Tannhäuser Cabaret

El códice Boturini: 9. Guerra y derrota

Los mexicas llegan a tierras peligrosas.

El códice Boturini: 9. Guerra y derrota

Último capítulo de esta serie dedicada a la Tira de la peregrinación, en el cual volveremos a encontrarnos con enigmas extraños y pasajes complicados de interpretar.

Una aparición inesperada

En el capítulo anterior dejamos a los mexicas en Amalinalpan después de que hubieran pasado por Pantitlan, «el lugar entre banderas», donde habían sufrido algún tipo de enfermedad cuyo recuerdo se había entremezclado probablemente con la justificación de los sacrificios de niños al dios Tlaloc.

Lámina 16 de la Tira de la Peregrinación.

En la lámina 16 los mexicas regresan a Pantitlan, pero justo antes, debajo del año 1 caña se encuentra el glifo de Azcapotzalco (1), un topónimo que significa el hormiguero y que hace honor a la gran capital de los tepanecas, donde debían de convivir pueblos de habla nahua, otomí, matlatzinca, mazahua, chocho y chichimeca (2).

Sobre el glifo de Azcapotzalco hay un gran señor identificado por una especie de rostro tallado en piedra, del que salen dos volutas del habla punteadas. Se trata seguramente de Tezozómoc, el gobernante más célebre del imperio tepaneca, que, recordemos, fue el que se desarrolló en el centro de México antes del dominio de la Triple Alianza abanderada por los mexicas de Tenochtitlán, es decir, entre 1324 y 1428 aproximadamente.

La lectura del glifo del gobernante tepaneca es complicada. El principio del nombre está relacionado seguro con el término tetl, que significa piedra, pero no tengo claro qué significa el resto. Quizás derive de zozoma, «enojarse», lo que podría explicar el punteado de las volutas del habla, aunque Patrick Johannson indica que podrían significar un habla no náhuatl, que hablan arenoso.

Tampoco es evidente qué hace Tezozómoc en esta escena. En el Códice Aubin se indica que por entonces comenzó su reinado.

«En el año 1 acatl hicieron ocho años los Mexicanos en Amallinalpan siendo gobernante en Azcapotzalco, Tezozomoctli».

Detalle del Códice Aubin.

Y en el dibujo, se muestra al gobernante bajo un glifo que parece la hormiga de la capital tepaneca. No hay más pistas y el problema es que las fechas no terminan de encajar. Según explica Carlos Santamarina, su reinado debió de comenzar hacia 1371 (2006: 256) y murió en torno a 1426, sin embargo este pasaje de la Tira se sitúa antes de la guerra de Chapultepec que veremos a continuación, que más o menos debió de suceder hacia 1299, por lo que estaríamos unos 72 años antes de su entronización. Esto podría explicarse por la longevidad legendaria que se le atribuía a este rey —unos 180 años según Torquemada, 131 en los Anales de Cuauhtitlan, 166 en la Carta de Azcapotzalco de 1561—, pero aún así su aparición en este momento sigue siendo un enigma: ¿por qué se le menciona en la Tira?, ¿tiene alguna relación con el regreso de los mexicas a Pantitlan?

No conozco ninguna fuente que permita responder estas cuestiones, así que vamos a dejarlas aquí para ver el siguiente sitio donde llegan los mexicas: Acolnáhuac, un topónimo que deriva de los términos a(tl), «agua»,  acolli-, «hombro», que en este contexto podría significar también «recodo», y  -náhuac, «cerca de», «El lugar cerca del recodo de agua».

En territorio peligroso

El viaje de los mexicas prosigue hasta Popotla, un sitio donde crecían grandes bosques, cuyo nombre deriva de popotl, que significaba escoba y también los juncos huecos con se elaboraban estas herramientas, y el sufijo locativo -tlan, lugar de popotles o escobas. De aquí siguieron hasta Techcatitlan, un lugar representado por una piedra de sacrificios llamada techcatl, donde tampoco les sucede nada relevante que yo conozca.

Lámina 17 de la Tira de la Peregrinación.

Este tramo de transición termina en la lámina 18, donde comienza una secuencia narrativa en la que se cuenta un suceso clave en el devenir de los mexicas. Primero llegan a Atlacuihuayan, un topónimo que vendría a significar algo así como «El sitio donde se sujeta el atlatl», que era un propulsor de dardos, y después se dirigen hasta Chapultepec, que significa «El cerro de los chapulines», un insecto parecido a la cigarra. En el glifo, además, se añade una corriente de agua en la parte inferior del cerro que podría estar indicando que estaba al lado de un lago, pues Chapultepec estaba situado en un cerro en la ribera occidental del lago de Texcoco. Para destacar la importancia del sitio, el tlacuilo pintó el glifo con un tamaño mayor que los anteriores.

Lámina 18 de la Tira de la Peregrinación.

En numerosas crónicas se indica que los mexicas se asentaron un tiempo en Chapultepec, que por entonces era una localización privilegiada. Como explica Federico Navarrete (2011: 416), era un lugar fácil de defender, desde el que podían acceder a los recursos del lago, a agua fresca, a piedra y a la madera de los numerosos bosques colindantes.

Sin embargo, esta abundancia de recursos tenía un precio, pues Chapultepec estaba situado en los límites fronterizos de vecinos muy poderosos. A un lado se encontraban los culhuas de Culhuacán, que seguían siendo uno de los altépetl más temibles del Valle de México, aunque por entonces habían perdido fuerza; y al otro estaban los tepanecas de Azcapotzalco, que estaban a punto de comenzar una gran expansión que daría lugar al imperio tepaneca. Para el caso era como estar entremedias de la Unión Soviética y Estados Unidos en plena Guerra Fría.

Esta situación se refleja en la siguiente lámina, que comienza con el correr de los años hasta dos caña, cuando se celebra la ceremonia del fuego nuevo. Al lado vuelve a aparecer el glifo de Chapultepec y debajo un pictograma formado por un escudo, un macuahuitl, que era una especie de espada con filos de obsidiana capaz de cortar la cabeza de un caballo de un golpe bien dado y unas pisadas a su alrededor. No cabe duda de su significado: es una guerra.

Lámina 19 de la Tira de la Peregrinación.

La guerra de Chapultepec

Las crónicas hablan de una gran guerra en Chapultepec entre los mexicas y una coalición de distintos altépetl, entre los que se encontraban cuanto menos Azcapotzalco, Culhuacan, Xochimilco y Xaltocan. Las razones de la contienda no están claras, pero los especialistas apuntan hacia una pista muy significativa. En varias versiones del episodio se indica que en Chapultepec los mexicas eligieron a su primer tlatoani, a su primer rey, un hombre llamado Huitzilihuitl, «Pluma de colibrí», apodado el viejo para diferenciarlo de otro con el mismo nombre que gobernó décadas después, como es el caso por ejemplo de la Crónica Mexicayotl:

«[…] volvieron a Chapultepec cuando Huitzilihuitl el Viejo se constituía en rey de los mexicanos».

No se entiende bien qué relación existe entre este Huitzilihuitl y el Huitzilihuitl que vimos en el capítulo anterior, el que aparecía en la lámina 15, el cual cayó muerto en la batalla de Tecpayocan. Parecen el mismo, tanto por el nombre como por la cercanía de los acontecimientos y en la Tira, por lo general muy cuidadosa con los detalles, volveremos a encontrarlo un poco más adelante, en la lámina 20, por lo que resulta desconcertante esta contradicción. Quizás es que el nombre designaba también un cargo, el sacerdote de Huitzilopochtli o algo similar. En la Tira, el glifo se representa prácticamente igual en las dos láminas, aunque en la lámina 15 solo se encuentra la cabeza del colibrí encima del plumón, pero parece un detalle irrelevante, fruto del poco espacio del que disponía el tlacuilo.

Detalles de las láminas 15 y 20 de la Tira de la peregrinación.

El caso es que, fuera o no este Huitzilihuitl el mismo de antes, como señala Navarrete, su nombramiento no fue un mero trámite, pues implicaba que estaban reivindicando su propia soberanía. Hasta entonces, debían de haber estado en Chapultepec en calidad de súbditos de alguien más poderoso, casi seguro que Culhuacan, y de pronto se sintieron lo bastante fuertes como para proclamar su independencia. Ahora bien, ¿cómo fueron tan insensatos de meterse en aquel embrollo?

Rodeados de vecinos muy poderosos, la única explicación es que se sintieran respaldados para tomar una decisión cuyas consecuencia previsible era provocar una guerra y en este sentido Carlos Santamarina Novillo piensa que probablemente fueron utilizados y engañados por Azcapotzalco, que seguramente les habría prometido su ayuda para luego traicionarlos en el último momento. De esta manera, conseguían debilitar a sus rivales culhuas privandoles del contingente mexica y, además, se quedaban con el codiciado cerro de Chapultepec, pues una vez controlado no lo iban a restituir tan fácilmente. En palabras de Santamarina:

«Posiblemente, las ambiciones expansionistas de Azcapotzalco habían puesto su atención en el cerro, y encontraron la ocasión propicia para desplazar a los de Colhuacan en la propia aspiración de los mexicas de constituirse en tlatocayotl con Huehue Huitzilihuitl. Haciéndoles creer que contarían con su apoyo, los tepanecas pudieron incitar a los mexicas a dar el paso de hostigar a Mazatzin. Viéndose enfrentados los colhuas, no pudieron evitar que en la operación de expulsión de los mexicas de Chapultepec participaran muchas otras potencias, muy especialmente la tepaneca. No nos han dejado las fuentes evidencias claras sobre el posterior destino del cerro, pero, viendo el protagonismo tepaneca en la operación, no parece probable que regresara limpiamente a manos de sus antiguos dueños colhuas, sino que posiblemente quedó en manos tepanecas. Azcapotzalco daba así el primer paso en su proceso de expansión que le llevaría al control del área lacustre, mientras Colhuacan perdía posiciones».

En fin, fuera por una razón u otra, el resultado para los mexicas debió de ser un desastre, tal y como nos muestra la siguiente escena de esta lámina. El grupo de cuatro se ha convertido en dos parejas, los hombres a la izquierda y las mujeres, con falda y pelo largo, a la derecha. Visten con ropas rudimentarias, quizás hechas de hierbajos o de pieles de animales salvajes, y están llorando. Parece que se encuentran en un río o una fuente de agua en la que crecen unos carrizales.

Con las serpientes

La escena anterior está relacionada con la acción principal de la siguiente lámina. Dos soldados están conduciendo a un hombre y una mujer ante el señor de Culhuacan, Coxcoxtli, un nombre que deriva del ave homónima, que era una especie de faisán. El hombre es Huitzilihuitl y está casi desnudo, descalzo, despojado de toda dignidad. Por las crónicas sabemos que la mujer es su hija Chimalaxochtzin tal y como indica el glifo formado por un escudo, chimalli, una flor, xochi, y una corriente de agua, atl. Su destino estaba sellado.

Lámina 20 de la Tira de la Peregrinación.

Las crónicas coinciden en que el señor de Culhuacan mandó asesinar a Huitzilihuitl y su hija como represalia por la insubordinación. En cuanto a los mexicas, en general parece que se produjo cierta dispersión, aunque la mayor parte se quedó en Tizapaan, un territorio inhóspito bajo el dominio de Culhuacan, al menos según se cuenta en la Crónica Mexicayotl.

«De inmediato convocó Coxcoxtli a sus co-príncipes, a los culhuacanos, y les dijo: "¿Adónde irán?", respondiéndole sus co-príncipes:

»"¡Oh señor, oh rey! que vayan allá, junto a los cerros de aquí, de Tizaapan"; y con toda prontitud fueron a dejarles, asentarles allá en Tizaapan. Y muy luego le dieron parte al rey, diciéndole:

»"¡Oh señor, oh rey! fuimos pues a dejar a los mexicanos a Tizaapan", y Coxcoxtli les dijo: "Está bien, ya que no son gentes, sino grandes bellacos; tal vez allá perezcan comidos por las serpientes, puesto que por allá hay muchas». (65).

Aquel territorio o uno similar es el que se describía en la lámina anterior, aunque según la Crónica Mexicayotl allí no estuvieron tan mal, pues las numerosas serpientes les sirvieron de sustento.

«Los mexicanos se alegraron grandemente en cuanto vieron las serpientes, y las asaron y cocieron todas, y se las comieron».

Lo que no está tan claro es la última escena de esta lámina. Vemos que las pisadas se dirigen a una especie de casa en cuyo interior hay de nuevo dos parejas, esta vez bien vestidas, que están en torno a un vaso cerámico. No tengo nada claro su significado. Quizás podría estar haciendo referencia a un grupo de mexicas que quedaron en Culhuacan.

La guerra contra los xochimilcas

Las últimas dos láminas de la Tira de la peregrinación, de las que una apenas se extiende un tercio de lo normal, relatan otro episodio conocido de la migración mexica: la guerra contra los xochimilcas.

Láminas 21 y 22 de la Tira de la Peregrinación.

Como acabamos de ver, tras la derrota de Chapultepec, los mexicas se asientan en algún lado agreste de los dominios de Culhuacan, quizás Tizaapan o Contitlan, donde permanecen como vasallos del rey Cocoxtli. Las crónicas coinciden en que el gobernante culhua les impuso grandes tributos y trabajos pesados, entre los cuales estuvo el marchar a la guerra contra los xochimilcas, que eran enemigos de Culhuacan. Según el Códice Aubin, además, no se lo puso fácil. En lugar de darles rodelas y macanas, les hizo ir armados solo con cuchillos de obsidiana. En la traducción de Federico Navarrete:

«En [el año 6] ácatl hicieron guerra los colhua, contendieron con los xochimilca. Cuando estuvieron en peligro los colhua, luego dijo el señor Coxcoxtli:

»—¡Los mexica! ¿Acaso ya no están aquí? ¡Que vengan!
»Luego al punto les llaman. Luego se presentaron ante el señor. Luego les dijo:

»—¡Venid pronto! Están por conquistarnos los xochimilca. Os concedo que los ocho mil que aprehendáis serán vuestros cautivos.

»Al momento le dijeron los mexica:

»—¡Está bien, señor! Ayudadnos con las rodelas y las macanas.

»Luego dijo el señor:

»—No podéis hacer esto. Así como estáis, caminaréis».

Siempre según el Códice Aubin, los mexicas no se amilanaron por eso y volvieron victoriosos de la guerra. El siguiente pasaje no termina de estar claro, parece que Cocoxtli les había prometido que podrían quedarse con una cantidad de prisioneros a partir de determinado número de cautivos o muertos y para que no hubiera duda de que habían llegado a tal cantidad, los mexicas les cortaron las narices a sus enemigos, pues si hubieran hecho lo mismo con las orejas les podrían haber acusado de hacer trampas y contar por dos el mismo enemigo, uno por cada oreja.

«Pero los mexica luego concertaron y dijeron:

»—¿Qué cosa traeremos?

»Luego dijeron:

»—Siquiera con nuestras navajas de obsidiana les cortaremos las narices a nuestros cautivos. ¿Si les cortáramos sus orejas, no dirían que quizá por los dos lados los habíamos cortado? Esto no pasa con sus narices. Por esto nos vestiremos con talegos porque contaremos tantos cuantos sean.

»Luego cuando se proveyeron de talegos, en seguida fueron a pelear; algunos pelearon en barcos. Dieron batalla allá en Cohuaapan. […] Luego fueron a llegar a las puertas de los xochimilca. En seguida vinieron los mexica. Luego fueron contados sus cautivos ante el señor Coxcoxtli.

»Luego dicen los mexica:

»—Basta nuestros cautivos puesto que son 3.200 que hemos tomado.

»Y luego avisó [Coxcoxtli] a sus padres, entonces les decía:

»—Son inhumanos los mexica. ¿Cómo hicieron lo que les di de tarea? Pues solamente me burlé de ellos.

»Mucho les espantaron (a los colhua) los mexica».

Narices mejor que orejas

Este episodio es el que se está relatando en estas dos últimas láminas que, como explica María Castañeda de la Paz, debemos leer de abajo a arriba y de izquierda a derecha.

Siguiendo este orden, primero vemos una casa en cuyo interior una pareja está manteniendo relaciones sexuales. Una línea de pisadas sale del interior hacia el borde inferior de la lámina. Seguramente esté relacionado con las referencias que aparecen en otras fuentes sobre los hijos que engendraron los mexicas en este período, ya sea entre sí o con mujeres culhuas, tal y como se indica por ejemplo en el Códice Aubin.

«En éste cumplieron cuatro años en Colhuacan los mexica que permanecieron en Contitlan. Dado que permanecieron en Contitlan, ocultamente engendraron hijos en Contitlan».

En línea con la versión tecnocha del episodio, debe interpretarse como que a pesar de todas las adversidades, los mexicas consiguieron sobreponerse y recuperarse demográficamente.

A continuación se indica que Culhuacán ha comenzado una guerra con Xochimilco y luego viene un conjunto extraño. A la izquierda se encuentra Cocoxtli, el cual está ordenando que vayan a buscar a los mexicas, representados con el antifaz y el plumón de Mixcoatl, una vestimenta que destaca su papel cazador y guerrero en lo que está por venir. Los mexicas están en una casa sobre la que hay una mano, mama en náhuatl, lo cual, según María Castañeda, podría estar haciendo referencia a su calidad de macehualli, de vasallos del rey culhua (2007: 203).

«Éstos se encuentran en una casa en cuyo tejado hay una mano, iconografía que en mi opinión representa a los mexitin como mayeque o macehuales dependientes del señor de Culhuacán. Digamos mercenarios que deben servir a Coxcox como guerreros en la batalla».

Ya en la fila superior, los acontecimientos se describen con detalle, lo cual es muy curioso, pues otros pasajes a priori más importantes, se tratan en la Tira en una sola escena. En total hay cuatro subescenas. En la primera, el rey Cocoxtli le está comunicando a los mexicas que deben ir a la guerra contra Xochimilco. Un glifo unido a la voluta del habla que sale de uno de los mexicas está haciendo referencia a la solicitud de las armas; pero en la siguiente subescena, el rey Cocoxtli muestra su negativa volteando la cabeza.

Detalle de la lámina 21.

A continuación se describe la deliberación de los mexicas y su intención de cortar la nariz a los enemigos xochimilcas en vez de las orejas y por último marchan al combate armados con cuchillos de obsidiana. Y hasta aquí llega la historia de los mexicas en la Tira de la peregrinación.

Detalle de las láminas 21 y 22.

El resto de la migración mexica se cuenta en numerosas fuentes. Tras la guerra contra los xochimilcas, los mexicas se sublevaron contra el rey culhua y, aunque fueron perseguidos, consiguieron asentarse hacia 1325 finalmente en México-Tenochtitlan, que probablemente era un pequeño asentamiento otomí. Durante unos 100 años permanecieron bajo el dominio de los tepanecas de Azcapotzalco, hasta que consiguieron derrotarlos en torno a 1427 y formar una alianza cada vez más poderosa junto con Texcoco y Tacuba. Aquel imperio, que habría terminado seguramente con el control total por parte de los tenochcas, terminó abruptamente en 1521, cuando cayeron derrotados ante una alianza de los españoles recién llegados con algunos pueblos sometidos a los mexicas, como los tlaxcaltecas.

¿El final de la historia?

No está claro si el códice quedó inconcluso por alguna razón que desconocemos o si, por el contrario, terminaba así de forma natural. Federico Navarrete (2011: 200) sostiene que no faltan láminas y que concluye así porque está relatando el asentamiento de los mexicas en Colhuacan.

«Podemos comprender la variabilidad en los itinerarios mexicas no como el resultado de una confusión o una imprecisión en las fuentes, ni un indicio de que los caminos eran puramente ficticios o míticos, sino como una manifestación de la existencia entre los mexicas de grupos diferenciados cada uno de los cuales guardaba un registro singular del camino migratorio igualmente particular que había seguido.

»Este enfoque nos permite entender que algunas de las aparentes “omisiones” o “errores” de los itinerarios, en ciertas fuentes, no eran el resultado de una falla, sino de una diferencia histórica entre el grupo particular que la escribió y otros grupos mexicas. En el Códice Boturini, por ejemplo, la migración mexica concluye en Contitlan, comarca de Colhuacan, y no llega a la fundación de México-Tenochtitlan. Una posible explicación es que este episodio final fue mutilado del documento, o que éste nunca hubiera sido terminado. Pero un examen cuidadoso invalida esta hipótesis. Para empezar, la línea de huellas de pie que se utiliza de manera sistemática a todo lo largo del códice para marcar las mudanzas mexicas de un lugar a otro, termina con la llegada a Colhuacan. Después de Contitlan, sólo se ve una pequeña línea de huellas de pie que parte de una casa donde un hombre y una mujer tienen relaciones sexuales, y que se pierde en el borde inferior del códice. Este recurso es similar al que se utilizó para marcar la separación de los pueblos hermanos de los mexicas tras la rajadura del árbol, cuando su línea de huellas de pie se perdió en el borde superior del códice.

»Por todo esto, se puede proponer que la historia narrada por el Códice Boturini terminaba en Contitlan-Colhuacan porque era contada por un grupo de mexicas que se establecieron definitivamente en ese lugar y no continuaron hasta México-Tenochtitlan. De ser así, la línea de huellas de pie que salen del códice representa el camino que siguieron quienes partieron a fundar esa nueva ciudad, una separación considerada secundaria por aquellos que se quedaron en Contitlan».

Por el contrario, María Castañeda de la Paz (2007: 205) sostiene que el códice sí que quedó inconcluso:

«No comparto la idea de que la historia simplemente finalizara en este punto y para esto me baso en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, la distribución del dibujo en el amate. Aunque el pintor no hizo uso de todo el espacio del que disponía en las láminas, no hay duda de que cuidó la distribución de sus escenas en él, siguiendo siempre un orden. El vacío que se observa ahora en el amate es totalmente inusual. En segundo lugar, si el documento hubiera finalizado en este punto, lo hubiera hecho de otra manera. Por ejemplo, mostrando la fundación de un linaje mexica en Culhuacán o la victoria de los guerreros mexitin, pero no dejando una guerra a medias».

Creo que María Castañeda tiene razón, que no parece propio del estilo cuidadoso y armónico del códice ese gran vacío del espacio central. Además, como hemos estado viendo, hasta aquí sigue muy parejo al relato oficial de tecnocha no parece una variante exótica. De hecho, aunque hubiera sido realizado por los mexicas de Culhuacan, no se explicaría por qué se detiene justo en este episodio. ¿No sucedió nada digno de ser contado entre que se asentó un grupo de mexicas en el altépetl culhua y la conquista española?

Esta cuestión es una más que añadir a los numerosos enigmas que quedan por resolver sobre la Tira de la peregrinación, un códice que, sin embargo, nos ha permitido acercarnos a la ideología de los mexicas imperiales, que, como la de todos los pueblos militaristas y expansionistas que se han sucedido a lo largo de la historia, fue terrible.

Notas y referencias

1. La representación de Azcapotzalco en la Tira de la peregrinación puede confundirse con la de Xaltocan que se encuentra en la lámina 11, ya que son prácticamente idénticas.

Detalles de las láminas 11 (izquierda) y 16 (derecha) de la Tira de la peregrinación.

Sin embargo, en la Matrícula de tributos, una referencia formidable para identificar topónimos, encontramos una pista para resolver esta ambigüedad. En los dos casos el lugar está representado un bicho rodeado de puntos, pero el de Xaltocan es negro y el de Azcapotzalco es rojo y está rodeado por unas esferas que parecen unos granos de maíz, lo cual podría estar relacionado con el mito de Quetzalcóatl y la obtención del maíz. En nuestro caso carecemos de color, pero una observación atenta nos revela que el insecto de Xaltocan tiene una parte diferenciada en la cola, al igual que ocurre en la Matrícula.

Detalles de los topónimos de Xaltocan y Azcapotzalco en la Matrícula de tributos.

Parece, en cualquier caso, que las similitudes de los glifos de Xaltocan y Azcapotzalco también pudieron confundir al autor de las glosas del Códice Aubin, ya que en la parte superior del pasaje equivalente a la lámina 11 de la Tira, se indica que los mexicas pasaron por Xaltocan; sin embargo, en la parte inferior, en una frase que parece casi borrada, se menciona Azcapotzalco.

2. Carlos Santamarina Novillo. El sistema de dominación azteca: el Imperio Tepaneca. Memoria para optar al grado de doctor. UCM, 2006 (218).

3. María Castañeda de la Paz. La Tira de la peregrinación y la ascendencia chichimeca de los tenochca. En Estudios de Cultura Náhuatl, 38, 2007. Consultar.

Comentarios

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  1. Daniel Tubau dice:

    Tremendo viaje el que nos has ofrecido con la tira de la peregrinación. Y un trabajo impresionante. Ha sido un placer leerlo. Cuántas historias se adivinan aquí y allá, siempre tan incompletas pero tan sugerentes. Enhorabuena por el ensayo!

  2. marcos dice:

    Gracias! Muy amable : )