También las piedras preciosas y el oro era visto como si no tuviera precio: tanto era el que todos tenían. También se daba el cacao, el cacao más rico y fino, y por todas partes se alzaban las plantas del cacao. Todos los moradores de Tula eran ricos y felices, nunca sentían pobreza o pena, nada en sus casas faltaba, nunca había hambre entre ellos, y las mazorcas mal dadas sólo servían para calentar el baño».

Un día llegaron tres magos, entre los que se encontraba Tecatlipoca (el dios Espejo humeante), los cuales odiaban a Quetzalcoatl, probablemente por su negativa a realizar sacrificios humanos. Con cierta ingenuidad, Quetzalcoatl cae en las diversas trampas que le tienden estos magos, como una vez que consiguen emborracharle para que se acueste con su hermana Quetzalpeatl, y un día, cansado, decide marcharse.

«Fijó la vista en la Montaña Matizada y allá se encaminó. Por todas partes iba haciendo prodigios y dejando señales maravillosas a su paso. Al llegar a la playa, hizo un armazón de serpientes y una vez formada, se sentó sobre ella y se sirvió de ella como de un barco. Se fue alejando, se deslizó en las aguas y nadie sabe cómo llegó al lugar del Color Rojo, al lugar del Color negro, a Tlilan Tlapalan, el país de la Sabiduría».

Los mitos también decían que algún día habría de regresar este rey-dios legendario, Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, esencia de la abundancia y el conocimiento, y no parece descabellado pensar que los mexicas quisieran emparentarse con él. En fin… algo que resolver, pues quizá no sea ni uno ni otro, pero ahora sigamos analizando esta parte de la lámina.

1.3. En marcha

En torno al signo del templo vemos 6 pequeños signos de casas, que denotan «pueblo», «tribu», «lugar», y que se puede leer como calli, «casa». Por multitud de fuentes, sabemos que los mexicas se dividían en varias subtribus o clanes denominados calpulli. En esta primera lámina solo aparecen seis, quizá por descuido o por mera composición pictórica, pero normalmente se mencionan 7 linajes míticos. De hecho, en la siguiente lámina veremos ocho.

Al lado de esta isla está representado un hombre, pintado de negro, a bordo de una barca. El pelo anudado y el color negro indican que se trata de un sacerdote. Lo que no sé es si el negro estaba reservado a los sacerdotes de Quetzalcóatl.

A su lado, ya en la orilla, están representadas unas pisadas. Este signo es muy frecuente y equivale a «marcha», «camino», «viaje». Encima de las pisadas se indica en qué año comenzó este viaje. Hagamos una pausa para ver en esto con cierto detalle, que es muy interesante.

En Mesoamérica, el cómputo del tiempo constituyó uno de los ejes principales de la cultura y la religión. Los mexicas integraron la medición del tiempo en su sistema de creencias religiosas, aunque sin llegar al extremo obsesivo de los mayas. Su principal calendario religioso era el tonalpohualli, «la cuenta de los destinos». Constaba de 260 días resultantes de combinar 13 números con veinte nombres de día. Solo los sacerdotes tonalpouhque, «los lectores del destino», sabían cómo interpretar los augurios de cada día y qué rituales se debían seguir para contrarrestar las influencias nefastas. Al igual que sucedía con los mayas, este calendario se complementaba con uno solar, de 365 días, el xiuhpohualli, para computar un ciclo de 52 años, el siglo azteca.

Este ciclo de 52 años se obtenía de la combinación de 13 numerales con una serie de cuatro signos: pedernal (tecpatl), casa (calli), conejo (tochtli) y caña (acatl). Así, por ejemplo, el primer año de este gran ciclo era el 1 pedernal y luego seguían el 2 casa, 3 conejo, 4 caña, 5 pedernal, etcétera. Al cabo de 52 años, el ciclo concluía y volvía a empezar con el año 1 pedernal.

años

Los numerales se indican mediante círculos con un punto dentro y son: 1 - ce, 2 - ome, 3 - yei, 4 - naui, 5 -  macuilli, 6 - chicuace, 7 - chicome, 8 - chicuey, 9 - chicunaui, 10 - matlactli, 11 - matlactlionce, 12 - matlactliomome, 13 – matlactliomey.

Por lo tanto, la migración empezó en el año ce tecpatl, uno pedernal.

1.4. El cerro torcido

Las huellas se dirigen al interior de un lugar que sabemos llamaban Teoculhuacan (de teo – divino y Culhuacan, lugar del cerro torcido) y que también recibe en diversos códices y crónicas y el nombre de Chicomoztoc, el lugar de las siete cuevas (de chicome – siete; oztotl – cueva), que probablemente se encontraría hacia el norte. Desde allí habrían partido hacia el sur en una larga diáspora que iba a culminar con su asentamiento en Tenochtitlan. Aunque algunos autores han tratado de localizar Teoculhuacan / Chicomoztoc (5), aún no se han encontrado evidencias arqueológicas suficientes para determinar ni su ubicación ni su existencia real.

Tal vez, vivieran de verdad en cuevas. De hecho, aquellos pueblos debían de llevar una existencia bastante sencilla, por lo menos en cuanto a desarrollo tecnológico. Mientras que en el sur y el centro de Mesoamérica habían florecido sofisticadas culturas urbanas, en el desértico e inhóspito norte predominaban pueblos nómadas que basaban la existencia en la caza y la recolección. Sin embargo, puede que esta referencia a 7 cuevas en concreto fuera de carácter simbólico. Así, por ejemplo, en el Origen de los mexicanos, una crónica que escribió en el año 1578 el sacerdote jesuita Juan Tovar a partir de fuentes indígenas, nos describen cómo veían los aztecas a sus remotos antepasados de Chicomoztoc:

«… los cuales hallaron los nahualtaca [los aztecas] viniendo de otra tierra hacia el norte, donde ahora se ha descubierto un reino que llaman el Nuevo México. En esta tierra están dos provincias: la una llamada Aztlan, que quiere decir “Lugar de garzas”, y la otra se dice Teuculhuacan, que quiere decir “tierra de los que tienen abuelos divinos”, en cuyo distrito están 7 cuevas de donde salieron 7 caudillos de los nahualtaca que poblaron esta Nueva España, según tienen por antigua tradición y pinturas.

»Y es de advertir que aunque dicen que salieron de siete cuevas no es porque habitaban en ellas, pues tenían sus casas y sementeras con mucho orden y policía de república, sus dioses, ritos y ceremonias por ser gente de muy política como se echa bien de ver en el modo y traza de los de Nuevo México de donde vinieron, que son muy conformes en todo. Usase en aquellas provincias de tener cada linaje en su sitio y lugar conocido: el que señalaban en una cueva diciendo la cueva de tal o cual linaje, o descendencia como en España se dice: la casa de los Velasco, de los Mendoza, etcétera.» (6).

Este texto es muy interesante aunque como todas las fuentes antiguas conviene manejarlo con cautela. Antes que nada, hay que tener en cuenta que cada pueblo reescribe la historia a su propia conveniencia. El hecho de que las fuentes oficiales aztecas del siglo XVI dijeran que –al contrario que otros pueblos chichimecas– ellos vivían en asentamientos permanentes y con un elevado desarrollo cultural y social puede ser más un ejercicio propagandístico que amor por la verdad histórica. Sobre todo cuando un pueblo más atrasado se hace con el poder, la necesidad de legitimarse suele provocar este tipo de manipulaciones.

Sin embargo, sí que llama la atención el hecho de que diferencie claramente dos “distritos” (Aztlan y Teuculhuacan) al igual que ocurre en esta primera lámina del Códice Boturini. Tal vez, y no es más que otra especulación más, sí que tuvieran dos espacios diferenciados: uno donde vivían, de carácter civil; y otro reservado al culto y la religión, el cual podía estar situado en una montaña sagrada. Si esto fuera cierto, es probable que las siete cuevas fueran lugares de culto relacionados con los siete linajes míticos en que se dividían los mexicas. Las cuevas son espacios muy sugerentes, misteriosos, que en muchas culturas se asocian con los dioses (véanse, por ejemplo, todas las vírgenes cristianas que se adoran en cuevas). Son un punto de encuentro entre la superficie terrestre, donde viven los humanos, y el inframundo subterráneo, morada de todo tipo de criaturas extraordinarias, entre las que destacan las figuras relacionadas con la maternidad y la fertilidad.

Chicomoztoc

Chicomoztoc, el mítico lugar de origen de los mexicas representado en La Historia Tolteca-Chichimeca. En este caso, se distinguen con claridad las 7 cuevas y como cada una está relacionada con un linaje (identificable por el signo que se encuentra al lado de las pequeñas cabezas).

1.5. El dios colibrí

En el interior de Teoculhuacan se encuentra un templo de madera y cañas, que alberga al dios principal de los mexicas, Huitzilopochtli (el colibrí zurdo o el colibrí el sur), al que podemos distinguir por la cabeza de colibrí. Las volutas que salen de su cabeza son el signo que utilizaban para representar las palabras.

Huitzilopochtli era el dios de la guerra y era la principal deidad de los mexicas, por lo menos de las clases gobernantes y los estamentos militares. En el Códice Florentino se encuentra recogida la leyenda de su azaroso nacimiento. Mientras su madre, Coatlicue, estaba barriendo se encontró con una pelota de plumas, se la puso en su seno y se quedó embarazada, lo cual no le sentó nada bien a su hija Coyolxauqui, la diosa de la Luna, que intentó convencer al resto de los hermanos para que matasen a la pobre madre. Dentro de su vientre, Huitzilopochtli la tranquilizaba asegurándola que la defendería y, efectivamente, cuando Coyolxauqui se acercó con sus 400 hermanos para matarla, Huitzilopochtli nació totalmente preparado para la batalla: llevaba una vara y un lanzadardos azul, una pluma pegada en la cabeza y una culebra hecha de teas.

Tras vencer a los Centzon Huitznahua o "400 guerreros del sur " (que representan a las estrellas), Huitzilopochtli se convirtió en el quinto Sol, al que se debía alimentar constantemente con sangre humana para que no se extinguiera.  Aunque no deja de ser una interpretación, resulta muy tentador asociar el mito del nacimiento de Huitzilopochtli con el origen y la evolución de los mexicas. Como veremos, en su periplo debieron enfrentarse a un sinfín de pueblos hasta que encontraron un lugar donde asentarse, Tenochtitlan. Tras un período de sometimiento y vasallaje, consiguieron hacerse fuertes y pasaron a dominar a sus vecinos. ¿No nos recuerda a Huitzilopochtli? Al igual que el dios colibrí, los mexicas debieron aguantar los embates de sus hermanos, que estuvieron a punto de aniquilarlos, hasta que "nacieron" como una poderosa nación.

Huitzilipochtli

Huitzilipochtli

Continuará...

Notas

1. Pág. 32. La religión azteca. Trotta. Madrid, 2008.

2. María Castañeda de la Paz. La Tira de la peregrinación y la ascendencia chichimeca de los tenochca. Estudios de cultura Náhuatl, nº 38. 2007.

3. Juan José Batalla Rosado. Datación del Códice Borbónico a partir del análisis iconográfico de la representación de la sangre. Revista Española de Antropología Americana, 24. 47-74, Edit. Complutense, Madrid, 1994.

4. Pág. 316. De flechas, dardos y saetas. Mixcóatl y el simbolismo de las flechas en las fuentes nahuas. En De historiografía lingüística e historia de las lenguas. Siglo XXI. México DF, 2004.

5. Por ejemplo, Gerald A. Eberwein lo sitúa en un cerro llamado Chiconauhtla (por el valle de Teotihuacan), a partir del análisis del Mapa de Cuauhtinchan II, un códice topográfico del siglo XVI. (Muy interesante su web: http://www.mc2-map.org). (Otros lo ubican en la actual Culhuacán).

6. Origen de los mexicanos. Libro I (pág. 36). Edición de Germán Vázquez Chamorro. Historia 16 (Madrid, 1987).


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