Tannhäuser Cabaret

Georgia 5: Kakhetia

Por la Toscana georgiana: Sighnaghi, Ikalto, Gremi, Alaverdi y Nekresi.

Georgia 5: Kakhetia

Sighnaghi

Kakhetia es una región al este del país famosa por su producción de vino. Está rodeada por parques naturales y cuenta con un patrimonio histórico muy rico. En lo que fue un viaje un poco pesado, con muchas horas de autobús, nosotros quisimos llegar a la región en un día saliendo desde Vardzia. Cogimos una marshrutka a las 10 cerca del yacimiento, la primera que salía por la mañana, hasta Ajaltsije y de aquí otra hasta Tbilisi, donde llegamos hacia las tres. Esta etapa del viaje fue dura, porque una señora entró cuando el autobús ya estaba lleno y la sentaron en un taburete en medio del pasillo. Siguiendo los preceptos milenarios del código de honor marshrutkil le cambié el asiento y llegué con la espalda destrozada.

El santoral georgiano por completo protegiendo la marshrutka

En la capital cogimos la primera marshrutka que iba hacia Sighnaghi, la primera etapa que queríamos hacer del recorrido por Kakhetia. Salió a las 17 y llegó hacia las 19, después de dos horas de carretera. Lo dicho, una turra y, a toro pasado, pensamos que habría sido mejor seguir otro plan, quizás saliendo por la tarde de Vardzia y haciendo noche en Tbilisi.

Como decía, llegamos tarde a Sighnaghi, por lo que apenas nos dio tiempo a ver algo, pero en general nos dio la sensación de que lo apañas en una tarde. Está rodeado por una muralla del siglo XVIII y cerca se encuentra el monasterio de Bodbe, que no pudimos ver. Como reclamo turístico, en Sighnaghi se ofician bodas las 24 horas del día con el objetivo de reforzar la imagen que pretenden consolidar de ser el "pueblo del amor". A nosotros, la verdad, es que nos pilló demasiado cansados para apreciar nada más allá de una buena cena y, eso sí, una sobada de campeonato en una especie de hostel que daba a un barranco lleno de árboles muy chulo.

Ikalto

Tras pasar la noche en Sighnaghi salimos al día siguiente hacia Telavi, donde instalamos el campamento base en un hotel fantástico donde además cenamos por un precio muy razonable. Allí, entre vasos de un vino muy rico que hacía el paisano, contratamos una excursión en coche con conductor para ver los sitios que más nos interesaban de la zona. Se puede llegar a todos en marshrutkas, pero nos habría llevado muchísimo más tiempo, quizás dos días, entre que esperas una y otra.

Comenzamos la excursión por el monasterio de Ikalto, cuyo origen se atribuye a san Zenón en el siglo VI. De algunas partes del complejo solo se conservan unas pocas ruinas, lo que unido a la vegetación le dan cierta atmósfera de misterio que nos gustó mucho.

En el siglo XII, junto a la iglesia principal se encontraba también una academia, donde se formaba a los monjes en las disciplinas habituales del medioevo, como teología, filosofía, retórica y geometría, además de otras artes prácticas como metalurgia, viticultura y farmacología. La academia y el resto del conjunto fue arrasada en 1616 durante una invasión persa y hoy en día solo se conservan los muros exteriores de aquel centro de estudio.

En el interior del monasterio había tres iglesias. La más importante es la iglesia de la Transfiguración (Gvtaeba), levantada entre los siglos VIII y IX.

Detrás hay otra más antigua, del siglo VI, de una sola nave, dedicada a la Santa Trinidad (Sameba). Al lado hay un jardín asilvestrado lleno de tinajas que, supongo, en su día debían de servir para almacenar el vino.

Al lado del monasterio hay un cementerio pequeño que me llamó mucho la atención por la forma de los sepulcros, una especie de habitación descubierta en cuyo centro están las lápidas. Me recordó a la necrópolis de Mizdakhan. No sé si es una costumbre de esa parte de Asia. Tengo que investigarlo.

Gremi

De Ikalto marchamos a la fortaleza de Gremi, una ciudadela que sirvió de capital en los siglos XVI y XVII y gozó de cierta prosperidad hasta que fue arrasada durante una invasión persa en el año 1615.

De aquella época de esplendor data el complejo de la iglesia de los Arcángeles, un recinto amurallado que se alza sobre una colina y que consta de un palacio de tres pisos, una bodega, un campanario y una iglesia del siglo XVI toda decorada con frescos. No estuvo mal y el castillo fue un respiro agradable entre tanto monasterio.

Alaverdi

Tercera etapa de la excursión, el monasterio de Alaverdi, que se remonta al siglo VI. La catedral es del siglo XI y en los últimos días de septiembre se convierte en el escenario principal de una fiesta de ecos paganos denominada Alaverdoba.

Aquí los monjes se pusieron más pesados de lo habitual. Normalmente, para entrar en los recintos religiosos, las chicas deben cubrirse el pelo con un pañuelo y llevar falda o pantalones que les cubran las piernas, pero a un monje no le pareció suficiente y obligó a Eva a ponerse un pañuelo a modo de falda encima de los pantalones. Luego le vimos reprendiendo con los ojos desorbitados a una chica con una camiseta ajustada, así que igual es que el hombre era particularmente reprimido.

Eva cual momia emburkizada para no despertar bajas pasiones entre los monjes

Nekresi

Terminamos la excursión visitando el monasterio de Nekresi, que está situado en lo alto de un monte, cerca del pueblo de Shilda. Se puede subir andando, pero la cuesta es tremenda y hay que tener unos pulmones de aúpa, así que cogimos un autobús destartalado que te lleva hasta arriba por muy poco dinero.

basílica del Arcángel

El monasterio se fundó en el siglo VI y todavía hoy sigue en uso. De hecho, hay una parte privada que solo pueden recorrer los monjes. A pesar del empacho de sitios religiosos que llevábamos en el día nos gustó mucho y las vistas del valle son magníficas.

En uno de los espacios que se conservan se puede apreciar cómo preparaban el vino antiguamente. Hay una especie de bañera rectangular muy grande donde pisaban las uvas y varios agujeros en el suelo, donde dejaban las tinajas con el zumo para que fuera fermentando hasta convertirse en vino.

Y ya del monasterio regresamos al Hotel Clasic de Telavi, donde cerramos la jornada con el vino del paisano que sin las basuras industriales al uso estaba buenísimo.

Comentarios

*

Sin comentarios