Tannhäuser Cabaret

Georgia 4: Bordzhomi y Khertvisi

Un paseo por el parque natural de Bordzhomi

Georgia 4: Bordzhomi y Khertvisi

Después de un par de días por Georgia durmiendo en la capital marchamos a Vardzia, uno de los sitios que más nos apetecía a priori de todo el viaje. No nos defraudó, pero antes paramos en un sitio con un parque natural muy chulo, Bordzhomi.

Para llegar desde Tbilisi a Vardzia creo que hay un autobús directo desde Didube. Otra opción, que fue la que hicimos, es coger un autobús hacia Bordzhomi, que se pronuncia boryomi, donde llegas en unas 3 horas, algo menos si al conductor le da por correr, como suele ser habitual, que por allí van un poco a loco. Aunque en verano hay algún autobús directo, lo normal es coger luego otro autobús en Bordzhomi hacia Ajaltsije, que tarda una hora, y de aquí un autobús o un taxi hasta Vardzia, que es otra hora más de camino. El taxi no son más de 10 euros y compensa para no andar esperando si vas mal de tiempo, que así de paso te puedes parar por el camino, que hay varios sitios chulos. Es decir, si vas del tirón puedes llegar en un solo día a Vardzia, pero vale la pena hacerlo en dos tandas y pasar la noche en Bordzhomi, que es muy agradable.

Bordzhomi

Bordzhomi es un pueblo pequeño famoso por las propiedades terapéuticas de sus aguas termales. En tiempos de la rusia zarista, fue destino veraniego de los aristócratas rusos, como el gran duque Michail Nikoláyevich, y más adelante de los prebostes del partido comunista. Hoy en día sigue siendo un sitio agradable en medio de una garganta llena de árboles y por todo el país es famosa su agua mineral, que yo no sé si cura algo o no, pero el caso es que está buenísima, aún más que la Vichy, que es mi favorita.

Estatua homenaje a Piotr Ilich Chaikovski, que también pasó un tiempo en Bordzhomi
A veces es complicado explicar que no se puede fumar

Bordzhomi se encuentra al lado de un parque natural enorme de unos 850 kilómetros cuadrados, casi el 1% de la superficie total del país. Hay varias rutas, desde las más cortas, de un par de horas, a otras que llevan días. Si se va a pasar la noche en el parque, por seguridad hay que registrarse en el centro de visitantes que está en la entrada. En caso contrario no hace falta.

Llegamos a Bordzhomi hacia la hora de comer, dejamos las mochilas, almorzamos y fuimos a dar una vuelta por el parque. Allí conocimos una joven muy simpática que también se llamaba Eva y estuvimos dando vueltas los tres por el bosque hasta poco antes del anochecer. Entre otros árboles hay abetos, castaños, pinos, hayas, robles y fresnos. Al parecer hay un montón de animales -como zorros, liebres, cabras, ciervos, jabalíes y hasta osos-, pero no vimos ninguno en el poco tiempo que estuvimos. Supongo yo que bosque adentro será más fácil encontrarlos.

Khertvisi

Como decía, tras pasar la noche en Bordzhomi, por la mañana cogimos una marshrutka rumbo a Ajaltsije, donde llegamos hacia las diez después de una hora de carretera. Allí cometimos el error de no parar un momento para ver la fortaleza, que no sabíamos ni que existía, y cogimos un taxi hacia Vardzia, que está a otra hora de coche por una carretera que en algunos tramos era un puro barrizal.

Cogiendo el mejor sitio de la marshrutka

Por el camino paramos en Khertvisi, donde se conserva sobre una colina, en una garganta donde confluyen los ríos Mtkvari y Paravani, una de las fortalezas más antiguas de Georgia. Se desconoce cuándo se construyó, tal vez en el siglo II, pero parece seguro que ya en el siglo X tenía una iglesia rodeada por unos muros pequeños que se engrandecieron en 1354.

Y aún nos dio tiempo de ver otro sitio desde lejos antes de llegar a Vardzia, la fortaleza de Tmogvi, que se encuentra en lo alto de un pico que no me explico yo cómo diantres consiguieron levantarlo ahí tan arriba. Se remonta al siglo IX y nos quedamos con ganas de visitarla, pero era tiempo ya de ir a Vardzia.

¿Cómo diantres hicieron un castillo allí arriba?

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