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Los laberintos de Mogor

En Mogor, una localidad del municipio de Marín (Galicia), se encuentra uno de los laberintos más antiguos de Europa...

Los laberintos de Mogor

Este verano, Eva y yo estuvimos por Galicia y entre otras formidables vimos los laberintos de Mogor, tal y como se puede apreciar en la imagen inferior donde estoy posando de lo más natural.

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El conjunto de petroglifos está en lo que parece un antiguo santuario natural, muy cerca del mar y con una vista perfecta de la ría. Aunque en su día había cinco grandes conjuntos, hoy solo se conservan tres: Laxe dos Mouros, el más grande, sembrado de círculos concéntricos, cazoletas, y otras figuras geométricas habituales de la época...

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La Pedra do Laberinto, que es el laberinto mejor conservado:

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Y la Pedra dos Campiños, otro laberinto, que está bastante deteriorado y como supongo que acabarán todos estos petroglifos dado el escaso cuidado con el que están protegidos.

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Esto es lo que escribí en su día sobre el tema.

4. Laberintos en la piedra

Tallados en piedras, por varios lugares de Europa se han descubierto laberintos cuya antigüedad podría remontarse a tiempos prehistóricos. Resulta de fundamental importancia conocer bien cuándo fueron realizados para situar el origen del mito. ¿Son anteriores o posteriores a la tablilla micénica de Pilos? Y, en caso de que sean más antiguos, ¿fueron la fuente en que se inspiró el mito griego?

Además, aparte de su posible parentesco con el laberinto cretense, todos constituyen por sí mismos un enigma fascinante. ¿Quién los realizó? ¿Qué simbolizaban? ¿Guardan alguna relación unos con otros?

El laberinto de Mogor

En Mogor, una localidad del municipio de Marín (Galicia), se encuentra uno de los laberintos más antiguos de Europa. Sigue un trazado unidireccional y en la entrada aparece un extraño signo que recuerda una puerta, aunque podría ser una mera decoración geométrica o la estilización de algún animal. Está tallado sobre la propia roca granítica que forma parte del suelo y la fina erosión que ha desgastado las líneas revela que fue realizado hace muchísimo tiempo. ¿Podemos saber algo más sobre este laberinto? ¿Quién lo talló? ¿Esconde algún significado profundo o se grabó por amor al arte?

Los petroglifos, es decir, los signos tallados en la roca, presentan una gran ventaja sobre otros soportes, como el pergamino: salvo por destrucción intencionada resisten muy bien los estragos del tiempo. Pero cuando se descubren al aire libre, como sucede con los petroglifos gallegos, para los arqueólogos suponen un grave problema. El fundamento esencial de la arqueología es la estratigrafía, la cual se basa en dos sencillos principios: primero, todo lo que está enterrado en el mismo estrato se corresponde al mismo período de tiempo; y, segundo, los estratos superiores se han formado más tarde que los inferiores. Por ejemplo, si en una tarta con muchas capas, en el estrato del chocolate encontramos una moneda romana y una gargantilla, podemos inferir que la gargantilla también se corresponde a la época romana porque se encuentra en el mismo estrato. Por lo tanto, el problema que presenta el laberinto de Mogor es que, al haber aparecido fuera de la tarta, del contexto arqueológico, apenas disponemos de elementos que nos sirvan de referencia cronológica y cultural.

Laberintos, ciervos y guerreros

Galicia es una tierra enigmática, llena de sugerentes misterios, y en esta ocasión nos vuelve a sorprender pues además del ejemplar de Mogor se han descubierto otros cinco petroglifos con forma de laberinto (Os Campiños, O Rosal, Barbanza, Armenteira y Oia-Terroña). Todos están tallados en afloraciones graníticas, cerca de montes próximos a la costa y siguen un trazado unidireccional en una planta ovalada. Esta forma, que vamos a ver un sinfín de veces a lo largo del libro, en jerga laberíntica se denomina cretense.

Estos laberintos forman parte del llamado grupo galaico del arte rupestre, un conjunto de petroglifos diseminados por Galicia que fueron realizados antes de la conquista romana de la Península (aunque algunos pueden haberse grabado mucho tiempo después). Entre estos petroglifos hay motivos abstractos y otros de carácter realista. En los abstractos abundan los círculos concéntricos y círculos con un punto en medio, cazoletas (un punto horadado en la roca) y, en menor medida, espirales, líneas onduladas, cuadrados y alguna que otra esvástica. Entre los realistas destacan figuras antropomorfas, que suelen ir armadas con puñales, espadas cortas, alabardas y escudos, caballos, el ídolo-cilindro (una divinidad de grandes ojos) y, sobre todo, ciervos, ya que era un animal que cazaban con frecuencia.

De todos estos motivos, las armas han supuesto la mejor ayuda para los arqueólogos pues algunas están realizadas con tal detalle que ha permitido identificarlas con armas halladas en contextos arqueológicos. Así, podemos saber que nuestros laberintos, junto con el resto de petroglifos, tal vez se hubieran realizado durante el III milenio a.C., una vez que hubieron llegado los metales a Galicia. Esta cronología aún es objeto de controversia, pero las últimas investigaciones del gran experto en petroglifos Antonio de la Peña así parecen demostrarlo:

Todos los argumentos manejados hasta ahora nos llevan a la imposibilidad de vincular los grabados rupestres del grupo galaico con las fases de plenitud de la Edad del Bronce y a señalar que formarían parte de la cultura material propia de las comunidades humanas asentadas en el área atlántica de Galicia, fundamentalmente por las Rías Baixas, durante el III milenio a.C.

Si esta datación de Antonio de la Peña fuera correcta, estos laberintos resultarían sorprendentes ya que podrían ser aún más antiguos que la tablilla micénica de Pilos. De todas maneras, insisto, no podemos olvidar que carecemos de un contexto arqueológico que nos permita fecharlos con seguridad.

El santuario de Lucillo

Mención aparte merecen tres laberintos recién descubiertos en la comarca leonesa de Lucillo, cerca del Teleno, un monte que durante la Antigüedad se consideraba sagrado. Están tallados sobre una enorme roca, horadada por decenas de cazoletas, que está situada en una especie de santuario megalítico. Siguen un recorrido unidireccional y la ovalada planta cretense. Por estilo, entroncan con los cercanos petroglifos gallegos aunque es la primera vez que aparecen alejados de la costa de Pontevedra.

Estén o no relacionados con los petroglifos galaicos, se nos plantea una pregunta de difícil respuesta ¿cómo llegaron aquellos pueblos de Galicia y León al diseño del laberinto?

Pudiera ser que lo inventasen por sí mismos, que fuera una representación autóctona. A fin de cuentas, entre tantos círculos concéntricos surcados por líneas se encuentra en potencia el laberinto, un recorrido sinuoso que converge en el centro. Sin embargo, resulta muy tentador asociarlo con la introducción de los metales en Galicia.

La adopción de la metalurgia por toda Europa debió de ser traumática. El metal fue a la piedra lo que el fusil al arco y las flechas de los nativos americanos. Los herreros eran un gremio misterioso, se los temía tanto como se los necesitaba. Incluso, en algunos lugares les cortaban los tendones de los pies para que no escaparan a otra aldea (de ahí la cojera de Hefesto). Por lo tanto, parece lógico que junto con las primeras armas de bronce circulasen también nuevos mitos y creencias, alguna de las cuales podría incluir un laberinto.

De hecho, se han establecido algunos paralelismos culturales entre las comunidades galaicas de la Edad del Bronce y otros pueblos de la costa atlántica europea, como la cultura de Wessex, en el sudeste de Inglaterra, o la cultura de los túmulos armoricanos de la Bretaña francesa, y ambas mantenían contactos comerciales con el mundo micénico. A falta de nuevos hallazgos arqueológicos solo podemos formular conjeturas, pero resulta llamativo que, una vez más, el laberinto pudiera estar asociado con el mundo de los herreros.

¿Qué significan?

Resultaría muy sencillo saber con precisión qué simbolizaban estos laberintos pero, por razones incomprensibles, los científicos aún no han descubierto una manera de viajar al pasado, así que no nos queda más remedio que movernos en el terreno de la especulación.

Es probable que, en general, los petroglifos galaicos formaran parte del ámbito religioso (como demuestran, por ejemplo, las representaciones del ídolo cilindro) y tal vez reflejen los profundos cambios sociales que por entonces se estaban produciendo en Galicia. Por lo que se infiere de la mayor riqueza en los ajuares funerarios de algunas tumbas, la incorporación de los metales conllevó una mayor estratificación social. El hecho de que entre las figuras antropomorfas solo hubieran representado guerreros y cazadores en vez de otro tipo de escenas cotidianas, como unos saludables agricultores, nos indica que los petroglifos están asociados con los que tienen las armas, es decir, con el poder. Y, desde que bajamos de los árboles, la mejor herramienta que han tenido los poderosos para legitimar el desigual reparto de la riqueza es la religión.

En el mundo antiguo, hablar de religión es hablar de agricultura, de ciclos anuales de vida y muerte, en los que, como vimos, cobra gran relevancia el conocimiento de las señales naturales que nos indican cuánto tiempo falta para sembrar, almacenar el forraje o recolectar los metales (que se conciben como algo orgánico, algo vivo, que crece dentro de las montañas).

En este contexto, el único límite es la imaginación. ¿Los laberintos simbolizan unas trampas con las que cazaban ciervos un grupo de selectos guerreros y se grabaron durante un ritual propiciatorio? ¿Recogen un mito en el que un héroe identificado con los jefes de la comunidad se adentraba por el interior de una montaña en busca de la fértil divinidad de la primavera? ¿Representarían alguna constelación que les servía para regular el paso del tiempo y las estaciones agrícolas? ¿Son el desarrollo artístico de los abundantes círculos concéntricos? ¿Guardan alguna relación con las numerosas sustancias psicodélicas que crecen en Galicia?

Sin más datos arqueológicos resulta complicado responder estas preguntas, pero quizá obtengamos alguna pista comparándolos con otros laberintos de la Prehistoria...

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